Historias del pop bailable pegadizo
El aire de nerd que se escapó del colegio para hace travesuras define a Leo García. Ese rostro marcado por su inseparable gorrito, a la manera de los rappers, ya se institucionalizó en el universo pop rioplatense.
El muchacho de música ligera para evocar un canción de Soda Stereo que ama la música de Morrisey, pero que en su nuevo disco denominado frontalmente Vos subraya con cierto ironía que él es algo más que el ex integrante de los Smiths y que, en rigor, nadie lo conoce en profundidad.
Puede ser, en efecto, que Leo García tenga un zigzagueo camaleónico y que haya que rastrearlo más allá de sus composiciones; es posible que detrás de este muy buen intérprete una voz potente y cristalina, que sabe manejar los matices y compositor menor con aciertos parciales, sí haya más inteligencia que ingenio.
Lo cierto es que Leo García parece tener asegurado su sitio de privilegio en el universo del pop en español de este primer tramo de milenio. En Vos, precisamente, trabaja sus textos a partir de los ritmos absolutamente pegadizos que elabora sin mayores esfuerzos: ese encuentro, en ocasiones, alcanza a tener momentos de intensidad y grata resolución, pero también hay excesos y llega a cansar.
De igual modo, Leo García parece conocer exactamente sus límites, sus fronteras y, paradójicamente se moviliza en términos estilísticos del hoy sea al efecto hip-hop, del gesto baladístico al pop animadísimo, en esta ocasión con mayor predominio de electrónica que de cuerdas y con historias o tramas en el nivel letrístico puramente trabajadas para el género «modérnico» del pop.
El disco es una invitación a la danza o, al menos, es lo que intenta proponer Leo García en sus doce materiales. No hay trazos melancólicos como en su disco anterior y sí invitados como Mariano Roger (de los Babasónicos) y la lolita Deborah del Corral. En rigor todo es fluido, con mucha soltura y con una estructura «arreglística» ganchera y en donde los estribillos seguramente van a hacer estragos sobre todo en los oídos adolescentes.
Leo va por vos: un chico pop con flema coloquial en sus textos y una trama de ritmos absolutamente bailables y, en buena medida, disfrutables aunque Vos no deje de tener ese tono menor al que referíamos más arriba. Puede bailarse sin traumas. *
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