LA COLUMNA AMARILLA

Naranja

El color naranja da placer, cierto disfrute estético que enlaza con la alegría para bailar en los ojos y, desde ellos, en el espíritu.

Además, en la definición del naranja caben matices que aumentan su seducción.

Puede ser pálido como un amanecer de otoño; subir a la intensidad de una mandarina salteña o a los reflejos de los zapatos de una grácil mujer, aquella que apenas vimos en la galería y cuyo nombre jamás sabremos; adquirir la intensidad de un erótico ocaso en el Caribe o el brillo plebeyo del refresco tras el vidrio de una botella; y sugerir un hermoso giro al amarillo, coquetear con el rojo o transformarse, a veces, en una suerte de gemelo del ámbar.

El naranja agrada, no hay duda.

Salvo en las bolsas de nylon y en los contenedores de residuos.

Inesperadamente despreciados unos y ausentes sin aviso las otras, el esfuerzo de las autoridades municipales para que los contribuyentes clasifiquen la basura en sus propias casas y la empaquen y depositen en dos tipos de recipientes, recibido con indiferencia memorable, ha fracasado con estrépito y confesión de parte.

Los contenedores naranja han sido repetido objeto de piromaniacos al paso y las bolsas naranja duraron en los centros de consumo el tiempo del último suspiro.

Quienes siguen clasificando los residuos, casi siempre con escaso respeto por el orden y la higiene, son los muchachos de los carritos, unipersonales de contaminación ambiental que enloquecen el tránsito de Montevideo.

Se dice que ha faltado tiempo e información sobre el programa de las bolsas y los contenedores naranja, adonde deberían llegar sólo latas, potes y botellas de plástico aplastados y cajas de cartón desarmadas, todo limpio y seco.

Se me antoja que sin una educación desde la niñez, que insumirá varias generaciones, cualquier cosa de éstas es un ultraje a la razón. Se pierde tiempo y se dilapidan recursos de los ciudadanos.

¿Habrá por ahí alguna idea con menos emplume y más sensatez?

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje