Jorgelina

En medio de las Fiestas de un tan caracterizado año, Jorgelina se nos fue en puntas de pie. Sorpresivamente. Con la modestia que la caracterizó en los últimos veinticuatro años.

 

Mujica dijo hace poco que Agazzi es un compañero que siempre pide menos. Genial.

 

Jorgelina Martínez era igual. Muchísimas veces, a lo largo de estos años le ofrecimos y le ofrecieron cargos de todo tipo. Los únicos que no rehuyó fueron los exigidos (no los ofrecidos). Los que nadie quiere por difíciles y por lo general drásticamente indispensables.

 

No decimos con esto que Jorgelina no fuera modesta antes de estos últimos años.

 

Lo era pero, al mismo tiempo, con el perdón de la palabra, era un ídolo aunque no quisiera serlo. Inmensa dirigente sindical de aquella estirpe fundadora que con ella también se nos fue yendo.

 

Fundadora con Héctor Rodríguez nada menos que del Congreso Obrero Textil, de la CNT, y de esta izquierda ejemplar tal como hoy la conocemos.

 

Porque estas repetidas victorias populares no son más que la herencia disfrutada, al reiterado decir de Tabaré, por los enanos que hasta aquí llegamos en los hombros de tales gigantes.

 

Y porque ella también protagonizó la proeza del PIT para voltear la dictadura.

 

Dirigente y militante del Partido Socialista, entró algún día a la pujante industria textil de 22.000 trabajadoras (porque casi todas eran mujeres) y con ellas, a las legendarias luchas obreras. Esa Industria ha sido, como es muy bien sabido, cuna no solo del Movimiento Obrero Mundial sino también de las más grandes y pioneras luchas femeninas. Heroicas. Paridoras de extraordinarias dirigentes sindicales y políticas.

 

Jorgelina también era oradora de resonantes armonías con las voces de Alba Roballo y de la Pasionaria.

 

Como puede verse, en puntas de pie, se nos fue el otro día un personaje histórico.

 

Y fue por todo eso que por más fuerza que hiciera su proverbial modestia nunca pudo dejar de ser lo que realmente era porque sencillamente todos reconocíamos en ella a una maestra y a una gran dirigente dotada por la vida y la lucha de esa autoridad inalienable, intelectual y sobre todo moral, que confieren los pueblos a sus elegidas.

 

EFH

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