HACIA LA SEGUNDA VUELTA

El Frente Amplio se mantiene como la primera fuerza política del país, con una holgada ventaja sobre el resto de los partidos políticos, luego del resultado de la primera vuelta de las elecciones nacionales. Le faltó el 2% de los votos emitidos para volver a ganar en la primera vuelta. Al no llegar a la mitad más uno del total de votos emitidos (que incluyen los votos válidos para los distintos partidos, más los anulados y los votos en blanco) se limitaron las posibilidades de que los dos plebiscitos pudieran alcanzar los votos necesarios para su aprobación. Si bien no se ganó en la primera vuelta, se volvió a obtener la mayoría absoluta en ambas cámaras legislativas. El FA alcanzó 50 diputados en un total de 99 y 16 senadores, que podrían ser 17 si se obtiene la Presidencia y Vicepresidencia de la República, en un total de 30 senadores electos o 31 si sumamos al vicepresidente. Este es un logro muy relevante, repitiéndose la excelente actuación en las elecciones de 2004, aunque se hayan logrado 2 diputados menos. Son muy pocos los casos en la historia del país que un partido político alcanza la mayoría absoluta en el ámbito parlamentario. Esto facilita y, de alguna manera, asegura la implementación del programa del FA en el posible futuro segundo gobierno de nuestra fuerza política. Seguramente, los ánimos caídos de la noche del 25 de octubre porque no se había ganado en la primera vuelta y no habían sido aprobados los dos plebiscitos, se modificaron con la obtención de las mayorías parlamentarias que se conoció el lunes al mediodía y se ratificó con el conteo de los votos observados el sábado 31 de octubre.

Otra conclusión importante de las elecciones del 25 de octubre es que el FA se consolida como una fuerza nacional. Tradicionalmente la izquierda tiene su fuerza en los sectores de trabajadores sindicalizados y especialmente en Montevideo. Era muy difícil penetrar en el interior del país, salvo algunas ciudades industriales como Paysandú y Juan Lacaze. Recordemos que en 1971 hubo un intento de atentado al candidato del FA, Gral. Líber Seregni, en el departamento de Rocha. En 1971, 1984 y 1989 el FA obtenía alrededor del 10% de los votos del interior del país. Crece sustantivamente en las tres elecciones posteriores superando en las dos últimas el 40% de los votos del Interior. En estas elecciones pasó a ser la mayor fuerza política en el interior del país. Predomina claramente en todo el litoral, salvo Artigas, y en toda la costa sur. Obtuvo el triunfo en 11 de los 19 departamentos y, fundamentalmente en los más poblados y de mayor desarrollo. Vale la pena señalar que en la actualidad el FA tiene el gobierno de 8 departamentos del país. Volvió a ganar en esos departamentos pero, salvo en Salto, tuvo una proporción de votos inferior a las elecciones de 2004. Este descenso es importante en el departamento de Montevideo, donde pasa de 61% de los votos emitidos en las elecciones de 2004 a 56% en 2009. Los avances en el interior del país se mostraban como una clara tendencia en los últimos 20 años, a lo que deben agregarse los logros económicos y sociales del primer gobierno de izquierda en el país.

En la interna dentro del FA, por primera vez en su historia, predomina la misma fuerza política que en las anteriores elecciones en 2004 ­el Espacio 609­ bajo el claro y nítido liderazgo del actual candidato a la Presidencia de la República, José «Pepe» Mujica. En 1971 había tres grandes fuerzas políticas en la interna del FA. En 1984 predomina claramente la Lista 99 bajo el liderazgo de Hugo Batalla, en 1989 la Lista 1001 con predominio del Partido Comunista, en 1994 la Lista 2121 liderada por Astori, en 1999 predomina el Partido Socialista y en las elecciones de 2004 y 2009 el predominio corresponde al Espacio 609. En la composición del Senado electo la Lista 609 volverá a contar con seis senadores, seguida por el Frente Líber Seregni que obtuvo 5 senadores. En cambio, en la Cámara de Diputados, el Espacio 609 alcanzó 25 diputados, o sea exactamente el 50% del total de diputados del FA gracias a la excelente votación en el interior del país. En Montevideo, el Espacio 609 ganó en 17 de las 18 coordinadoras de la capital, mientras que Asamblea Uruguay ganó en la coordinadora M centrada en Pocitos.

Las perspectivas de ganar en la segunda vuelta son muy elevadas ya que, manteniendo la votación de la primera vuelta, se alcanza el triunfo. Sobre el total de votos emitidos, el FA está dos puntos por encima de la suma de los dos partidos tradicionales, blanco y Colorado. La primera tarea es lograr que quienes votaron al FA en la primera vuelta, reiteren su votación. Es muy posible que del 0,7% obtenido por Asamblea Popular, una proporción muy alta le otorgue el voto a Mujica y ninguno a Lacalle. Del Partido Independiente es factible lograr para Mujica entre un tercio y la mitad de sus votantes. Las próximas encuestas nos estarán dando noticias. No todos los votantes colorados acompañarían la candidatura de Lacalle. Los de tradición y cultura batllista podrían tener una actitud más cercana hacia un gobierno del FA. El estado de bienestar, uno de los factores que nos diferenció del resto de América Latina, una mayor equidad en las relaciones capital-trabajo, la redistribución del ingreso a través del gasto público social, son ideas provenientes del viejo batllismo de principios del siglo pasado y claramente retomadas en los programas del FA y por el propio gobierno de Tabaré Vázquez.

El neoliberalismo del gobierno del Dr. Lacalle entre 1990 y 1995 es la mejor demostración de una ideología que es la antítesis de los principios fundamentales del viejo batllismo, actualmente debilitados en el propio Partido Colorado. Es probable que existan votantes del sector de Larrañaga que tengan dificultades para votar a Lacalle. La nueva propaganda de candidato del Partido Nacional que llama a buscar el equilibrio porque el FA ya obtuvo la mayoría en el Parlamento, no tiene sustento de ninguna naturaleza. El FA democráticamente obtuvo la mayoría parlamentaria. Como expresa Constanza Moreira, un difícil y eventual triunfo de Lacalle en la segunda vuelta no generaría equilibrio sino un «gobierno dividido». Una especie de poder político bicéfalo, sobre todo porque existe claramente un partido con mayoría absoluta en el Parlamento. O, como expresaba Luis Rosadilla, de acuerdo a esta nueva concepción, habría que pedir a los votantes, cuando nos acercamos al 50%, que no nos voten más porque no sería positivo que hubiera mayoría absoluta en el Parlamento. De todas maneras, si Mujica gana en segunda vuelta se reiterarán las posibilidades de acuerdos sociales y políticos que pueden avanzar desde acuerdos programáticos amplios hasta puntuales sobre temas específicos. A partir de ellos podrá haber representación en el gabinete, como lo ofreció Tabaré en noviembre de 2004 y, sin duda, representación en las empresas públicas, y ojalá se alcancen los acuerdos necesarios para las nuevas designaciones en los órganos de contralor. Esta es la plena voluntad de Mujica y de todos los grupos que componen el Frente Amplio.

|*| Senador por la 609-FA, Economista

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