Sensibilidad pop y roquera
Muchas de las críticas que se le practicaron a Billy Corgan cuando estaba al frente de los Smashing Pumpkins hacían referencia a la enorme lista de pretensiones que este cantante y compositor oriundo de Chicago desplegaba cada vez que grababa un disco. Ahora al frente del quinteto Zwan, Corgan se hace llamar Billy Burke, aludiendo a un predicador evangelista de Florida, lo que marca un extraño giro en su carrera y prolonga las dificultades a la hora de encasillarlo.
En Mary star of the sea, primer disco de Zwan, el tono compositivo posee una direccionalidad completamente nueva en la carrera de Corgan. Se trata de un álbum luminoso, pop y espiritual (el disco abre con la frase «Aquí llega mi fe, para llevarme hacia delante»), que pone un basta a la traumática etapa final de los Smashing Pumpkins. De aquella banda, Corgan sólo mantuvo al gran Jimmy Chamberlin, un baterista incansable que hace que este álbum mantenga una reserva muscular que muchas veces lo salva de la inmersión total en el pop radial.
Si bien diez de las catorce canciones que integran Mary star of the sea fueron compuestas por Corgan, Zwan es un proyecto con un esquema de trabajo más colectivo que el que funcionaba en Smashing Pumpkins, banda que Corgan diseñó a su gusto, y en el que su silueta se proyectaba hasta en la última nota de bajo.
El disco tiene un comienzo incitante con cuatro canciones («Lyric», «Settle down», «Declarations of faith», «Honestly») que marcan y definen el tono del disco: se trata de un rock ganchero y optimista, con raíces en la psicodelia de finales de los años 60, y con un trabajo de guitarras que lo alejan definitivamente del grunge: si bien Zwan forma con tres guitarristas, el volumen y el nivel de distorsión con el que trabajan está muy por debajo del usado por The Smashing Pumpkins. Es que para formar Zwan, Corgan convocó a David Pajo, Matt Sweeney y a la bajista argentina Paz Lechantin, tres músicos provenientes de la esquina más «intelectual» del rock independiente norteamericano. No es casualidad que «Honestly» sea el primer corte del disco. En esta canción, de las mejores en lo que va del año, Corgan demuestra haber perdido la crispación y el dramatismo que sostenía a su banda anterior, y haber ganado una sonrisa y un sentimiento religioso en lo que al amor respecta.
Con «Baby let’s rock» y «Yeah!», Corgan se anota otro punto fuerte, a partir de una impronta musical más hard y a un tratamiento sonoro directamente relacionado con la psicodelia, confirmando también su actual preferencia por las canciones de cuatro minutos, a diferencia de las de The Smashing Pumpkins, generalmente más extensas.
«Desire» es un tema de calado menor, casi insípido con una inflexión baladística, antes de que llegue el tema pretencioso del disco, «Jesus I/ Mary star of the sea», una canción de quince minutos, cuya primera parte se basa en un viejo himno religioso, al que Corgan adaptó. El segundo tramo de la canción, si bien no deslumbra, sirve para comprobar que Zwan está integrado por un plantel de instrumentistas de primer nivel, y la estructura arreglística es realmente impresionante.
Cuando Corgan desarmó The Smashing Pumpkins, muchos pensaron que, con el fin del grupo, llegaba también el de su carrera. Mary star of the sea no sólo desmiente esas ideas sino que parece solazarse en su nuevo presente, pletórico de novedades y buenas canciones. *
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