VOLVER A LA CULTURA DEL CONSENSO

El domingo 28 de junio, en una nueva jornada de fiesta cívica y encuentro ciudadano que reafirma nuestra cultura democrática, quienes decidieron ir a votar resolvieron que el Pepe Mujica sea el candidato único del Frente Amplio.

Y como es tradición en la izquierda y entre compañeros, además de felicitar al que triunfa, respetamos que el que gana lidere el proceso y promueva acercamientos y el que pierde aporta y acompaña con todas sus fuerzas.

Y para qué hacemos eso? Para venderle a la gente y a los medios de comunicación masiva una puesta en escena como la que montaron esa misma noche Lacalle y Larrañaga lanzando en tiempo récord su fórmula presidencial? No, porque por suerte los frenteamplistas somos distintos. No creemos en los arreglos de cúpula, ni en distribuciones de cargos que aún no se conquistaron en las urnas.

Basta repasar los dichos de Larrañaga durante la campaña, que llegó incluso a cruzar la línea del buen gusto invitando a los astoristas a votar por él, para derrotar a la derecha lacallista. Se lo dijimos antes y lo reiteramos ahora; aunque se quieran maquillar siempre fueron lo mismo y durante estos cuatro años de actuación parlamentaria, la bancada de Larrañaga nunca nos votó una ley importante. Al contrario, siempre siguieron el discurso y las posiciones del Herrerismo.

En el Frente Amplio no somos así. Nuestra unidad siempre se forjó en la síntesis de la diversidad. Tampoco tuvimos una fiesta a todo trapo como la del Partido Nacional ni un maestro de ceremonias que se atrevió a comparar al gobierno del Frente con la dictadura militar. Sin palabras.

En las urnas habló la gente y en la interna del Frente Amplio ­que a pesar de todas las especulaciones previas terminó siendo la más competitiva­ ganó Mujica. Reconocemos y valoramos su triunfo.

Ahora en la mañana siguiente, nuestra primera responsabilidad como dirigentes es tratar de escuchar y analizar con total humildad y máximo rigor cuáles fueron los mensajes y señales que le envió la población a nuestra fuerza política. Por suerte la mayoría de los compañeros estamos en eso. También nos estamos esforzando para encontrar el mejor camino para volver a entusiasmar a la gente y garantizarle un segundo mejor gobierno del Frente Amplio.

El gobierno tendrá que profundizar los cambios socioculturales iniciados, además de mantener las conquistas ya alcanzadas. Casi todos los compañeros de izquierda estamos en eso. Sólo un puñado, que ni siquiera respeta o escucha a sus propios líderes, ha preferido dedicarse a armar pseudo operaciones políticas anónimas de baja monta, para tratar de impedir la concreción de cualquier acuerdo de consenso. Su fórmula es una vieja simple y equivocada concepción, «cuanto peor mejor».

Igual que en el 70, esta concepción elude el sano debate de ideas cara a cara, se siente culpable por ser oficialista y necesita excusas para rellenar los vacíos de contenidos. Son los que abandonaron el pensar en colectivo y se dedican a diseminar falsos rumores en la prensa sobre supuestos condicionamientos y solicitudes de cargos que nunca existieron.

Sabemos que están equivocados en su estrategia de intentar mostrar que la izquierda ha dinamitado los puentes de entendimiento y afecto entre los compañeros. Por suerte en el Frente Amplio siempre habrá un lugar para el entendimiento y el afecto entre compañeros y a los equivocados también los esperamos con los brazos abiertos.

Con la misma serenidad, convicción y paciencia que supo ejercer y cultivar Líber Seregni, siempre seremos más los compañeros que con generosidad y pasión intentaremos continuar tejiendo la unidad en la diversidad de esta hermosa colcha de retazos, fortalecedora de la esencia identitaria de este proyecto de izquierda libertaria único en Latinoamérica.

En las primeras reflexiones sobre lo que sucedió el domingo tenemos que ser sabios para leer los resultados tanto de quienes fueron a votar como de los que optaron por quedarse en sus casas.

¿Cuáles son los motivos por los que casi 100.000 militantes o simpatizantes del Frente Amplio no fueron a sufragar?

¿Por qué razón en el conteo general de votos del país el Partido Nacional tuvo más adhesiones que el Frente a pesar del alto índice de aprobación que tiene la gestión de gobierno liderada por Tabaré?

¿Por qué razón el Frente Amplio no pudo ser primera fuerza política en ningún departamento del interior del país a pesar de gestionar exitosamente siete intendencias?

Seguramente habrá más de una explicación. Quizá ni los candidatos ni las respectivas campañas generaron entusiasmo en los frenteamplistas que no fueron a las urnas. Tal vez no supimos cómo conducir adecuadamente el debate de ideas. No nos refugiemos en el fácil pretexto del frío, porque las respuestas las tenemos que indagar en otras causas y del acierto de las mismas dependerá buena parte del triunfo de octubre.

Una de las respuestas posibles radica en que quizá muchos de esos frenteamplistas que hablaron con su silencio en las urnas, sean nuevos o viejos independientes del Frente Amplio, que no se sienten identificados con los procesos de toma de decisiones de nuestra estructura interna.

Quizás haya muchos que sienten que la excesiva sectorización de las posturas y el internismo extremo, como partido de gobierno ya no los representa. Tenemos que reflexionar respecto de los distintos procesos de toma de decisiones internas que hemos tenido y la representatividad de las mismas.

Para entusiasmar y recuperar la confianza de esa izquierda, que siente que su voto no tiene dueño, existe una sola receta: volver a la unidad como síntesis de la diversidad que se expresa en un participativo, frontal y fraterno debate de ideas.

Los objetivos de este debate tienen que ser, entre otros, alinear los niveles de aprobación que la ciudadanía otorga a la gestión del gobierno encabezado por Tabaré con el apoyo al Frente Amplio.

Esto es parte del esfuerzo y compromiso que todos tenemos que hacernos para ganar las elecciones de octubre y realizar un segundo mejor gobierno del Frente Amplio, lo que nos demandará en un escenario mucho más competitivo que el que imaginábamos realizar una mejor campaña electoral, que nos demandará acuerdos sustantivos respecto a las propuestas que con base en nuestro programa único le haremos a la población.

Asumamos con humildad los datos que surgen de estas elecciones primarias, leámoslos correctamente, puesto que al hacerlo tendremos intactas nuestras posibilidades de ganar las elecciones.

Esta luz amarilla probablemente nos recuerde que el respaldo de la gente se conquista todos los días, que a esa gente debemos exhibirle con orgullo que somos los defensores, difusores y continuadores de una gestión de gobierno que goza de la aprobación mayoritaria de esa misma gente.

Hagamos propuestas que vayan en línea con la manera de gestionar que ha tenido el gobierno, obviamente profundizando los cambios que se han realizado.

No se trata de ganar en la liga lo que se perdió en la cancha. Se trata de leer correctamente las señales que nos dio la ausencia para construir colectivamente el triunfo de octubre.

La unidad, como he dicho en esta columna, es la síntesis de la diversidad y esa síntesis es el resultado del debate genuino de ideas y no de las adjetivaciones.

El triunfo se construye entre todos o no habrá triunfo. Estoy convencido de que la mayoría de los frenteamplistas lo hemos comprendido bien y actuaremos en consecuencia.

En octubre no están en juego las posiciones de poder que eventualmente le pudieran corresponder al Frente Amplio. Está en juego la suerte de las grandes mayorías nacionales, en particular los sectores vulnerables, destinatarios de las políticas de nuestro gobierno. A la gente tenemos que ofrecerle confianza, coherencia, certeza en el rumbo, en definitiva que seguiremos por el trillo de Tabaré.

La síntesis de estos hechos es fundamental; habrá que en
contrar el momento justo para concretarla sin apurarse y sin demorarse, sabiendo que de ella saldrá el camino que nos lleve a la victoria de octubre.

Tengo mucha confianza en la mayoría del Frente Amplio porque las fuerzas obturadoras son, además de anónimas…minoritarias y mucho más tengo confianza en la gente que sabrá darnos su apoyo para que continuemos la obra transformadora de desarrollo nacional y justicia social que hemos iniciado en 2005.

|*| Diputado Asamblea Uruguay Frente Amplio

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