LITIO EN AFGANISTAN
«Éramos muchos y parió la abuela» (Consejo de Seguridad de la ONU).
Noticias confirmadas que han venido llegando desde tan remotos lugares informan el descubrimiento en Afganistán de grandes riquezas guardadas en su subsuelo.
Lo inusual es que la noticia geológica fue informada por el Pentágono… Es sabido que donde hay guerra hay petróleo, gas o alguna otra de esas cosas, pero las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han llegado a la excelencia en materia de servicios; no sólo prestan el de invadir y matar (tarea que le era específica) sino que ahora nos venimos a enterar que también realizan (¡y al mismo tiempo!) prospecciones mineras: invaden y escarban.
El Cuerpo de Infantería de Marina contiene ahora varias Divisiones no sólo Acorazadas y Anfibias sino también Subterráneas.
Con geólogos que pipa y martillito en una mano (como cuando la Fiebre del Oro en California) disparan con la otra al mejor estilo de los cow boys pero desde túneles.
La verdad sea dicha: en realidad todas las invasiones que se vienen perpetrando comienzan antes que nada (incluso antes de que se sepan) por el subsuelo.
Aunque el Pentágono muestra una honda vocación tatucera.
Debemos calcular con sencilla racionalidad que una prospección de esa naturaleza no ha llevado tres días: esas tareas llevan mucho tiempo. Incluso tal vez comenzaron ANTES del 11 de setiembre de 2001 cuando a raíz del cruel atentado contra las «Torres Gemelas», el execrado ex Presidente Bush invadió Afganistán diz que buscando a Bin Laden y al Eje del Mal.
Lo que hasta ahora encontraron fue algo menos escurridizo y esotérico: a estar por la información citada, la más grande reserva mundial de litio entreverado con otros metales: oro, cobre, cobalto y hierro. ¿No sería ese el Eje del Mal que fueron a buscar?
Porque no se puede creer hayan distraído su pesquisa en procura de Bin Laden por culpa de algún tropezón con piedras atrayentes que hallaron por el camino.
Calculan en un millón de millones de dólares el valor del yacimiento con lo que la invasión habría sido (por ahora) uno de los más grandes negocios de los últimos tiempos.
Llama poderosamente la atención que haya sido el Pentágono el informante: como marcando prioridad en el descubrimiento… ¿Habrá hecho los trámites correspondientes en la DINAMIGE de Afganistán? ¿Habrá pedido los permisos correspondientes a los «superficiarios» para entrar en sus campos?
¿Y la OTAN?: ¿Acaso no tiene geólogos Europa? ¿No es que eran socios? Su sepulcral silencio al respecto también llama poderosamente la atención.
En estas columnas hemos hablado acerca de la importancia del litio para el desarrollo de las actuales y futuras tecnologías y, muy en especial, de la industria automovilística.
Bolivia poseía (hasta este descubrimiento) el 50%, más o menos, de las reservas mundiales de litio y por eso se había transformado en un receptor de inversores y empresas transnacionales.
Dicho metal hasta hace poco casi desusado, es componente imprescindible de las novísimas baterías que ya estamos utilizando en la telefonía móvil, en los ordenadores portátiles y en una muy extensa gama de productos similares. A ello deben agregarse los automóviles actuales y los eléctricos o híbridos del futuro.
Las viejas baterías «de plomo» eran y son, como se sabe, muy pesadas. Tienen además otros inconvenientes como ser los de su carga y descarga.
Las «recién descubiertas» (va entre comillas porque la velocidad de los hallazgos tecnológicos y científicos es mucha), baterías de litio son muy livianas ya que dicho metal lo es en grado sumo; pero disfrutan además de otras ventajas: rapidez de carga, mayor y mejor «entrega» de la energía almacenada, mayor duración, posibilidad de fácil reciclado y etcétera.
Ello hace posible la maravilla que ya usamos en nuestros teléfonos celulares y en otros artilugios de la civilización contemporánea que, además, se expanden a gran ritmo.
Y «parió la abuela» porque los problemas que ya hay en esa zona del planeta (principalmente referidos al gas, al petróleo y al opio), sobraban como para que ahora se agregue el que puede ocasionar esta riqueza que (eso dicen) recién fue descubierta.
Los mismos analistas que lo vienen comentando temen que el «nudo» afgano se entrevere aún más todavía. Incluso aventuran el inminente interés de la tan cercana China… Es una trágica paradoja: países con riquezas que bien podrían disfrutar y ofrecer al mundo, se transforman por eso en campo de cruentas batallas. La Historia enseña eso.
Fue debido a eso que un gran venezolano y mejor americano dijo que el petróleo es la caca del diablo.
|*| Escritor, senador de la República.
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