Las fórmulas
Ahora, ¡fórmulas para octubre! exclamó Epifanio, luego de agotar un vaso de grapa con ruda macho.
El Cuqui es vivazo dijo el Facha Ruiz, algo molesto porque no podía despellejar una longaniza dura y gris como caño de plomo. Ya arregló todo con Larrañaga…
Sí… aceptó el Flaco Petrulo. -Pero el Guapo se tiró tan de cabeza que va a tener que hacer terapia…
¿Por?
Para definir la personalidad… ¿Será bipolar?
Pero l’hizo apurá’l Pepe… la voz del Negro Collazo cruzó cual viento hirviente con olor a caña y porotos alubia.
Lo del Frente está cosido apuntó el Chiquito Otegui.
Ya entró Astori apoyó Epifanio. El Pepe en la de él: hoy dice una cosa, mañana otra y lo va llevando. Mientras, el Bicho teje.
Al canoso no le servía quedar colgado del pincel. Ojo, cuando vayan en serio al programa les va a hacer morfar la espadilla sugirió el Cascarilla Batista.
-Che, ¿y Pedro? el Chiquito cambió el rumbo partidario. ¿Está buscándole la vuelta a Atchugarry?
¡No! gritó Ruedita.
¿Por…?
Ta’ flaco, n’aguanta’l peso a levantá’… Hay que llevá’ un dogor como’l Pedro, con polenta y arrastre…
¿Quién?
¡Chagaray!
¡Si sacó cincuenta votos, pedazo de molusco prematuro! explotó Epifanio, con alcohólica indignación.
Pero Ruedita lo tenía claro: -¿Y te parece que’l quatrochi’nduvo mal? ¡L’acompañó toda la familia, hasta el rope! ¿Eso no e’ convocació’?
Convocatoria, musaraña corrigió Epifanio.
Se’gual…
El Chiquito salió de detrás del mostrador y se acercó a Ruedita, mientras este retrocedía, espantado, con un atroz presentimiento:
Un médico japonés dijo que el poder curativo de la orina humana es maravilloso bajó los brazo y dirigió sus manos al cierre del pantalón. Según el tipo sirve para cualquier cosa…
Ruedita huyó, perdiendo los mocasines en el esfuerzo, mientras sentía humedecerse sus talones rajados.
¡Después se quejan de los politólogos! Otegui, un pragmático, fue a buscar un trapo de piso. Quería seguir la tertulia.
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