Una trayectoria
Nacido en la localidad de Azinhaga, en 1922, José Saramago es considerado por algunos críticos como un «autor tardío». Su primera novela, Tierra de pecado, fue escrita en 1947 cuando tenía 25 años. Pese a las críticas estimulantes que entonces recibió, Saramago se llamó a silencio durante casi dos décadas. «Quizá no tenía nada que decir», sostuvo en cierta oportunidad el escritor.
Sin embargo, a finales de los sesenta presentó dos libros de poemas: Os poemas possiveis y Provavelmente alegría (parte de un ciclo que completaría en 1975 con O ano de 1993).
No obstante, el reconocimiento a nivel internacional llegaría con la aparición de Memorial del convento, novela publicada en 1982, a la que siguió El año de la muerte de Ricardo Reis. En esta última, su precisa y sentimental indagación del universo de Fernando Pessoa –a través de uno de sus heterónimos– se convierte casi de inmediato en una obra de culto que cruza todas las fronteras.
Desde entonces, su trabajo narrativo goza de una admiración sin límites que se confirma y renueva cada vez que publica. Así ocurrió, por ejemplo, con La balsa de piedra (1986), Casi un objeto (1994) y Ensayo sobre la ceguera (1996). A propósito de Ensayo… –una metáfora donde casi todos los personajes se creen ciegos–, Saramago durante su última visita a Montevideo donde fuera nombrado Doctor Honoris Causa en el Paraninfo de la Universidad, sostuvo: «¿Y si todos fuéramos ciegos? Mantener la visión es mantener la razón. No podemos perder la capacidad de protesta, de indignación, de espíritu crítico». *
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