Exorcizando demonios
El músico va a estar acompañado por Walter Antuña en sampler y guitarra, Ernesto Díaz en percusión, Andrés Wells en bajo y Guilherme de Alencar Pinto en teclados y acordeón.
Este es el cuarto disco solista de Fernando Ulivi, un artista que además de su faceta de cantautor, es muy conocido por su amplia vinculación con el teatro uruguayo, siendo compositor de un sinfín de bandas de sonido.
«Intento mixturar o mestizar cosas del sonido uruguayo con cosas del sonido del mundo, desde mi óptica», cuenta Ulivi. «Elijo algunos sonidos uruguayos que me tocan y algunos sonidos del mundo que me tocan.
Ahí está la cosa personal. Traté también de usar la tecnología, no solamente como un color arreglístico, sino desde el vamos, como un elemento de composición. Muchas de las canciones de este disco, están compuestas desde la computadora, con una base rítmica, desde la que se armó una melodía, una armonía y una letra.
Yo siempre me sentí muy ligado a aquella idea de la antropofagia cultural del movimiento modernista brasileño, que decía, resumiendo, que en un país colonizado no hay que cerrarse a lo que viene de afuera, pero tampoco tomar todo así como viene. Lo que proponían los modernistas era digerir lo que venía, y mezclar eso con las raíces de tu propio lugar.Yo defiendo con pasión que un arte hecho en Uruguay tiene que tener una relación con el país».
¿No te parece que eso se te da naturalmente?
No, yo creo que ese es el peligro. Estamos tan bombardeados desde hace tanto tiempo, que no es tan fácil que eso te salga naturalmente. Creo que los que estamos en estos países nacimos para la resistencia. No se trata de frenar la unificación del mundo, lo que sería algo positivo, sino que no debemos dejar que se nos globalice de cualquier manera. La cultura es la forma con la que se domina a los pueblos, no es sólo con ejércitos. Estados Unidos no necesita de su ejército para que en Uruguay el 99 por ciento de los cines pasen películas de Hollywood.
Hubo tres músicos que me vinieron a la cabeza al escuchar tu disco Por donde pasa el tren: Jorge Drexler, Lenine y Manu Chao.
Cuando mastericé el disco, elegí cuatro canciones para tener de referencia a nivel de sonoridad: una de Lenine, una de Drexler, una de Manu Chao y una de Caetano Veloso, así que verás que esos nombres tuvieron su influencia.
Cuando estuve en España haciendo una gira con la Comedia Nacional en 1999, conversaba con Jorge Drexler sobre nuestro común fanatismo con Manu Chao.
Creo que el disco Clandestino de Manu Chao logró una desmitificación tercermundista acerca de la utilización tecnológica. Yo no sé como él habrá grabado ese disco, pero parece que lo hubiera hecho en su casa. Es un disco que cualquiera a nivel técnico podría haber hecho aquí en Montevideo.
La revolución tecnológica favoreció paradójicamente más a los músicos del tercer mundo.
Totalmente. Ya no se precisa más que creatividad y trabajo, la brecha se ha achicado a nivel tecnológico. Creo que todavía no nos hemos dado cuenta del todo de eso.
Hay actualmente una enorme movida musical y cultural. ¿Por qué te parece que se da justo ahora?
Hay una gran movida, pese a todo, porque el arte termina siendo el exorcista de los demonios. No es la política, no es la plata. Vemos ahora que cinco años atrás estábamos bárbaro a nivel económico y sin embargo tampoco estábamos bien. Lo económico es fundamental pero no es la esencia de la cuestión. *
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