Imprimir

Llega al cine "Una bala para el Ché", la historia uruguaya que casi cambia la de América

El 17 de agosto de 1961, cuando el profesor de la Universidad de la República Arbelio Ramírez, salía de un acto en el Paraninfo, en apoyo de la figura del Che Guevara, grupos anticubanos, dispararon a las mismas puertas de la UDELAR. Arbelio Ramírez murió a consecuencia de uno de los disparos. Hasta hoy quien lo mató sigue siendo un misterio para el común de las gentes, y quienes lo saben han logrado escapar de la investigación.

Hasta su muerte el 18 de enero de 2008, la viuda del catedrático, Ethel Dosil, dedicó todo el tiempo que le dejaba libre la crianza de sus dos hijos, a intentar develar la identidad del asesino de su esposo.

La muerte permaneció impune, en los años previos a la dictadura con gobiernos civiles, con y sin medidas prontas de seguridad, la dictadura si sabía algo lo acalló, los gobiernos blanco y colorado nada hicieron por aquella búsqueda, y ni siquiera las nuevas líneas de investigación abiertas por el Frente Amplio a partir de 2005, han hecho nada por el tema.

Muchos de los protagonistas de aquellos sucesos están con vida, pero cuántos saben quien es el asesino, y el asesino mismo, tal vez permanezcan en la oscuridad, para siempre.

Una película “necesaria”

Curiosamente en Cuba, varias escuelas llevan el nombre de Arbelio Ramírez: en Uruguay su nombre no significa absolutamente nada para quienes no compartieron de manera inmediata la tragedia. Ni el nomenclator, ni los discursos, ni siquiera en las buenas intenciones, aparece Ramírez, como una víctima real de la violencia que ya se asentaba sobre el país.

Reconocido solamente por algunos grupos de izquierda,  como el primer mártir de la época que se extenderá hasta 1985, recién ahora una película aspira que el caso no se acalle para siempre.

Gabriela Guillermo, de la mano de la escritora Raquel Lubartowski, presentan en “Una bala para el Che”, más que una historia real de la contemporaneidad uruguaya, la lucha estéril de una mujer que no quiere dejar impune el crimen de su esposo, y la de sus dos hijos –hoy sexagenarios- que tampoco dejan, aún  hoy, de bregar porque se haga Justicia, con quien les arrebató a su padre y sus vidas, y no pagó por ello.

Publicá tu comentario Compartí tu opinión con toda la comunidad - Si no puedes comentar, envianos un mensaje
Inicia sesión Tu primera lectura del día
Si no tienes un usuario, Registrate
Registrate Sumate a nuestra red
Si ya tienes un usuario, Inicia sesión