EL VOTO EN BLANCO Y LOS INDECISOS

Faltando apenas 11 días para el acto electoral las encuestas muestran una fuerte caída del Partido Nacional y un nivel estable de preferencia por el Frente Amplio, entre 44% y 45% de los votantes. El FA está por debajo de los niveles alcanzados en las mismas fechas para las elecciones de 2004. Sin embargo, es factible volver a triunfar en primera vuelta. Ello requeriría que alrededor de la mitad de los indecisos decidan su voto por el FA. Pero antes importa aclarar la influencia del voto en blanco en la primera vuelta. En realidad el voto en blanco en la primera vuelta favorece claramente a la candidatura del Dr. Lacalle. Para que el FA gane en octubre se requiere el 50% más uno del total de votos emitidos, que incluye tanto a los votos válidos como a los votos en blanco y a los anulados. Esto se estableció en la reforma constitucional de 1996 para dificultar al máximo las posibilidades de que el FA ganara en la primera vuelta. Ganar en primera vuelta significa superar el 50% de un cociente, en el que en el numerador se computan los votos válidos para el FA y en el denominador el total de votos emitidos (y se incluyen los anulados y en blanco). En consecuencia, la mayor cantidad de votos en blanco aumenta el denominador y dificulta las posibilidades de que el FA gane en la primera vuelta. La aspiración máxima del Partido Nacional y de la candidatura del Dr. Lacalle es que haya segunda vuelta. La mayor cantidad de votos en blanco favorece esta situación, y por lo tanto, la candidatura del Dr. Lacalle. El voto en blanco en la segunda vuelta no tiene relevancia ya que gana el que tiene más votos válidos sin requerirse mayoría absoluta.

La posibilidad de que el FA gane en primera vuelta deriva de la alta proporción de indecisos, que alguna vez votaron al FA, expresan simpatía por dicha fuerza política, apoyan la gestión del gobierno del FA liderado por Tabaré Vázquez ­que culminará con elevadísimo nivel de aprobación a su gestión­, porque en gran medida son de ingresos medios bajos y tienen un nivel educativo medio, todos elementos que colaboran para acompañar la fórmula Mujica-Astori el próximo 25 de octubre. Los indecisos pueden acompañar a un partido o a una fórmula. Como partido el FA alcanza un altísimo grado de aprobación en su primera gestión gubernamental. Esto debería alentar a los indecisos a votar al Frente Amplio. Sobre la fórmula y las candidaturas, especialmente la de José Mujica, nos extendimos en la nota anterior del 7 de octubre, mostrando que Mujica da certezas y seguridades para conducir un segundo gobierno frentista. Como lo expresa el propio candidato, el 25 el que gana es el FA y armará los equipos correspondientes para un segundo gobierno frentista.

Si analizamos los distintos sectores sociales, vale la pena mostrar los diferentes logros del primer gobierno frentista. Un elevado porcentaje de los indecisos son mujeres. En nota anterior, mostramos los avances logrados en el gobierno del FA que benefician a las mujeres y que apuntan a la equidad de género. Entre ellos se destaca la creación de instituciones como el Instituto de las Mujeres, las leyes que enfrentan la violencia doméstica, los acosos y abusos sexuales, las licencias por nacimiento a padres y madres y el otorgamiento a la mujer de un año de servicio por cada hijo para el cómputo jubilatorio. Importa señalar que el Partido Nacional no votó la despenalización del aborto que nos quedará para resolver en un segundo gobierno del FA y nos puso múltiples trabas a la ley de cuotas políticas para las mujeres. El FA y sus legisladores, y especialmente sus legisladoras, realizamos una enorme tarea a favor de la equidad de género. Las listas del Espacio 609 son encabezadas por mujeres: Lucía Topolansky al Senado e Ivonne Passada a la Cámara de Diputados por Montevideo. El voto de las mujeres indecisas por el Partido Nacional podría significar importantes retrocesos de los logros alcanzados en el actual gobierno frentista.

Si analizamos la situación de los sectores sociales de menores ingresos, los más desposeídos y desprotegidos, el gobierno del FA les dio una prioridad relevante. Los hizo ciudadanos, ya que muchos de ellos carecían de cédula de identidad para ejercer sus derechos. Le otorgó por un período de tiempo el ingreso ciudadano que fue muy bien utilizado en más del 90% para sus necesidades alimenticias y de vestimenta. Con el Plan del Equidad se incrementó sustantivamente las asignaciones familiares, buscando la mayor permanencia posible en la enseñanza primaria y secundaria. Estos elementos permitieron un descenso en los niveles de pobreza y de indigencia. Los partidos tradicionales no tienen propuestas claras para atender la fragmentación social que sus políticas generaron en el pasado, y la derecha y el Dr. Lacalle los considera vagos porque no tienen ganas de trabajar o atorrantes. En función de sus intereses los sectores sociales de menores ingresos deberían votar sin dudas al FA.

Los pasivos tuvieron aumentos importantes en esta administración y los de menores ingresos incrementos adicionales, inclusive con ingresos al Sistema Nacional de Salud. Han sido claramente contemplados en sus principales aspiraciones.

Los niños no votan pero sí sus padres y hermanos mayores. Los aumentos en las asignaciones familiares, el ingreso de 270.000 nuevos niños al Sistema Nacional de Salud y el Plan Ceibal ­que otorga igualdad de oportunidades en el conocimiento para los niños provenientes de hogares que para los niños de los hogares ricos­ fundamentan la opción por el FA.

El crecimiento económico permitió mejoras sustantivas en los empresarios y en los trabajadores de todos los sectores. Los empresarios lo muestran en la medida que han aumentado significativamente los niveles de inversión, tanto los extranjeros como los nacionales. Ello demuestra que el gobierno del FA consiguió confianza y credibilidad en los inversores. Los empresarios pueden estar confiados en que los niveles de seguridad se mantendrán en un segundo gobierno frentista. Los trabajadores fueron beneficiarios relevantes de este gobierno por el descenso del desempleo, por las mejoras del salario real, por las distintas leyes que los protegen y por importantes avances hacia la equidad en las relaciones capital-trabajo. No es casual la creación de 630 nuevos sindicatos y que las afiliaciones hayan pasado de 130.000 en 2004 a 320.000 en 2008. Un párrafo especial merece la ley de ocho horas para trabajadores rurales y los distintos beneficios al personal del servicio doméstico.

Estos son algunos de los logros del FA que se debemos difundir para ganar indecisos. Pero los jóvenes, por fuera de la orgánica frentista, han inventado diversas formas de comunicación mediante facebook, correo electrónico, mensajes en teléfonos celulares que han posibilitado, con gran éxito, las movilizaciones como la de la bandera del FA o los llamados a ganar la rambla de Montevideo. Tal vez estos mismos jóvenes puedan encontrar nuevas formas de comunicación para ganar adeptos entre los indecisos. Los invito a cumplir esta tarea que consideramos básica para ganar en primera vuelta.

|*| Senador por la 609-FA, Economista

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje