Un viaje musical en imágenes
Después del son cubano del Buena Vista Social Club o la música country de Ry Cooder, Wim Wenders prosigue su viaje musical con el blues, en la película The soul of a man, presentada fuera de concurso este viernes en el Festival de Cannes.
La película forma parte de una serie («Blues») en la que participan otros seis directores: Charles Burnett, Clint Eastwood, Mike Figgis, Marc Levin, Richard Pearce y Martin Scorsese.
«The Soul of a Man» es en realidad no la de uno, sino la de tres hombres, Blind Willie Johnson, Skip James y J.B. Lenoir. Los tres tuvieron una gran influencia en la vida de Wenders.
El director alemán, que obtuvo la Palma de Oro de Cannes en 1984 por París, Texas, cumple este año la función de presidente del jurado de la Cámara de Oro, premio que recompensa una ópera prima.
«Durante el verano del 67, mi vida fue transformada por el disco ‘Crusade’ de John Mayall y sus Bluesbreakers», declaró Wenders en conferencia de prensa dada el viernes. «En el disco, figuraba una canción particularmente conmovedora titulada ‘The Death Of J.B Lenoir’, que cuenta la muerte de ese músico. Quise saber quién era ese personaje», contó.
Esa búsqueda, como la de muchos jóvenes de la misma generación, lo llevó a remontar la historia de la música popular del siglo XX hasta su cuna, el delta del Mississipi. Este fue la meca de los músicos negros cuya influencia sería decisiva en los años 60 en la vida y la obra de numerosos muchachos blancos de Londres, Newcastle o Dublin: los Rolling Stones, Eric Clapton, The Animals, Them, Yardbirds, Led Zeppelin…
La música siempre alimentó el arte de Wenders, desde sus comienzos con «Summer In The City» (1971) hasta «The Million Dollar Hotel» (2000, inspirada por Bono de U2), pasando por «Lisbonne Story» (1995, inspirada de Madredeus). Wenders le debe a la música asimismo dos de los grandes éxitos de su carrera: «Paris, Texas», mecida por la guitarra de Ry Cooder, y «Buena Vista Social Club», que transformó las viejas glorias olvidadas del son cubano en celebridades internacionales (Compay Segundo, Ibrahim Ferrer…).
Wim Wenders no ha tratado de hacer un «Buena Vista Blues» ni hubiera podido hacerlo, dado que sus tres héroes están muertos y enterrados desde hace mucho tiempo. Quiso rendirles un homenaje que se les debía. Como no existe ninguna foto de Blind Willie Johnson y muy pocos documentos de los otros dos, Wenders recurrió a la ficción, sirviéndose de documentos de la época, de imágenes filmadas por él y de la tecnología digital.
Todo ello, acompañado por las interpretaciones de músicos contemporáneos (Beck, Nick Cave, Los Lobos, Lou Reed, Cassandra Wilson…), que devuelve así a sus mayores algo de la inmensa herencia que ellos les dejaron. *
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