AYER ERAMOS LO MISMO PERO HOY ERAMOS DISTINTOS

Quienes peinamos canas gozamos del «privilegio» de maravillarnos ante cosas inconcebibles antaño. La envidiable juventud que no las peina, se pierde tal fantástico espectáculo. Veamos:

Los grandes medios de prensa simulan sorprenderse porque comunistas y tupamaros andemos juntos en pos de la precandidatura de Mujica. Llegan incluso, en simulación insuperable, a realizar «profundas» entrevistas pidiendo explicaciones a unos y otros «que fueron históricamente no sólo diferentes sino (estuvieron) enfrentados».

¡No podemos creer tanta impostura! ¡Qué vueltas retorcidas da la vida! O da la falsía.

Porque en aquel pasado al que refieren, esos mismos grandes medios de prensa y la derecha (valga la redundancia), el pachecato y la dictadura (valga otra redundancia) sostenían, «demostraban» y machacaban que éramos absolutamente lo mismo.

En realidad, obedeciendo (agregar «servilmente» sería ocioso) las directivas emanadas de la «Embassy» (de la que algunos de los más renombrados periodistas «uruguayos» fueron funcionarios a sueldo), la consigna maciza y aplastante era: «Todos son comunistas». «Todos, a pesar de que digan lo contrario, obedecen las órdenes del Oso Rojo de Moscú», según decía en su pintoresco idioma, cada mediodía, por CX4 Radio Rural, Don Benito Nardone alias Chicotazo… O Don Adauto Puñales (originalmente pachequista, luego forista y hoy con Bordaberry) quien hace poco nos informaba que los testículos (por «tentáculos») del Oso Rojo de Moscú llegaban a Rocha (quería referirse al Frente Amplio).

Según Nardone y sus acólitos, hasta la vieja Lista 15 de Luis Batlle (Jorge Batlle y Sanguinetti incluidos) era comunista («comunista chapa quince», alegaban). Incluso el primer Batlle (don José Batlle y Carrió) llegado a Uruguay en 1800 desde Cataluña era, según Nardone, trostquista (aunque Trostqui nació en 1879). ¿Acaso miento?

A no olvidar que ese líder de la por entonces llamada Liga Federal de Acción Ruralista (uno de cuyos más prestigiosos puntales era don Juan María Bordaberry) cosechó muchísimos aplausos, votos, y fue pieza decisiva en el histórico triunfo electoral del Partido Nacional en 1958.

Comunistas entonces eran Quijano, Alba Roballo, los cristianos de izquierda, Michelini, Flores Mora, Erro, Collazo, los socialistas, los anarquistas, los trotsquistas y todos cuantos criticaran al imperialismo e incluso, simultáneamente, al soviético. Lo éramos al barrer. En masa.

Nobleza obliga reconocer que en esa hercúlea tarea de mentir tan inmensamente, el diario El País ocupó, como ahora y por lejos, el primerísimo lugar.

La frutilla sobre el «grattin» de la crema de esa torta fue la Revista El Soldado que editorializó reiterada y largamente (puede leerse hoy mismo si alguien lo duda) acerca de que Jimmy Carter era un agente bolchevique. Iván Paulós y otros por el estilo, civiles y militares, lo siguen sosteniendo estoicamente, a capa y espada, hasta hoy.

Llegaron a decir y enseñar en la Escuela Militar que ya en el Talmud estaba previsto el Comunismo Internacional y que el marxismo es obra del judaísmo. Dichos trogloditas siguen repitiendo hasta hoy que la Revolución Francesa fue la causa inicial de tamaño «mal». Proponen volver a la Edad Media.

La influencia nazi y franquista (que no son lo mismo porque pujan por superarse en bestialidad), retomadas y auspiciadas por la Embassy, era notoria y funcional a sus objetivos para la Guerra Fría.

Pero a no reírse: mediante eso y en nombre de eso, asesinaron, encarcelaron, torturaron, desaparecieron, exiliaron, destituyeron, prohibieron, censuraron y persiguieron a muchísimas personas. La «teoría» también fue funesta realidad.

Conviene que la juventud averigüe si estas afirmaciones son verdaderas o falsas.

Pues bien: pasados unos años (no muchos al fin de cuentas) los mismos medios y agentes, hoy reconocen lo que siempre fue verdad: los comunistas y todos los demás citados no eran una misma cosa. Y lo sostienen alegre y frívolamente con cara de inocencia abusando de la población y muy en especial de la juventud. A los veteranos nos brindan un espectáculo fantástico.

¿Cuándo mentían? Mentían ayer y mienten hoy. Pero no son mentirosos amateurs. Son profesionales a fuerza de baratos.

Hoy mienten porque a pesar de las diferencias existentes entre socialistas, comunistas, tupamaros, anarquistas, trostquistas, cristianos de izquierda, nacionalistas, batllistas, etcétera, todos llegaron un día (y siguen llegando), luego de estar muy divididos, a construir la Unidad tanto en la CNT y el Congreso del Pueblo como en el Frente Amplio. Aquel sórdido rasero igualador para reprimir atrozmente, contribuyó (¡vueltas que da la vida!) a unirnos ante el malón retardatario y su cortejo fúnebre.

Mienten por lo tanto ocultándole a la gente, y en especial a la juventud, que por encima de discrepancias, matices, concepciones, el pueblo uruguayo logró y logra mantener su unidad para ejemplo del país y del mundo.

Esa aviesa prédica vuelve a ser, como siempre, divisionista. Trata de introducir cuñas e intrigas para romper la unidad. Lo hizo y hace de muy diversos modos. Esa «práctica» es una vieja experiencia, casi siempre aciaga y dolorosa, de todos los pueblos del mundo. Debemos cerrarle el paso.

Tendremos discrepancias, discusiones, y habrá diversidad entre todos nosotros en el Frente Amplio pero eso siempre fue así.

La Unidad contra los principales adversarios y aún contra los enemigos declarados del pueblo y la nación, será custodiada, fomentada y reforzada por todos y cada uno.

Capítulo aparte, casi un homenaje, merecen los cavernarios que no percatándose del cambio siguen predicando lo de hace medio siglo. A esta altura son inimputables. Mentirosos estúpidos, gratuitos e inadaptados, permanecen repitiendo las falsedades de antaño que ya no le sirven al imperio. Más realistas que el rey, totalmente desubicados, abandonados detritus de viejas épocas, a punto de desaparecer digeridos por el basural de la historia, deberían ser fotografiados y filmados para la posteridad, declarados fauna protegida, Patrimonio de la Humanidad (como Colonia), Monumento Nacional a la Memoria de Tiempos Terribles, y exponerlos en el LATU.

Incluso el esqueleto.

*| Escritor, senador  de la República.

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