"TAN GAY", DE MARIO RIOS, EN ARTEATRO

Dichas y desdichas de la doble vida

El grupo que pone en escena Tan gay viene de los espectáculos de Carnaval; han traído lo mejor del tablado o el Teatro de Verano, como la rotunda presencia en la escena y la sensibilidad para el contacto con el público, pero han omitido, inversamente, casi todas las amplificaciones, exageraciones y subrayados que han parecido imprescindibles en la literatura de Carnaval.

El tema es valeroso, porque alude a la homosexualidad masculina en el mundo de hoy. Más exactamente Tan gay trata del ocultamiento de la homosexualidad, del temor a ser descubierto con la destrucción de toda una doble vida que se ha querido compartimentada, separada por tabiques estancos. Así, la acción se desenvuelve en dos planos. Uno es explícito, y es la reunión de homosexuales amigos, en donde, apresurémonos en decirlo, nada sucede que pudiere ofender a las asistentes a la Hora Santa; es una reunión de amigos fundada en un sinceramiento previo que no hace necesario ni aun confesar la preferencia sexual. Esa contradicción interior entre la vida pública y la vida secreta es en Tan gay algo más que el contraste entre la apariencia y la realidad: se entrevé que hay verdad en la vida familiar de alguno de los agonistas y que, recíprocamente, hay algo de ficción en sus vidas secretas. Es posible que en nuestra vida, como dice Montaigne, muchas cosas nos son necesarias, «pero de lejos, más por fantasía que por naturaleza».

Esta hermosa idea está presente, quizás más intuida que proyectada realmente en Tan gay; no diremos lo mismo de la realización, que logra sobrevivir gracias a este buen punto de partida. El autor Mario Ríos va en la buena dirección, pero o bien no dispone aún de los medios literarios que se requieren, o bien no se ha dado a sí mismo el tiempo de reflexionar sobre el material que tuvo ante sí. Por momentos parece que ni siquiera se ha planteado el problema del vínculo entre idea y realización, por momentos parece dudar de su propia invención y el estilo vuelve a la atmósfera del Carnaval. El autor no parece poder privarse de ninguno de los chistes que se le ocurren, y los hay buenos; pero no todo en la comedia es la risa, que los actores de los tablados saben que se consigue en el momento y casi a voluntad; ni el efecto de un chiste, como el efecto de un llanto o un grito es por sí solo un efecto del teatro. El tema va y viene, da vueltas por anécdotas y episodios, la idea que se gasta más que se resuelve, en un ir y venir análogo de equívocos y contratiempos.

El director Willy Qimpos, proveniente de «Arteatro» y de quien lamentamos no recordar anteriores puestas en escena, muestra aquí sólidas cualidades. Ha utilizado muy bien el espacio disponible, apenas suficiente para siete actores, ha dotado a la obra de ritmo y energía y, por encima de todo, ha dado a la dicción y al gesto un sobrio estilo de teatro. Los actores, muy aplomados, están cómodos en su nuevo escenario y el espectáculo fluye con amenidad y con ocasional gracia.

TAN GAY, de Mario Ríos, con Gianella Sventurati, Marios Ríos, Tabaré Luzardo, Fabio da Silva, Jorge Velázquez, Carlos Nipoli y Gustavo Maritato, dirección de Willy Quimpos. En Arteatro, Canelones 1136, Tel. 901 14 53.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje