INAUGURACION DEL VI FESTIVAL UN CINE DE PUNTA

El efecto de la pluralidad estética

A la gala concurrirán altas autoridades nacionales y departamentales, delegaciones de artistas y productores, invitados especiales y un público que durante una semana podrá regocijarse con cine europeo y latinoamericano. El festival está organizado por la Intendencia de Maldonado y Cinemateca Uruguaya y cuenta con el auspicio de los ministerios de Cultura, Relaciones Exteriores y Turismo.

Alex de la Iglesia es de esos personajes del cine alternativo con estética de choque absolutamente desprejuiciados y frontales que, cíclicamente, otorga el cine para hacer de las imágenes en movimiento una especie de culto y, a la vez, una territorialidad si se quiere polémica. Un cineasta que, más allá de las diferencias temáticas y estilísticas, se aproxima por su vigor y su torrencialidad creativa al primer Pedro Almodóvar. Todo un autor, un fundador de imágenes pesadas, potentísimas, barnizadas por un humor mordaz y hasta bizarro.

¿Acaso no lo fue Perdita Durango, el filme basado en la espléndida novela de Barry Gofford, y que protagonizaran con una intensidad expresiva demoledora Javier Bardem y Rosie Pérez? El filme, por supuesto, dividió tajantemente a la crítica: la road movie escrita por Gifford (el autor de Corazón salvaje, otra película de caminos superlativa, dirigida por David Lynch) fue un exceso para muchos y, por supuesto, De la Iglesia fue fiel al espíritu transgresor, de camino a ninguna a parte, de la novela con resultados tremendos. Una película de borde de un realizador –como dicen en España– frontera.

El mismo gesto y postura estarán planteados en 800 balas,con Carmen Maura y el actor uruguayo Sancho Gracia (premio Ondas a mejor actor como el viejo doble de Eastwood en Las Tabernas de Almería), el filme que inaugura formalmente la sexta edición de Un Cine de Punta, donde el talentosísimo y obeso cineasta de anteojos delinea su relato a partir de una búsqueda: un niño que quiere encontrar a su abuelo en la localidad de Almería, un ex doble de películas de acción que en la actualidad sobrevive lastimosamente representando filmes del Lejano Oeste.

Desde luego que De la Iglesia plantea todo un tributo al género western-spaghetti –cuyo mayor ícono es y será Clint Eastwood–, con guiños varios para cinéfilos y un desgajamiento, a partir de viñetas humorísticas y fuertemente paródicas, de ese universo tan peculiar si se refiere a héroes y villanos. El cineasta ingresa por la puerta trasera al citado género ya en extinción, y seguramente lo hace con su desenfado habitual y su galería de freaks, aunque también con una secreta ternura adosada a los climas y secuencias que articulan la narración, convirtiéndose desde el arranque en uno de los platos fuertes del festival cinematográfico puntaesteño.

Después, en la misma Sala Cantegril se proyectará La boda, de la reputada Mira Nuir, una típica comedia de enredos que se desarrolla en Bombay en torno a los siempre conflictivos y hasta cáoticos preparativos de una boda.

Al día siguiente se exhibirá La fiebre del loco, de Andrés Wood (Chile), a las 17.00 horas. Más tarde, otros dos platos fuertes del festival, esperadísimos por crítica y público: a las 19.00 irá Un oso rojo (Argentina), del uruguayo Adrián Caetano (coautor de la brillante Pizza, birra, faso), y a las 21.00 será el turno de Lugares comunes (Argentina), del maestro Adolfo Aristarain (La parte del león, Un lugar en el mundo), cerrando la jornada del lunes la australiana El juego de la banca, del promisorio debutante Robert Connolly.

El festival ha generado amplio interés en los mass media y en el público por la variedad de títulos, entre los que aparecen potenciales candidatos al Oscar como el musical Chicago, de Rob Marshall, y El pianista, de Roman Polanski. Vale. *

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