Escrito por: Por Alberto Couriel |*|
Las elecciones internas o primarias del 28 de junio volvieron a corroborar las formas civilizadas de participación ciudadana de los uruguayos. Elegir democráticamente los candidatos únicos a la Presidencia de la República de cada partido es un mecanismo novedoso y positivo. La novedad de estas elecciones internas es que el número de votantes fue muy inferior al esperado. Las distintas encuestas coincidían en que se podía alcanzar una votación del 54% de los inscritos.
Sin embargo solamente concurrió el 44,2% de los habilitados para votar. Seguramente ello es consecuencia de que, de acuerdo a los datos proporcionados por las encuestas, la verdadera disputa se daba dentro del Partido Nacional.
Probablemente se consideró que la interna del Frente Amplio estaba totalmente decidida a favor de la candidatura de José Mujica y ello puede ser un elemento explicativo para que alrededor del 10% del padrón electoral pronosticado por las encuestas no participara en la elección. Este es un elemento clave para interpretar las causas de que el Partido Nacional haya sido el que obtuvo mayor cantidad de votos.
En efecto, este partido alcanzó el 46,1% del total de votantes mientras que el Frente Amplio sólo obtuvo el 41,2%. El Partido Nacional obtuvo más votos que el FA en los 18 departamentos del interior del país. En cambio, el FA se ubicó, en el departamento de Montevideo, 22 puntos arriba del Partido Nacional.
Para un movimiento político como el Frente Amplio con elevada militancia y alta capacidad de movilización haber alcanzado una votación inferior a la del Partido Nacional es un toque de atención que, necesariamente, deberá ser objeto de análisis y de reflexión en los organismos de dirección y en los distintos sectores políticos que lo componen.
El resultado de las elecciones internas muestra una clara ventaja de la candidatura de Mujica, que alcanzó al 52% de los votos, seguido por Astori con el 39,6% y por último Carámbula, quien obtuvo el 8,4%.
En el interior del país Mujica aventaja a Astori por 22 puntos mientras que en Montevideo solamente por menos de 4 puntos. Mujica le gana a Astori en los 19 departamentos del país aunque tuvo una diferencia menor a la que marcaban las encuestas.
Ello seguramente es el reflejo de una votación de los frentistas bastante menor a la esperada, porque se suponía un claro triunfo de Mujica. Su triunfo marca la presencia de un nuevo liderazgo en la vida política del país, con un extraordinario carisma, con una cercanía con la gente de carácter excepcional, con un lenguaje muy sencillo y entendible para el conjunto de la población. El FA presenta un excelente candidato para las elecciones nacionales.
En la votación por listas surge con nitidez la supremacía del Espacio 609, que alcanza al 33,5% del total de votos frentistas. Mantiene una amplia ventaja sobre el resto de las listas del FA, lo que constituye un hecho novedoso en la historia del Frente Amplio, donde los sectores políticos predominantes variaban en cada elección.
Asamblea Uruguay alcanza el 16,3%, el Partido Socialista el 11,1%, el Partido Comunista el 5,9%, el Nuevo Espacio obtuvo el 5,3%, la Alianza Progresista con la lista 738 logró el 5,2% y la Vertiente Artiguista el 3,9%. Importa señalar que la CAP-L, que sólo tuvo presencia en 10 departamentos, logró el 7,6% del total de votos frentistas.
Entramos en una nueva etapa del proceso electoral hacia el 25 de octubre. El Partido Nacional ya designó su fórmula y en última instancia sale fortalecido de las elecciones internas. En el caso del Frente Amplio hay una decisión de que sea el Plenario Nacional el que decida el nombre del candidato a la vicepresidencia.
Pero también es evidente que existe un consenso en la interna frentista para que la fórmula sea MujicaAstori. Los siete grupos del FA con representación en el Senado expresaron su conformidad con que Astori complete la fórmula.
Hay consenso pero falta el consentimiento de Astori, quien aceptando marcaría con nitidez la capacidad de unidad de nuestra fuerza política. Esa unidad que todos los frentistas reclamamos, que consideramos vital para asegurar el triunfo en las elecciones nacionales del 25 de octubre y, especialmente, para asegurar la indispensable gobernabilidad para un segundo gobierno del FA.
Existen negociaciones, pero hay un acuerdo en un programa único emanado del Congreso del FA. Más adelante se elaborará el plan de gobierno.
Se pueden discutir cargos, pero estos temas deberían ser en instancias posteriores al 25 de octubre. Hay que elegir los mejores, buscando equilibrios internos, pero no cuotas rígidas, y teniendo en cuenta la posibilidad de acuerdos políticos con la oposición.
Esto sin perjuicio de que Mujica pueda entender necesario designar cuanto antes al futuro ministro de Economía, como lo hizo Tabaré Vázquez en 2004, buscando elementos de seguridad y confianza. Por otro lado, todo el FA deberá coordinar los elementos centrales de la próxima campaña electoral.
|*| Senador por la 609-FA, economista
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