La muchacha que ha recorrido un largo camino
Sin dudas que ha llegado, más allá de que a muchos no les resulte demasiado talentosa y se pregunten por qué esta hincha de Rampla convoca multitudes en Argentina o en otras latitudes tan distantes como Rusia e Israel.
Claro que, en esta oportunidad, el tema de la entrevista no tenía que ver con sus telenovelas de la pantalla chica o sus incursiones en el territorio musical. La ocasión, en realidad, se prestó para abordar el tema de este probable cambio de matices con respecto a su papel co-protagónico en Cleopatra donde comparte cartelera con Norma Aleandro. Al respecto, la actriz subrayó que «sin duda, participar en esta película supuso un desafío actoral y personal porque era una composición diferente a lo que estaba acostumbrada a hacer en televisión y verdaderamente fue tomado muy en serio».
-En el filme protagonizás a una estrella de televisión que decide «cambiar de aire», atomizada por una labor profesional que no la satisface. ¿Hay mucho o poco de Natalia Oreiro en esta propuesta?
-La verdad que bastante poco. Creo que la gente se va a dar cuenta que todo lo planteado es bien distinto a lo que yo vengo haciendo y, sobre todo, con respecto a mi personalidad ya que yo soy muy expresiva. En el principio del filme, el personaje de Sandra aparece como muy reprimida.
Lo que le sucede a ella es que no es actriz por elección y, además, sufre el abandono de su madre, necesita llamar la atención de alguna manera y no se le ocurre mejor idea que hacerse popular en la pantalla, aunque también se podría haber hecho famosa como asesina serial, una imagen de alcance masivo.
Lo que necesita, en realidad, es que sepa que su madre sepa que ella existe para que se haga cargo de su hija abandonada. Entonces termina cayendo en las manos de un productor que la convierte en un prototipo de belleza que no tiene nada que ver con ella ya que hasta le cambian el color de ojos y le provocan un problema de salud con respecto a la alimentación.
-Yo, en realidad, preguntaba si a Natalia Oreiro le sucede lo mismo que al personaje de la película con respecto a los papeles que desempeña en la pantalla chica.
-Tampoco. Yo siento una gran vocación por lo que hago. Necesito este medio para comunicarme, para inventar personajes. Quiero expresarme porque realmente siento que tengo cosas para decir y, a través de mis personajes, me parece que lo puedo llegar a hacer. Donde podría decirte que me siento reconocida (y no sólo en el personaje de Sandra sino también con el de Cleopatra) es en la necesidad de buscar la libertad. Todos en algún momento pensamos si en realidad estamos haciendo lo que queremos o lo que debemos.
-¿Qué le dirías a la gente que venga a ver esta película? ¿Qué es lo que va a encontrar en ella?
-Lo que va a encontrar es una historia muy sencilla. Creo que se van a sentir identificados; principalmente creo que va a emocionar mucho a las mujeres porque es la historia de dos mujeres aunque a los hombres también les va a llegar porque la temática es universal, ¿no? ¿Quién no se ha sentido, alguna vez, exigido y haciendo lo que los demás quieren y no lo que uno realmente desea? Creo que van a encontrar algo de eso, se van a emocionar y, además, se van a reír porque, en el fondo, es una comedia. *
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