LA COLUMNA AMARILLA

¡Salvados!

¡Qué peso enorme quité de mi alma! ¡Qué serenidad calmó mi corazón! ¡Qué espíritu de alegría, candoroso, bendecido por el agua de la fuente de San Pancracio me inundó, al punto de que los demás me creyeron un pecador reivindicado!

Caramba, no fue para menos. Si hasta pensé que la divina providencia, esa que tan atrozmente abandonó al Cuqui, nos había iluminado con su magna presencia.

¡Roberto Giordano, el peluquero y modisto delirante, hará, nomás, su tradicional desfile en Punta del Este!

¿Acaso usted, lector, no se enteró de lo ocurrido?

Este pobre hombre, indudablemente un creador, un artista, un inventor de idiomas, un émulo del capitán Piluso, vio incautada la vestimenta con la que pensaba decorar a sus modelos, que, en realidad, y porque la vida es una gran paradoja, lo que suelen hacer es desvestirse. La omisión de ciertos trámites para su ingreso hizo que la Justicia, en un acto al que muchos adjudicaron el empuje reivindicativo de la razón, se quedara con el fruto más querido de este desventurado ser que, cada año, se digna bajar de su trono para alegrar los veranos del Este.

Se movió el loquito, se movieron unos leguleyos que andan a su alrededor, se cumplió con los requisitos y, ¡sí, lector!, le devolvieron los vestidos.

Pasé un par de días angustiado y perplejo, bebiendo como un cosaco porque la sociedad uruguaya no se conmovía ante tamaña peripecia ni por el riesgo de que nos quedásemos sin la descacharrante exhibición que Giordano nos regala, siempre a un paso de la más pura esquizofrenia, en el balneario cachondo del Sur emergente.

Qué quiere que le diga, para mí esto es un mensaje que viene de arriba, de muy arriba, de más arriba que Mujica. Un mensaje de fe y de plenitud, de ímpetu y de esperanza, de tenacidad y de justicia. Si este tipo venció tales obstáculos, a nuestro país no lo detiene nada.

¡Gracias, Giordano! ¡No te mueras nunca!

¡La cantidad de pavadas que puedes llegar a decir este año!

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje