CON DANILO ASTORI, SI GANAMOS EN OCTUBRE

Hace unos días recibí la llamada de Danilo y me emocionó mucho la fuerza y el ánimo que traslucía en cada una de sus palabras. Nos agradeció el esfuerzo que estamos haciendo y me dijo que se sentía orgulloso de todos nosotros por la forma en que estamos encarando la campaña electoral.

Emocionado le trasmití que lo extrañamos mucho, que mucha gente nos planteó en las recorridas, ferias y actos cuánto lo querían y necesitaban; llegando incluso a expresarlo en pasacalles, muros, y carteles improvisados puestos en las ventanas de las casas de muchos barrios.

Es cuestión de tiempo pero pronto estará con nosotros compartiendo las actividades. Y será pronto porque está poniendo todo de sí para salir de esta enfermedad pasajera y meterse de lleno en la campaña electoral.

Después de haber terminado la conversación, me volví a realizar la pregunta que muchos uruguayos me han reiterado en estos días.

 

Por qué Danilo Presidente?

Danilo es un uruguayo de ley y un frenteamplista hasta la médula, lo que se traduce en su manera de ser y en su modo de hacer política. Austero consigo mismo y nada autocomplaciente, como la vieja guardia constructora del país y del Frente Amplio, prefiere que sus actos y los resultados hablen por él.

Para Danilo los éxitos son del equipo y los fracasos son su responsabilidad.

Nunca se marketinea y detesta que se evalúe la gestión, responsabilidad y compromiso de las personas por aspectos colaterales de su vida privada. Establece un claro e infranqueable límite entre las personas y la gestión que desempeñan. Nunca hace caudal político de éxitos o desgracias personales, respetando en forma extrema y rigurosa el valor de preservar la intimidad del hombre público.

Feroz en el debate de ideas sin incurrir jamás en la bajeza de los agravios personales, su acción política fortalece valores de convivencia ciudadana y refuerza la institucionalidad. Y vaya que se han dicho disparates de él: desde neoliberal hasta pituco, soberbio, etc. Nunca entró en esa.

 

Al contrario de lo que se dice, es modesto como pocos.

¿Cuándo Danilo hizo valer su impresionante currículum para reclamar posiciones? Decano más joven de la historia, candidato común al Senado proclamado por unanimidad por el congreso, gestión destacadísima al frente del ministerio con resultados favorables para los más humildes y los trabajadores, por citar solo algunos ejemplos.

Pero a Danilo no le gusta que se hable de sus cualidades personales ni de sus logros pasados sino de sus proyectos de futuro y así armó la campaña. Aprovechamos su breve licencia para expresar de él, lo que nadie dice pero todo el mundo sabe.

Danilo tiene una extraordinaria vocación de servicio que desemboca en su candidatura a presidente.

¿Quién puede dudar que con la capacidad de Danilo hace mucho rato que se podría haber dedicado a hacer fortuna personal? Sin embargo, eligió la austeridad y el compromiso indoblegable de seguir luchando por el bien común.

Su conducta es intachable, tanto como su rigurosidad y su capacidad de gestionar bien los siempre escasos recursos. En él no existe la diferencia entre ser y parecer.

Tiene capacidad de liderazgo. Trabajador incansable. Exigente consigo mismo, predica con el ejemplo y siempre se propone mejorar, contagiando mística de trabajo y búsqueda constante y silenciosa de la excelencia.

Autocrítico y reflexivo, conoce cuáles son sus fortalezas y debilidades y no reniega de ellas, sino que las transforma en oportunidades para crecer. Aún en reposo, escribió una carta pública en la cual analiza sin piedad su propia gestión al frente del Ministerio. Por eso nunca ofreció soluciones mágicas, nunca se dejó seducir por el atajo fácil de la demagogia, ni habla sobre lo que no sabe. Cuando algo lo sorprende escucha y trata de aprender.

Tampoco apela a la falsa modestia. Si está convencido de algo lo defiende hasta las últimas consecuencias.

Dice lo que piensa y hace lo que dice. Posee una ética radical de hacer política que aprendió de Seregni y aplicó en la gestión. No mide costos políticos, y así actúo en el gobierno cuando tuvo que arreglar todos los agujeros que tenía el país.

Sorprende su inigualable capacidad y gran velocidad para incorporar ideas nuevas y aplicarlas en la práctica.

Trabaja en equipo y sabe escuchar argumentos porque tiene la cabeza abierta, pero no tiene pose de humilde, ni se enamora de sus palabras. Por eso el poder lo quiere vetar. Le tienen miedo.

No lo deslumbran los cargos, ni asume responsabilidades para las que no se siente preparado. Por eso salió de la confortabilidad de ser frenteamplista independiente para formar la 2121.

Destacó en su lucha contra la dictadura y por la apertura democrática.

Realizó contribuciones programáticas fundamentales junto a Seregni.

Conoce el país en profundidad y el aparato del Estado y sabe decir que no, con fundamento. Preparó al país para enfrentar la crisis internacional.

Capta adhesiones de fuera, tal es así que el 52% de los uruguayos lo prefiere como candidato a Presidente del Uruguay. Danilo genera confianza, estabilidad y seguridad en el rumbo del país, sin olvidar que el objetivo central es atender las cuestiones relativas al desarrollo del país y su gente.

El poder y sus medios son conscientes de esto y por eso están dispuestos a hacer lo posible y lo imposible para que no sea el candidato del Frente Amplio.

Danilo confía en la izquierda para gobernar y no tiene que tranquilizar a nadie porque sabe que la verdadera tranquilidad emana del pueblo.

Sabe que si vuelve la derecha va a desandar el camino que emprendimos, y quienes pagarán la factura serán los trabajadores y los sectores humildes y medios de la sociedad.

Danilo tiene coraje. No se achica ni enfermo, en esta lucha contra el poder y sus medios. Coraje que no es el del los barrabrava, sino el que viene de conocer a fondo la sociedad uruguaya y sus problemas.

Danilo es el fiel representante de este equipo de izquierda que gobierna con éxito el país para cambiarle para bien la vida a la gente.

Si él no hubiera estado consiguiendo los recursos, los cambios de los que estamos orgullosos no se habrían realizado.

De todos modos, el Uruguay y su gente necesitan que sigamos profundizando los cambios que hemos iniciado en 2005.

El poder y sus medios quieren polarizar la elección instalando en la campaña el debate en torno al eje caos vs. orden. Sienten que así tienen más chance de ganar la elección. Danilo es un gran escollo para ellos porque los obliga a discutir ideas y propuestas y allí pierden. Por eso si tienen que inventar enfermedades, o jugar con la salud de Danilo no tienen empacho en hacerlo, porque para ellos el fin justifica los medios.

Pero a esos poderosos ya los derrotamos en el 80, cuando les ganamos en las urnas a la dictadura que tanto apoyaron. En aquel tiempo no hubo encuesta que pudiera torcer el deseo de libertad de la gente.

Recuerden la guerra que le hicieron a Tabaré porque se metió en medio de esa lógica caos vs orden, donde ellos se sienten cómodos y ganadores del miedo de la gente.

Con Danilo le ganamos a la derecha y al miedo en la primera vuelta. El pueblo no quiere polarizaciones falsas, quiere debate de ideas y propuestas sobre su futuro.

Danilo nos asegura que el país no va ir a los tumbos, menos en medio de la crisis internacional.

Danilo es el mejor presidente para todos los uruguayos y es lo mejor que el Frente le puede ofrecer a la gente.

Ahora nos toca a nosotros derrotar a los que quieren volver al pasado.

Todos somos Danilo a la hora de sumar voluntades con la razón y el corazón. Verán que vale la pena luchar.

Entre el querer y el poder está el voto de la gente, depende de nosotros lograr que no haya encuesta, ni poder, ni derecha que pueda torcer la voluntad de la gente.

El mejor abrazo que le podemos dar a
Danilo es nuestro compromiso para dar todo lo mejor de nosotros mismos para lograr el objetivo.

Votemos Astori en junio, para ganar en octubre y gobernar en marzo.

|*| Diputado Asamblea Uruguay – Frente Amplio

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