Que no se quiebre
Se mueve, sí. Mejor dicho, vibra. ¡Que no se quiebre!
Sorpresivamente, cuando mejor parecen ir las cosas, desde las propias entrañas del Frente Amplio una actividad sísmica puso a la coalición en riesgo innecesario de una fisura.
Si las versiones difundidas son ciertas, el Partido Comunista querría un acuerdo con el MPP para proponer al presidente de la República una «política económica alternativa». El disparador habría sido el proyecto de Presupuesto Nacional y las limitaciones que impondría al crecimiento del gasto social.
Esta movida política, ¿representa lo que quieren las bases de la izquierda o, de nuevo, estamos ante un acto de cúpulas y el militante común balconea las maniobras sin saber, o sólo sospechándolo, qué pasa?
No es la única pregunta. La política económica vigente ¿dio o no resultados durante el período anterior? Las perspectivas que dibuja su mantenimiento, con las correcciones inexorables que la realidad impone, ¿son o no alentadoras?
Hasta ahora, incluyendo a unos cuantos dirigentes de la oposición, sólo se han dado respuestas afirmativas.
Entonces, ¿qué descubrieron los comunistas para explicar el sacudimiento que han provocado? ¿El Frente Amplio, más allá de sus matices, es o no una unidad ideológica y política que trata su programa puertas adentro y con toda la familia reunida para diluir las disidencias?
¿Acaso el Presupuesto fue armado a la sombra, en un rincón, acuclillados, por tres o cuatro tecnócratas que portan el estandarte del poder interno de Astori y lo que se pretende es, precisamente, trabar al vicepresidente?
Mujica ya santificó decisiones económicas esenciales. El gasto social habrá de dirimirse en el Parlamento. Veremos hacia dónde se inclina la balanza. Eso es democracia. Los conventillos previos sólo despiertan suspicacias.
Ojalá quienes aman la estrategia de la vibración no sigan moviendo la estructura porque puede quebrarse.
Supongo que no lo quieren. ¿O sí?
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