Señales de vida en la crisis argentina
En la semana previa a las elecciones presidenciales, se llevaron a cabo simultáneamente en Buenos Aires y con concurrencia multitudinaria la quinta edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici 2003) y la anual Feria del Libro.
La convocatoria al Bafici fue creciendo año a año; en 2002 superó los 125.000 espectadores, cifra que ya está alcanzado en esta edición.
La Feria Internacional del Libro puede repetir una concurrencia de un millón de visitantes el año pasado, con importante convocatoria en sus 700 actividades culturales, pese a que el sector editorial fue uno de los más castigados por la crisis.
Se redujo 26% el total de títulos producidos y 40% el número de ejemplares, dijo Alberto Pazos, presidente de la organización de la Feria.
En teatro, en 2002 se registró medio millar de estrenos, sumados los del circuito privado, el oficial y el alternativo, empujado por ciclos gratuitos, como «Teatro por la Identidad», o iniciativas como el «teatro a la gorra», por el que los espectadores pagan una contribución voluntaria.
En febrero pasado, la capital argentina fue además sede del Festival Internacional del Tango, que incluyó un concurso mundial de baile, convocando además a miles de aficionados a bailar y cantar el tradicional compás del dos por cuatro en plena avenida Corrientes.
En el año 2002, el peor año económico y social del país, los argentinos vivieron de éxitos individuales y grupales en lo deportivo, de no ser por el frustrante fracaso de la selección de Marcelo Bielsa, eliminada en primera ronda del Mundial de Corea del Sur y Japón.
Sí, festejaron el campeonato mundial de las ‘Leonas’ en Hockey; el subcampeonato mundial del seleccionado de basquetbol, tras vencer a los magos de la NBA estadounidense; el honroso sexto puesto en el Mundial de Voleibol; la conquistas de José Meolans en natación; la llegada a semifinal del equipo argentino en Copa Davis y la presencia de una decena de tenistas entre los primeros 50 del ranking.
En el ámbito científico, en tanto, Argentina siguió exhibiendo logros y en agosto de 2002 un laboratorio privado presentó en sociedad a «Pampa», la primera ternera nacida de la clonación de una célula fetal en Sudamérica.
En 2002 se estrenaron 51 películas argentinas y al inicio de 2003 había 50 filmes en posproducción, 40 listas para estrenar y 20 en preproducción, con unos 12.000 estudiantes de cine en el país, según Jorge Alvarez, vicepresidente del Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).
«En épocas de crisis, la gente descubre que da lo mismo dedicarse a algo productivo que a algo que económicamente no lo es. En tiempos de crisis hay que soñar», consideró la directora y productora argentina de cine Lita Stantic en diálogo con la AFP en París a fines de 2002.
Jorge Telerman, secretario de Cultura de Buenos Aires, consideró por su lado que el fenómeno de la masiva participación, pese a la crisis, es reflejo «de una sociedad que se niega a cumplir con el estereotipo del país vencido».
«El tipo de consumo o participación culturales que tuvieron auge y siguen creciendo son aquellos rubros que para llevarse a cabo requieren del otro, no los rubros individuales, que incluso disminuyeron», dijo a la AFP.
Buenos Aires es una de las ciudades latinoamericanas con mayor desarrollo y tradición culturales, cuyo municipio administra nueve teatros (entre ellos la mítica sala lírica Colón), 46 centros culturales, diez museos y 26 bibliotecas.
Pero la cifra se multiplica varias veces si se suman iniciativas privadas y sociales. *
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