Fallos agotadores

No se podía prever la insólita duración de la «vigilia» carnavalera a que se sometió tanto a los jóvenes carnavaleros como a quienes junto a ellos aguardaron los resultados del escrutinio.

La proclamación de las menciones especiales, que se suponía apenas un trámite una vez concluida la lectura de los puntajes de los conjuntos, fue leída por una más que agotada directora de Turismo y Recreación de la IMM, Lilián Kechichián, ¡alrededor de las 6 de la mañana del viernes!

Esta fenomenal espera tuvo en vilo a miles de chicos durante toda la noche y madrugada.

Como acontece en todo concurso, algunos culminaron la larguísima jornada con festejos en horarios más que impropios tomando en cuenta sus edades; otros acumularon frustración al no alcanzar siquiera menciones tras el esfuerzo y la entrega.

A esta insólita y lamentable demora contribuyeron la acumulación de errores e imprevisiones que resultaron increíbles tomando en cuenta la experiencia acumulada en estos eventos.

En efecto, pasadas 2.15 de la madrugada, comenzó el escrutinio de los votos de las diferentes categorías.

Primer error formal

Contrariando el sentido común, que indica que debe darse a conocer primero el puntaje final de los que cubrieron solamente una rueda y luego el de quienes la definen, para las dos primeras categorías escrutadas se leyeron los puntajes de los que accedieron a la liguilla.

Bueno es aclarar que esto no incidió más que en lo que hace a la expectativa sobre el desenlace: se transmitió frialdad a las proclamaciones.

Para las siguientes categorías se cambió el orden, en estos casos iniciando el conteo por quienes no pasaron a la segunda ronda.

Se llegó así con agilidad, a los nominados en las primeras posiciones de cada una de estas categorías.

Error de lectura o de utilización de boletas

Los votos de los jurados en la primera rueda sólo califican la visión global del espectáculo.

Para la segunda rueda, cada jurado debe votar dos ítems ubicados en boletas diferentes: en una se vota el rubro específico que le fue asignado a cada uno (música, canto, textos, bailes, escenografía, etcétera), en la otra, visión global.

En determinado momento uno de los jurados llamó la atención de la mesa porque, según sus apuntes, se venía (al menos en su caso) asignando al rubro lo que era visión global y viceversa.

Fue el primer alerta a una situación anómala, que si bien no modificaba el puntaje final, quitaba coherencia a lo que el jurado pretendió estampar en la boleta.

Subsanado el error como un hecho puntual, no se percibió que se repitiera cada tanto. Al parecer fue el resultado de la confusión por el color de las boletas para cada caso.

Se arribó así al final del recuento apenas pasadas las tres de la mañana, con los ganadores conocidos y las ubicaciones en cada categoría.

El jurado se retiró a deliberar y en todos quedó la idea de que poco minutos después se proclamarían las menciones especiales, cosa que se estimaba de trámite.

Nada más errado.

Reconteo

Los minutos pasaron y la intranquilidad fue ganando tanto a los que aguardaban dentro del recinto comunal como a quienes estaban en los locales de ensayo, donde se seguían las instancias del acto a través de la radio.

La percepción general era que algo andaba mal y se desconocía si ello incidiría en el fallo o simplemente se trataba de un trámite administrativo.

En definitiva se informó, luego de transcurrida casi una hora de tensa espera, que el error supuestamente corregido durante la lectura de los puntajes, se habría repetido en diferentes oportunidades y ello obligaba a un nuevo recuento para colocar cada puntaje en el lugar correcto.

Sin embargo, la señora Angela Farías, presidenta de la mesa, señaló que esto no modificaría el resultado final ya proclamado, pero sí le devolvería coherencia a lo que cada jurado calificó.

Ternas y ganadores simultáneos

Otro elemento que coadyuvó al inusitado atraso: según el reglamento en materia de menciones, deben proclamarse no solamente los titulares, sino ternas para cada una de ellas, cosa que aparentemente no se habría tomado en cuenta.

Tampoco que la reglamentación establece que los ganadores de las ternas deben ser proclamados en el mismo acto y no al momento de la entrega de premios, como se hace en el Carnaval mayor.

No tenemos claro si el desconocimiento de que se debían nominar ternas o no haber definido a los ganadores previamente (cosa que parece poco creíble), sumado a la revisión de los puntajes tampoco prevista, determinó que recién pasadas las seis de la mañana, más exactamente seis y doce minutos, se concluyese con la lectura oficial de los fallos.

Sin dudas, se vivió una absurdamente larga y agotadora jornada para todos, incluidos los jurados y sus colaboradores administrativos.

Más allá de ellos, que en definitiva gestaron la odisea por omisión, desconocimiento o imprevisión, la debieron soportar miles de niños y jóvenes, y todos quienes los acompañaban.

Lo que comenzó a todo vapor en la tardecita del jueves con alegría y entusiasmo, terminó a pleno día del viernes sólo con alegría para unos pocos y en la mayoría de los casos entre bostezos y malhumor.

Cada cosa en su lugar

En modo alguno me sumo a algunas voces que a partir de estos hechos proclamaron su desconfianza en los fallos y los jurados que lo emitieron, cada cosa en su lugar.

Por el contrario, más allá de acuerdos o desacuerdos con los puntajes otorgados, éstos fueron emitidos por personas de probada honorabilidad e idoneidad que pusieron todo su empeño y buena voluntad al servicio de la tarea asignada y la confianza depositada en ellos por las autoridades comunales y los organizadores del evento.

Lamentablemente, los gruesos errores de forma, prohijaron estas voces que me apuro a rechazar enfáticamente.

Será tiempo de ajustar y aplicar los correctivos con vistas al futuro que ya comienza hoy. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje