EL PROGRAMA DEL PARTIDO NACIONAL (I)

A tres meses de las elecciones nacionales el Frente Amplio es el único partido político que tiene claramente establecido su programa único y común, aprobado por su Congreso en diciembre de 2008. Ni el Partido Nacional ni el Partido Colorado tienen un programa común. El Partido Nacional anuncia que para fines de julio concretará su programa de gobierno.

¿Cuáles serían las características de un gobierno del Partido Nacional a partir de la ideología que imperó en el gobierno de Lacalle entre 1990 y 1995? En este período predominaba en América Latina la ideología neoliberal, proveniente del Consenso de Washington e implementada a través de los préstamos que otorgaban los organismos financieros internacionales. El modelo lo aplicaron en la década de 1980 los gobiernos de Thatcher en Inglaterra y Reagan en EEUU. Las bases de esta concepción ideológica eran una especie de retorno al siglo XIX, desmantelando todos los avances e intervenciones del Estado durante el siglo XX. Las principales transformaciones se daban en los campos comercial, financiero, productivo y laboral.

En el campo comercial se intentaba desmantelar todas las intervenciones proteccionistas del Estado tendientes a alcanzar la libertad de comercio. Se le impuso a América Latina la apertura comercial, mediante la eliminación de todo tipo de controles de importación, cuotas, contingentes, prohibiciones y especialmente rebajas sustantivas de aranceles. En los hechos hoy no existe libertad de comercio, fundamentalmente por las medidas de los países desarrollados, como los subsidios agrícolas, las cuotas y contingentes, y la progresividad arancelaria que aumenta los impuestos a los rubros que contienen mayor valor agregado con el fin de proteger y defender sus actividades productivas y su empleo. En el Uruguay de los 90 ya no había cuotas ni contingentes ni otro tipo de controles de importación. El gobierno del Dr. Lacalle efectivizó la apertura comercial con un fuerte descenso unilateral de los aranceles. No hubo ninguna negociación para obtener contraprestaciones y solicitar ventajas para Uruguay. Lo hizo directamente el gobierno del Partido Nacional afectando la protección de las actividades productivas nacionales. Pero junto a la rebaja de los aranceles aplicó una política cambiaria para atender exclusivamente la inflación, lo que profundizó la desprotección de la producción nacional. Por ejemplo, las actividades industriales se pueden proteger de la competencia de las importaciones de productos manufacturados a través de un impuesto a las importaciones, denominados aranceles, y por la vía de un tipo de cambio alto que encarezca los productos importados. Generalmente, cuando en un país se rebajan aranceles, se mantiene una política cambiaria que defiende y protege la producción interna y el empleo. El gobierno del Dr. Lacalle debilitó la protección, bajando aranceles y apreciando la moneda nacional simultáneamente, profundizando los costos de fuerte caída de la actividad industrial y de aumento del desempleo abierto en el sector de la industria manufacturera. Por ejemplo en este período, en un año determinado, mientras la inflación anual alcanzaba al 55% el tipo de cambio sólo ascendía el 27%, originando un fuerte atraso cambiario con múltiples efectos negativos de carácter productivo y social, que influyó posteriormente en la crisis financiera de 2002. El neoliberalismo busca minimizar la acción del Estado en todos los órdenes económicos y, por supuesto, en el ámbito comercial, pero los fracasos de la Ronda de Doha muestran a las claras que los países desarrollados mantienen diversos mecanismos de protección y subsidios. En esta concepción del gobierno del Partido Nacional ­que proclamó que el libre juego del mercado resolvía todos los problemas económicos y sociales­ no se dieron estímulos ni promociones para una dinámica inserción internacional. Más bien se desalentaron por el atraso cambiario.

La liberalización financiera en Uruguay viene de la mitad de la década de 1970 con la implantación de la libertad irrestricta en el movimiento de capitales. Pero la política económica del gobierno del Partido Nacional privilegió la plaza financiera, promovió la compra de los bancos Pan de Azúcar y Comercial por inversores privados inadecuadamente calificados, quienes influyeron negativamente en la posterior crisis financiera. No liberalizó ni desreguló porque ya se aplicaba. El mundo internacional muestra que la falta de regulación en el área financiera influyó negativamente en la crisis financiera asiática de 1997 y es actualmente una de las causas centrales de la profunda crisis financiera que se inicia en EEUU y se expande al resto del mundo. Por supuesto también influyó en la crisis de Uruguay en 2002.

El modelo neoliberal busca en el campo productivo privatizar las empresas del Estado. El gobierno del Dr. Lacalle llevó adelante la conocida ley de privatización que fue rechazada en un plebiscito por el 73% de la ciudadanía. Con la actual crisis internacional se derrumbaron los principios de la visión neoliberal. Se volvió imprescindible la intervención, regulación y control del Estado en la actividad financiera, pero además en lugar de privatizaciones se dieron diversas formas de participación del Estado en el capital de grandes empresas privadas, como formas parciales de estatizaciones o nacionalizaciones.

En el plano laboral el neoliberalismo busca que el libre juego del mercado resuelva los conflictos y las diferencias entre trabajadores y empresarios, sin ninguna intervención del Estado. Esto se denomina flexibilidad laboral y fue aplicado en el gobierno del Dr. Lacalle, lo que favoreció nítidamente a los empresarios y afectó muy negativamente a los trabajadores. Es que para la concepción del Dr. Lacalle, expresiones como igualdad, equidad, igualdad de oportunidades, solidaridad, deberían desaparecer de la lengua española. Importa el individualismo, que cada uno haga la suya, que el mercado resuelva todos los problemas, inclusive los intereses en pugna. Que todo lo que hace el sector privado es virtuoso y en cambio todo lo que hace el Estado es vicioso. Todo esto es lo que se derrumbó con la actual crisis financiera internacional.

En la realidad hay que combinar las lógicas del mercado con las lógicas del Estado. Tanto mercado como sea posible pero tanto Estado como sea necesario. Pero sobre todo crecimiento con justicia social, con integración social, sin problemas de empleo ni de pobreza. Es muy claro que el mercado y el sector privado no pueden exclusivamente resolver la heterogeneidad productiva, ni la fragmentación social, ni el desempleo, ni la pobreza, ni los problemas de nutrición, de educación, ni de salud, ni de vivienda y ordenamiento territorial. Seguiremos esperando el nuevo programa y las propuestas del Partido Nacional.

|*| Senador por la 609-FA,  economista

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