NOVEDADES DE LA SEMANA

La Colección Gulbenkian de Lisboa en video

En el ciclo de video Para comprender la pintura, análisis de obras maestras de los grandes museos, que se realiza sábados y domingos a las 15.30 y 16.30 en el Museo Nacional de Artes Visuales del Parque Rodó, se proyectarán obras de artistas portugueses del Centro de Arte Moderno de la Fundación Gulbenkian, Lisboa.

Es una primicia absolutamente fuera de serie. Por estas latitudes se ignora el arte portugués (hubo tres exposiciones en los últimos años, una de María Helena Vieira da Silva, pero sin continuidad) y es una oportunidad para conocer cinco personalidades fundamentales de ese país con el cual, por obvias razones históricas, se debería estar más en contacto.

Calouste Gulbenkian fue un magnate armenio del petróleo de la primera mitad del siglo XX que, huyendo de la Segunda Guerra Mundial, se instaló en Lisboa en la década del cuarenta con una colección de arte extraordinaria que luego, al morir, dejaría como una Fundación y un Museo, de los mejores del mundo, especializado en arte islámico, pero que recorre también un largo período desde Egipto hasta lo contemporáneo. Es un museo de exquisito refinamiento en el montaje, visualmente unido a un envolvente jardín de singulares características. El Centro de Arte Moderno (CAM) es la parte actual, dominada por el arte portugués, ya que la sección internacional está en la sede de Londres.

José de Almada Negreiros (1893-1970), Amadeo de Souza Cardoso (1887-1918), Eduardo Viana (1881-1967), María Helena Viera da Silva (1908-92) y Paula Rego (1935), son cinco personalidades elegidas para dar un panorama sintético del arte lusitano del siglo pasado.

Souza Cardoso fue el fundador. Luego de un pasaje rápido por la Academia de Bellas Artes de Lisboa se estableció en París en 1906, amistó con Modigliani y Robert Delaunay. Se acercó a los cubistas y fue invitado a exponer en la famosa Armory Show, 1913, de Estados Unidos. Regresó a Portugal, al norte del país, Amarante, de donde era oriundo, durante la Primera Guerra Mundial y allí también se refugiaron Sonia y Robert Delaunay. El cubismo, el expresionismo alemán (que conoció en un viaje a Berlín) y el futurismo, la visita del Ballet Ruso de Diaghilev, contribuyeron para crear una obra de gran audacia (incorporó elementos de la vida cotidiana a los cuadros) que aún sorprenden. Con una muerte joven, Souza Cardoso tuvo un reconocimiento tardío en su país, casi después de medio siglo.

Almada Negreiros fue el agitador de la cultura portuguesa del siglo. Se inició como humorista en 1911, y luego se integró al movimiento futurista al lado de Souza Cardoso y los poetas Mario Sá Carneiro y Fernando Pessoa. Notable escritor y dramaturgo, Almada Negreiros tuvo una actividad plural (grabador, muralista en Madrid y en Lisboa, conoció a García Lorca, hizo decorados y trajes para el ballet, teórico e investigador) su pintura recorrió un amplio espectro desde la figuración sintética (son famosos sus retratos de Fernando Pessoa) hasta desembocar en la abstracción geométrica de los años sesenta.

Viana estuvo cercano al grupo de los modernistas lisboetas, recibió la influencia de Delaunay y en especial registró la de Cézanne. En 1925 se marchó a París y Bélgica, permaneciendo 15 años para volver a su país empujado por la guerra. Pintor de gran oficio, riguroso en la composición, fue cediendo en los últimos años de su vida al naturalismo de talante sensual en desnudos y naturalezas muertas, pero conservando la calidad que lo caracterizó desde el principio.

Vieira da Silva fue la gran dama de la pintura portuguesa. Nacida en Lisboa, estudió en París con Friesz, Léger, Bissière pero, sin conocerlo personalmente, sintió el impacto de Joaquín Torres García. Quedó incorporada a la llamada Escuela de París aunque su obra captura la nostalgia de los azulejos y las calles de la ciudad natal. El refinamiento en el color y el dibujo, la compleja urdimbre de sus composiciones la ubican entre una de las más grandes representantes del arte abstracto. En Lisboa hay un museo monográfico dedicado a ella y a su marido, Arpad Szènes, muy cerca de su estética.

Paula Rego hoy integra la nueva escuela realista inglesa, junto a Lucien Freud. Formada en la Slade School de Londres, vivió alternativamente en la capital inglesa y Sintra, ciudad cercana a Lisboa. En los años sesenta adquirió notoriedad por sus composiciones abstractas, en cierta medida provenientes de Arshile Gorky y los recuerdos de su infancia, que perdurarán en la etapa figurativa posterior y actual, eminentemente narrativa y de extraña sugestión plástica. *

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