"Sean los orientales tan ilustrados como valientes"
En el marco de los actos celebratorios, entre mañana y el próximo miércoles 28, se concretará la Tercera Maratón de Lectura, de la que participarán más de 2.000 uruguayos de todas las edades procedentes de todo el país.
Asimismo, se programó un homenaje a la Academia Nacional de Letras, que cumple sus 60 años de vida. En estas jornadas está confirmada la participación de representantes de España y Portugal, lo que permitirá reafirmar la identidad de las letras iberoamericanas.
Asimismo, será presentado un libro que contendrá los trabajos del certamen «Un viaje en un ómnibus de Cutcsa». Se trata de una selección de cuentos escritos por niños.
Finalmente, el próximo miércoles, día en que se clausurarán las actividades, se homenajeará a la literatura infantil uruguaya, mediante la lectura de fragmentos de textos de autores compatriotas.
El Consejo de Educación Primaria y el Instituto Nacional de la Juventud también programaron un nutrido calendario de actividades, que se extenderán desde el lunes 26 al miércoles 28 inclusive.
Por su parte, la Universidad de la República programó una feria especial del libro en el callejón Emilio Furgón.
Una historia de 187 años: hoy la Biblioteca tiene 900.000 libros
La fundación de la Biblioteca Nacional hace ya 187 años, coincidió con un período agitado de nuestra historia. Eran tiempos difíciles para José Artigas, por entonces enfrentado a la guerra con los portugueses y la inminencia de una derrota militar. Sin embargo, aun en esas circunstancias históricas tan particulares, la primera biblioteca fue una grata realidad.
El 4 de agosto de 1815, Dámaso Antonio Larrañaga propuso al Cabildo de Montevideo la fundación de una biblioteca pública, para lo cual contaba con su propio acervo bibliográfico y el material donado por un grupo de amigos.
Larrañaga, que se ofreció para asumir la dirección sin ninguna retribución pecuniaria a cambio, solicitó un edificio adecuado para instalarla. La iniciativa fue acogida de inmediato y transmitida a Artigas.
Para dignificarla con el sello de una sanción tan respetable, el jefe de los orientales respondió:
«Conozco las ventajas de una biblioteca pública y espero que VS cooperará con su esfuerzo e influjo a perfeccionarla. Daré gracias a tan virtuoso ciudadano, prestándole mi íntima cordialidad y cuanto dependa de mi influjo para el adelantamiento de tan noble empeño».
El fallecimiento del Dr. José Manuel Pérez Castellano, acaecido el 5 de setiembre de 1815, permitió suministrar un importante acervo bibliográfico. De acuerdo con el testamento del ilustre ciudadano, se donaba una cuantiosa colección bibliográfica para iniciar la fundación de un establecimiento público que permitiera democratizar la lectura.
El fondo se completó con los libros aportados por José Raimundo Guerra y otros títulos donados por los padres franciscanos, que permitieron a Larrañaga sustraer «los volúmenes que estime oportuno».
La colección inicial se completó con la donación concretada por el propio Dámaso Antonio Larrañaga, que por entonces ya disponía de una biblioteca muy importante sobre todo de literatura científica.
La dotación inicial de libros se estimó en aproximadamente 5.000 volúmenes.
El Cabildo Gobernador, con el decisivo apoyo de Miguel Barreiro, reservó un espacio físico adecuado en el costado sur de la actual Plaza Zabala, hoy pleno corazón de la Ciudad Vieja. Aunque pueda parecer inverosímil, el edificio ya no existe.
Asimismo, se encargó a Larrañaga la misión de dirigir la Biblioteca Nacional, así como de coordinar todas las actividades de organización que fuera menester.
Los trabajos culminaron el 26 de mayo de 1816, con la inauguración oficial del nuevo centro cultural, que hoy atesora un patrimonio invalorable en libros y documentos históricos.
Artigas, sensible a la repercusión pública del acontecimiento, dispuso que el santo y seña del ejército oriental fuera «Sean los orientales tan ilustrados como valientes», frase que se perpetuaría en el tiempo.
El prócer, al expresarle a Larrañaga su congratulación, afirmó: «estamos para formar hombres e inspirar a los jóvenes a aquella magnanimidad propia de almas civilizadas, que hará ciertamente la gloria y felicidad del país».
