"LA ULTIMA NOCHE DE GIORDANO BRUNO" EN ESPAÑA CON ACTOR URUGUAYO

En honor de las minorías perseguidas

Una noche de abril, compitiendo con los envites a la alienación del inevitable match de fútbol y de los noticiarios de la guerra de Irak, nuestro compatriota Juan Carlos Moretti, con el «Azar Teatro», interpretó la obra del actor y dramaturgo italiano Renzo Sicco «La última noche de Giordano Bruno», que conociéramos hace unos años en la sala 2 de La Gaviota, con el mismo Sicco como el protagonista, en uno de los valiosos espectáculos teatrales que llegan por medio de nuestro Instituto Italiano de Cultura.

La pieza de Sicco, escrita en 1998 y extraída de las obras de Giordano Bruno (Nápoles, 1548 – Roma, 1600) y de las actas del proceso que lo condujo a una hoguera en el Campo dei Fiori, es de una conmovedora actualidad. «A las minorías, siempre», escribió, como una dedicatoria, Goethe. Las minorías, que son al fin quienes hacen la historia, son los herejes y los excomulgados, los disidentes, rebeldes y revolucionarios, los excéntricos y los solitarios, los raros y los diferentes, los que en una u otra forma se niegan a someterse a un mundo que día a día avanza en su pretensión de imponer sus normas a nuestra intimidad y a nuestras mentes; en suma, los que deciden por sí mismos que hacer con sus vidas. Hay dos personajes, el inquisidor, el cardenal Santa Severina (Francisco Mateo) y Giordano Bruno (Juan Carlos Moretti) que, en la última noche de su vida, exhausto tras ocho años de confinamiento y tortura, saca fuerzas de flaqueza y vuelve a exponer sus ideas y discutir sus diferencias.

Para la puesta en escena el director Javier Esteban agregó a una mujer (Mercedes Asenjo), que sucesivamente puede ser la consciencia de Giordano Bruno, su memoria, su abogada y hasta su apuntadora. Con ella la obra adquiere una dimensión distinta, más imaginativa y abierta, que la que tiene en la versión original de Sicco, férreamente centrada en la dialéctica del inquisidor y el hereje. En los momentos en que puede pensarse que el supliciado Bruno no está ya a cargo de su propia vida, la mujer aparece como su otro yo, como un despojo de humanidad milagrosamente capaz de soportar incólume la cárcel y el martirio; en otros momentos la disociación de Bruno en dos personas parece aludir a la tenaz lucha por la integridad y la consecuencia consigo mismo, en la que el héroe triunfa en el mismo momento en que sucumbe a manos de la inquisición.

En cuanto a Moretti, tuvo como Giordano Bruno la mejor interpretación de su carrera. Seguro de sí mismo, con buena comunicación con los espectadores, con sobriedad de mímica y buena dicción, con una máscara sutilmente expresiva a través de una facies devastada por el dolor, dominó la escena, sin divismos, desde el comienzo y logró trasmitir la certeza de que ni la muerte podría prevalecer: «Muerte, dónde está tu victoria?».

Por esta actuación Juan Carlos Moretti obtuvo muy recientemente (el 6 de abril de este año) el premio al mejor actor del XXV Certamen Nacional de Teatro «Arcipreste de Hita» de Guadalajara, premio por el que LA REPUBLICA extiende sus cordiales felicitaciones.

Es un honor, naturalmente, para el actor, y un gran estímulo para su carrera; es un honor para El Galpón, donde se formó y donde presentó recientemente, con el mismo «Azar teatro», Ñaque, o de piojos y actores, y también es un honor para todos nosotros, sus amigos y compatriotas. *

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