EL MARTES 24 A LAS 12.40 HS. FALLECIO LA ACTRIZ Y CANTANTE LAURA ANA "TITA" MERELLO

Se seguirá diciendo de mí

Ella en esta última semana insistía en repetirme: ‘Me voy, me voy, no quiero vivir'», narró a la prensa el autor y productor discográfico Ben Molar, quien la acompañó hasta el final en sus paseos en las cercanías de la Fundación Favaloro, donde vivió internada los últimos cinco años de su vida.

Apodada «la morocha argentina», la popular ‘Tita brilló en el cine, la música y la televisión entre las décadas de los años 30 y 70, siendo una de las precursoras del cine sonoro de su país, en el que debutó en 1933 con la película Tango.

Ben Molar contó que Tita Merello «estaba con una memoria y una lucidez asombrosas, me contaba cosas de 1950 y 1960″.

«Quizás equivocadamente me decía que la habían olvidado y yo le decía: ‘¿Cómo podés decir eso si acabo de tomar un colectivo y el chofer me pidió que no me olvidara de darte un beso de parte suya?'», continuó Molar.

El actor y creador del exitoso programa televisivo «La botica del tango», Eduardo Bergara Leuman, consideró que «seguramente se habrá querido ir y estaría un poco harta de lo que veía».

El titular de la Asociación Amigos de la Avenida Corrientes, Eduardo Dosisto, comunicó que la actriz pidió que «las ofrendas (florales) se transformen en donaciones para la Fundación Favaloro» y confirmó que Tita Merello será enterrada hoy en el porteño cementerio de La Chacarita.

La primera dama, Hilda «Chiche» González de Duhalde, expresó sus condolencias en su nombre y de su esposo a familiares de Tita Merello, se informó oficialmente.

Desde abajo

Laura Ana Merello, nació el 11 de octubre de 1904 en la calle Defensa del porteño barrio de San Telmo. Su vida fue muy dura. Casi no conoció a su padre, dado que falleció siendo ella muy pequeña y no hay registros de su madre hasta cuatro años después de su nacimiento cuando Ana Ganelli, una uruguaya de 23 años, la reconoció como hija. Se crió en un asilo y trabajó de niña en el campo, en una estancia de la provincia de Buenos Aires. La pobreza marcó su breve infancia.

Los inicios de su carrera fueron en 1920, cuando comenzó como corista en el Teatro Bataclán, ubicado en la zona del puerto de Buenos Aires. Luego, en 1922, pasó a ser vedette en El Maipo, donde interpretaba el tango «Pedime lo que querés» de Francisco Canaro y Caruso, momento a partir del cual comenzó su carrera artística.

Se convirtió en una de las más singulares actrices argentinas.

Gracias al cine y con el amplio repertorio de películas filmadas, Tita adquirió popularidad como actriz. Fue dirigida por los mejores directores argentinos en treinta y cuatro filmes a lo largo de cincuenta años. Realizó algunas intervenciones en el cine argentino del último período mudo y los primeros del sonoro. Estrenó este último con la recordada película Tango de Luis Moglia Barth con actuaciones de la recientemente fallecida Libertad Lamarque, Mercedes Simone, Alberto Gómez, Pepe Arias y Luis Sandrini.

Entre sus filmes más destacados se encuentran: Arrabalera, de Tulio Demichelli con Santiago Gómez Cou y Tito Alonso; Así es el tango, de Eduardo Morera con Tito Lusiardo, Olinda Bozán, Fernando Ochoa y Luisa Vehil; también Idolos de la radio, Así es el Tango y La Fuga ambas del 37, aunque su gran éxito fue Los isleros, de Lucas Demare con Arturo García Buhr y Mario Passano. En pleno auge de su carrera cinematográfica y siendo muy solicitada, deja de participar en películas para recién volver a filmar en 1950, con grandes éxitos del cine argentino como Filomena Marturano  de Luis Mottura  con Guillermo Battaglia y Tito Alonso, con la cual se consagró como actriz dramática. En el cine también se desempeñó como guionista en la película Esto es alegría (1967).

No se especializó en ningún género porque su gran ductilidad le permitió amoldarse a cualquier tipo de papel.

En 1927 comenzó como cancionista, actividad en la cual se destacó por su voz potente, que imponía silencio, por su forma rea, cáustica de cantar el tango y, aunque Tita no se caracterizó por una gran voz, daba fuerza a sus canciones con una gran expresividad, al interpretar los tangos como actriz.

