La tradición renovada del juglar
Es la primera vez que Serrano actuará «oficialmente» en Montevideo. Anteriormente lo había hecho en shows promocionales para la prensa.
Serrano es un fiel continuador de la larga tradición ibérica del cantautor, que él ayudó a renovar.
En los primeros años de la década de los 90 surge en Madrid un nuevo circuito de bares y cafés con música en directo que pronto propicia la aparición de un grupo de jóvenes cantautores que recuerda a aquellos que surgieron, 20 años atrás, para alzar sus voces contra la situación política del momento. Evidentemente, la España de entonces ya no era la misma que la de dos décadas atrás, pero este grupo de jóvenes y también el numeroso público que pronto comienza a congregarse en torno a ellos, cree que aún hay que seguir atento a lo que ocurre alrededor.
Es a principios de 1996 cuando el movimiento deja de ser un fenómeno para convertirse en una realidad que desborda el aforo de estos locales. Así, ese mismo año, Ismael Serrano firma con la entonces multinacional Polygram (actualmente convertida en Universal) y edita su primer disco Atrapados en azul (1997). Canciones como «Papá cuéntame otra vez», «Vértigo» o «Amo tanto la vida» se convierten entonces en verdaderos himnos para los jóvenes a este lado y al otro del Atlántico, puesto que en países como Argentina (en abril de 2001 llenó el teatro Gran Rex de Buenos Aires tocando ante 4.000 personas) y Chile, el fenómeno de la nueva generación de cantautores es tan bien recibido como lo fue en su momento el movimiento cubano de la nueva trova.
Su primera incursión en la industria discográfica es premiada con la nominación como «Mejor Autor Revelación» de los Premios de la Música que entrega la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Además el disco también se convierte en Platino con más de 150.000 copias vendidas.
Al igual que sucedió treinta años atrás con la «nueva canción» encabezada por figuras como Serrat, Raimon o Aute, el movimiento de la canción de autor no es sólo musical, sino que está estrechamente ligado a los movimientos solidarios. Ismael Serrano se compromete con causas como las de las Madres de la Plaza de Mayo y los zapatistas de México, los actos contra el racismo y la xenofobia y cualquier acto social que lo merezca.
Toda esta temática social aparece reflejada en canciones como «México insurgente» (de su primer álbum), «A las madres de Mayo» o «Vine del norte», pertenecientes ambas a su segundo disco La memoria de los peces (1998). Con este álbum no sólo mantiene su éxito, sino que lo aumenta volviendo a ser disco de Platino en España, de Oro en Argentina y se edita también en México y Uruguay.
Por esas épocas Ismael Serrano pudo cumplir el sueño de cantar junto a sus ídolos de juventud, compartiendo escenario con artistas como Silvio Rodríguez (con quien tocó ante más de 100.000 personas en el Estadio Nacional de Santiago de Chile), los hermanos Parra, Luis Eduardo Aute (quien ejerció de padrino musical en su primer concierto en el Palacio de Congresos de Madrid) o Paco Ibáñez.
En su tercer disco Los paraísos desiertos (2000) aparecen por primera vez, estilos como el jazz y los sonidos africanos. Con este álbum Ismael Serrano obtuvo dos importantes nominaciones: a los Premios Goya como Mejor Canción Original por el tema «KM. 0″ (compuesta especialmente para la película del mismo título) y a los Premios Grammy Latinos 2001 como Mejor Ingeniería de Sonido.
Su reconocimiento como intérprete y su inquetud solidaria le hacen participar, en ese mismo año 2000, en varios discos como Son de niños (la recaudación se destina a la construcción de un hospital infantil en La Habana), Encuentros en La Habana (la recaudación se destina a la compra de material para las escuelas de música de La Habana) y en álbumes como Mira que eres canalla, Aute (homenaje a Luis Eduardo Aute), Lo mejor de Luar Na Lubre, XV años y 25 años (de Javier Bergia), entre otros.
Su cuarto y nuevo trabajo, La traición de Wendy, fue lanzado el año pasado. El título de este nuevo trabajo hace referencia a la traición, a la infancia y a los sueños que supone crecer; reflejado en temas como «Ahora» y «Si Peter Pan viniera». Tampoco olvida en este disco su compromiso social con diferentes causas, es el caso de «Un hombre espera en el desierto», un toque de atención sobre el olvido del Sahara. Un tema dedicado a Buenos Aires, otro escrito por su hermano «Pájaros en la cabeza», y rotundas baladas como «Eres», elegido como primer single. *
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