No me confunda quitar y despojar
«Y tratando de despojarles algo que es condición inherente a la sobrevivencia humana: la esperanza», pude leer en un editorial de El País.
Como usted, amigo lector, ya habrá advertido, la forma correcta de construir el enunciado es la siguiente:
«Y tratando de despojarlos de algo que es condición inherente a la sobrevivencia humana: la esperanza»; o, en todo caso, empleando otro verbo: «Y tratando de quitarles algo que es condición…»
Se ha tomado el verbo despojar exactamente como quitar, cuando en realidad se construyen –desde el punto de vista sintáctico– de manera diferente.
Si digo que A Fulano una mina le quitó sus bienes, Fulano es el complemento indirecto y sus bienes es el complemento directo (lo quitado es los bienes). En cambio si empleo el verbo despojar, más allá del matiz semántico, habrá también que modificar ciertos aspectos formales: diré Una mina despojó a Fulano de sus bienes, con lo que tenemos que Fulano dejó de ser complemento indirecto para ser complemento directo (Fulano es lo despojado), sin olvidar que el verbo despojar debe ser seguido de la preposición de.
Según el diccionario, despojar es «Privar a alguien de lo que goza y tiene. Quitar a una cosa lo que la acompaña». Una persona despojada de su vivienda; Un jardín despojado de árboles.
Pero retomando la confusión entre quitar y despojar, veamos estos ejemplos para aclarar dudas. Puedo decir El temporal quitó al techo sus tejas, pero El temporal despojó el techo de sus tejas. La Cámara quitó al diputado su inmunidad, pero La Cámara despojó al diputado de su inmunidad. Y ojo, a no omitir la preposición de cuando tenemos una subordinada relativa: Le restituyeron los bienes de que fue despojado… En castellano tenemos otros verbos que exigen ser seguidos de la preposición de, como por ejemplo informar: siempre se informa de algo, y por eso mismo no constituye dequeísmo el enunciado siguiente: La policía informó al juez de que el detenido había confesado, aunque reconozco que a mí me rechina tanto como cuando oigo (éste sí, un dequeísmo flagrante) Nosotros pensamos de que es una buena ley. ¿Está de acuerdo, Pereira?
–Mire Mendieta, la verdá que pa’ entenderlo me quedé despojado de neuronas, así que déjese de pavadas y mande la vuelta.
–¡Qué lo parió! *
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