Actualmente, la Biblioteca Nacional cuenta con más de 900.000 volúmenes, lo que la erige en una de las más importantes de la región.
Su director, Raúl Vallarino, afirmó a LA REPUBLICA, que «esta celebración nos sorprende en un momento de auge de la literatura nacional».
Sin embargo, destacó la necesidad de trabajar para abatir los costos, a los efectos de facilitar el acceso masivo de los uruguayos a la lectura.
En referencia a los textos, nuestro entrevistado estimó que hay que buscar soluciones mediante diversas fórmulas, como pueden ser créditos blandos, a los efectos que el material bibliográfico llegue a sus destinatarios. En tal sentido, anunció la creación de una comisión multisectorial que analice y busque soluciones a la temática del libro.
En relación con la actual situación de la Biblioteca Nacional, Vallarino precisó que se recibió una valiosa donación de Japón a través de su representación diplomática en nuestro país, lo que permitirá informatizar las operaciones.
La incorporación de la moderna tecnología informática permitirá procesar el cuantioso material que atesora la biblioteca. También se dispondrá de cámaras digitales y lectores para microfilmes.
Japón donó insumos para mantener el nuevo sistema que permitirán cubrir un año.
Auge del libro nacional pero menos ventas
En breve entrevista concedida a LA REPUBLICA, el director de la Cámara Uruguaya del Libro, Edmundo Canalda, valoró la celebración de mañana, considerando que, con el tiempo, todo mayo se ha transformado en un mes de homenaje al libro uruguayo. Al respecto, ponderó la participación de escuelas y liceos en todo este proceso.
El conocido editor afirmó que la conmemoración llega en un momento muy particular, cuando todavía se está evaluando el gran éxito de la reciente Feria del Libro Infantil.
Opinó que aunque pueda parecer contradictorio por la crisis que afronta hoy el país, «estamos viviendo una época de oro del libro nacional, particularmente en lo que tiene relación con la producción y la gran cantidad de autores uruguayos, que aportan tanto para el público adulto como para los niños».
Canalda hizo notar la paradoja entre la simultánea irrupción de medio centenar de autores uruguayos de talento y calidad con la situación de un mercado deprimido, confirmando la permanente caída de las ventas, que data de hace aproximadamente dos años.
Naturalmente, las razones de este fenómeno son bien conocidas.
«La crisis tardó en llegar al libro pero llegó», destacó nuestro entrevistado.
El director de la Cámara Uruguaya del Libro comentó que siempre se intenta tener una buena oferta en calidad y precios, pero el costo de los insumos de producción particularmente el papel es actualmente muy elevado.
Según el director de la editorial Fin de Siglo, también se ha tornado bastante complejo importar libros, porque los costos en dólares se han incrementado considerablemente.
«La respuesta del público cuando hay ofertas ventajosas siempre es buena, porque sigue habiendo un mercado de lectores muy ávido.
La prueba de ello es el éxito de la pasada edición de la Feria Internacional del Libr
o, que coincidió con el año más difícil para la economía del país».
Preguntado respecto a si percibe apoyo gubernamental a la promoción del libro, Edmundo Canalda aclaró que no se aspira a ningún tipo de subvención estatal, sino a que exista otro tipo de cooperación.
Recordó que existe una ley que data de 1987, que en su momento fue votada en el Parlamento Nacional por la unanimidad de los representantes. Sin embargo, en la práctica, la norma no ha funcionado.
Consideró que el actual ministro de Educación y Cultura, Leonardo Guzmán, es un hombre preocupado por el tema del libro. De todos modos, con voluntad no es suficiente.
Estimó que hoy no es posible exportar la producción nacional a otros países, lo que sería trascendente no sólo por la connotación meramente comercial sino también por la posibilidad de difundir nuestros productos culturales fuera de fronteras.
Canalda afirmó que los funcionarios del servicio exterior uruguayos no están enterados de lo que se produce en nuestro país en materia literaria. En tal sentido, estimó que sería muy importante contar con el apoyo de los representantes diplomáticos de nuestro país. «En este tema, se requiere una movilización inteligente del Estado». Finalmente, confirmó que la próxima edición de la Feria Internacional del Libro, que es organizada precisamente por la Cámara que dirige, se desarrollará entre el 29 de agosto y el 14 de setiembre. *
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