Non calentarum, largum vivirum
Esa calidad también parece estar presente en otro título aún no estrenado en Uruguay (Embriagado de amor) dirigido por Paul Thomas Anderson, que estaría marcando metas de superación en un comediante que ha dejado atrás otras propuestas más olvidables como El hijo del diablo, por ejemplo.
En el caso de Locos de ira, la idea argumental es bastante simple y presenta a un tímido publicista que vive postergando sueños (incluyendo una propuesta de matrimonio a su novia) por su debilidad de carácter. Enredado en una compleja situación que lo culpabiliza como peligro para la comunidad, debe someterse como paciente psiquiátrico a una particular terapia de manejo de la ira (Anger management, tal el título original del filme) dirigida por un afamado doctor (Jack Nicholson, ni más ni menos). Así planteadas las cosas, la historia deriva en una serie de etapas que suponen ser niveles para la curación del «irascible» Sandler que incluyen entre otras cosas el abordaje a una bella dama en la barra de un bar, la pelea con un monje budista y el aprendizaje de la melodía de West Side Store, trancando el tránsito en medio de un puente neoyorquino.
Enumerados de esta manera, los hechos parecen delirios surrealistas sin mayor sentido aunque el guión diseñado por David Dorfman logra enhebrar, con aceptable coherencia, este juego anecdótico que llega a provocar cierta hilaridad en el espectador. No es una obra mayor ni mucho menos, claro está. Pero dentro de las acostumbradas guasadas que venimos viendo últimamente, Locos de ira se las ingenia para elaborar una diversión pasatiempista sin caer en golpes burdos. Quizás pueda achacársele algún clisé evidente en el happy end (muy a la americana, por cierto) aunque constituya un mal menor dentro de un esfuerzo por hacer reír con cierta categoría. Obviamente al Big Jack la película le queda chica y se sobra con dos o tres miradas y algunos cambios de registro en su voz pero, como dato interesante a tener en cuenta, la película se da el lujo, además, de integrar en su elenco a figuras de la talla de John Turturro, Woody Harrelson, Marisa Tomei, John C. Reilly, el tenista John McEnroe y hasta el mismísimo Rudolph Giuliani, Alcalde de Nueva York. Puede verse, como dicen los que saben. *
Locos de ira. Dirección: Peter Segal. Producción ejecutiva: Allen Covert. Producción: Barry Bernardi y Alegra Clegg. Montaje: Jeff Gourson. Fotografía: Donald Mc Alpine. Guión: David Dorfman. Música: Teddy Castellucci. Con Jack Nicholson, Adam Sandler, Marisa Tomei, Luis Guzmán, Lynne Thigpen, John Turturro, Woody Harrelson, Nancy Walls y John C. Reilly.
Compartí tu opinión con toda la comunidad