Entre ese mismo año y 1929 grabó dieciocho tangos todos de carácter humorístico y burlón, como «Que careta», «Mi papito», «La viuda misteriosa», «Paquetín paquetón», «Te has comprado un automóvil» y otros melancólicos como «No salgas del barrio». Desde ese momento estuvo veinticinco años sin volver a grabar hasta que en 1954 volvió al disco interpretando tangos humorísticos, casi siempre con el acompañamiento de la orquesta dirigida por Francisco Canaro.

El tango milonga «Se dice de mí» de Canaro y Pelay, su canción más representativa y de enorme éxito, es una especie de autobiografía de Tita. Actuó como actriz y cancionista con Canaro durante varias temporadas teatrales. A comienzos de los años 30, popularizó dos rancheras referidas a la situación económica: «¿Donde hay un mango?» y «Los amores con la crisis».

En el teatro mostró sus distintas facetas: por un lado, con picardía y gracia cultivó su estilo humorístico y por otro, puso de manifiesto sus notables condiciones para el drama en El lazo de Claudio Martínez Paiva, para consagrarse como actriz en este género en Montevideo (1937), con la obra de Enrique Larreta Santa María del Buen Ayre. Su trabajo en teatro fue permanente, destacándose entre otras: El conventillo de la Paloma que fue un éxito y le dio gran popularidad; Esta noche filmación; Hombres en mi vida; Miércoles de ceniza; Amorina y Buenos Aires de ayer y hoy, obra de Canaro y Pelay estrenada en 1943, donde se lució interpretando «Tranquilo, vieja, tranquilo».

En su faceta de autora de tangos, escribió «Llamarada pasional» con música de Héctor Stamponi y «Decime Dios, dónde estás», junto a Manuel Sucher. Como así también el tango «Muchacho rana» en el cual critica a un joven en su gusto por la «nueva ola», la moda «petitera», el «rock» y su repulsión al trabajo.

Se dice de mí

Merello nunca renegó de su origen ni de su pasado y en un reportaje reconoció haber «hecho la calle». Hasta los 20 años fue analfabeta y fue un amante «culto» quien le enseñó a leer.

Su gran amor, fue Luis Sandrini, el hombre que la marcó eternamente y con quien compartió diez años de su vida hasta que la dejó repentinamente después de un viaje, sin explicación alguna. A ese amor, que fue público, se comenta que le escribió el tango, «Llamarada pasional», canción que tuvo un gran éxito. Cuentan sus allegados que en su casa había una silla vacía, la que usaba Sandrini y que nadie volvió a utilizarla después de él.

En 1992, la conductora televisiva Susana Giménez juntó a la veterana actriz y cantante (tenía 88 años) con la esposa de Sandrini, Malvina Pastorino. Ambas actrices aceptaron juntarse con la condición de no hablar del actor. Sin embargo en un momento del programa Merello dijo «el que te dije debe estar contento: acá estamos las dos, ella (por Pastorino) fue su mujer y yo, tal vez, haya sido su amor».

Aunque nunca fue una militante, simpatizaba con el peronismo, la fuerza popular que dominó la historia política argentina y que la legitimó socialmente. Con la caída del gobierno de Juan Domingo Perón, Tita ya no tuvo el mismo trabajo, le fueron negadas muchas posibilidades e incluso llegó a ser atacada a la salida de una radio por grupos que apoyaban al golpe militar del 55, que derrocó a Perón. Así es como fue proscri
pta. Para poder mantenerse trabajó recorriendo el interior del país y en parques de diversiones y circos. Luego decidió viajar a México, desde donde retornó hacia la Argentina, en 1957.

Retomó su trabajo, sorprendiendo al público con su participación en la televisión. Tita también figura entre los grandes nombres de la radio argentina: participó en ciclos con una gran repercusión, como «Mademoiselle Elise», con libro de Luis Mario Moretti y «Gorriona», con textos de Roberto Gil. Es en ese mismo medio, en la década del 70 donde emite su famosa muletilla: «Hacete el papanicolao» (examen ginecológico femenino que detecta enfermedades como el cáncer). Con el paso de los años y para ocultar su decadencia física la radio fue el medio en el cual se recluyó.

En la radio trabajó hasta después de los noventa años en espacios semanales donde se convirtió en una especie de conciencia moral de los argentinos, dando mensajes de cuño cristiano. *

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