Artista costarricense denuncia censura contra su obra en Bienal de La Habana

La artista plástica costarricense Priscilla Monge denunció que su obra «La sangre numerosa», con la que iba a participar en noviembre en la Bienal de La Habana, fue censurada, por lo que prefirió renunciar a su participación en esa actividad internacional.

«Yo he participado varias veces en la Bienal de La Habana, creía en ella y tengo muchos amigos allá. Sin embargo, si una no puede tener libertad en el arte entonces ¿cómo va a participar?», declaró la artista, nacida en 1968, al diario La Nación.

Monge explicó que su obra -la cual consistía en seis puertas blancas con frases existencialistas escritas con sangre- fue censurada al igual que el texto escrito por la curadora cubana Clara Astiasarán que acompañaba la propuesta de la artista.

La creación de Monge estaba inspirada en un hecho histórico: la muerte de Eduardo García Delgado, quien falleció durante los primeros años de la revolución cubana, pero antes de morir escribió con su sangre el nombre del gobernante de Cuba, Fidel Castro, en la puerta donde cayó herido, lo cual fue considerado como un acto de patriotismo.

Esta acción fue recogida por el poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989) en su obra «La sangre numerosa», la cual sirvió de inspiración para Monge, quien en sus seis puertas escribió frases como «La belleza es cosa de vida o muerte» o «La memoria es cosa de vida o muerte», las cuales son frases «menos heroicas» que la de García Delgado, según la artista.

«Primero censuraron (la obra) porque dijeron que no les parecía que una artista costarricense se metiera con algo que tiene que ver con Cuba. Yo les contesté que no iba a cambiar. Entonces, después dijeron que no aprobaban las interpretaciones del texto de Clara», aseguró Monge.

Según la artista, la culpa de esta situación no recae en el curador encargado de la bienal, José Manuel Noceda.

«Entiendo que no es cosa de ellos ni del centro Wilfredo Lam porque ellos entienden de arte. Esto es por presión del gobierno» cubano, manifestó Priscilla Monge. Por su parte, la curadora Astiasarán dijo sentirse «muy dolida porque la bienal está cayendo en una intolerancia que puede traer muchas consecuencias».»La Bienal de La Habana ha sido una vitrina para el arte de la periferia, donde los artistas de Latinoamérica, Africa y otros sentían que podían hablar. Ahora, eso ha cambiado», aseguró. *

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