EL PROGRAMA DEL FA: APORTES DESDE LA JUVENTUD

En nuestro último artículo nos referimos al capítulo «Uruguay Social ­ Por más Justicia y Equidad» del programa del Frente Amplio (FA) aprobado por el V Congreso Extraordinario Cro. Zelmar Michelini.

Dicho capítulo tiene un Anexo elaborado por la Comisión de Jóvenes del Frente Amplio, del cual bien vale la pena destacar algunos aspectos, no sólo por contener análisis y propuestas de los jóvenes, entre quienes el FA ha tenido siempre y sigue teniendo un gran respaldo ciudadano, sino también por el valor intrínseco del documento. Es por lo tanto oportuno que se haya resuelto incorporarlo al programa de gobierno del FA para el período 2010-2015.

 

Cultura y participación

En su primer parágrafo, «Cultura y participación», se reivindica una cultura basada en la diversidad y la solidaridad, que incluya la perspectiva de Uruguay Natural y la defensa del medio ambiente. Se rechaza la falsa contraposición entre cultura para pocos y cultura para las grandes mayorías.

Se recoge la idea de que la cultura es «una actividad económica importante, cuyas dimensiones están todavía por descubrirse, y que debe convertirse en un polo más del desarrollo económico». Son necesarios los «incentivos económicos desde la institucionalidad y el sector privado para que se invierta en cultura».

Proponen: profundizar los mecanismos de participación, concebida como «acto de delegar poder»; promover a nivel nacional y departamental «la apropiación de los espacios públicos, garantizando emprendimientos culturales»; hacer posible el voto a partir de los 16 años de edad y poder ser elegible para cualquier cargo público a partir de la mayoría de edad; transformar a los centros educativos en espacios abiertos a la comunidad; concebir la educación no formal «como un medio de democratización de la cultura»; «generar una fuerte coordinación para la promoción e implementación de políticas entre el INJU, el MEC y las Oficinas y Comisiones de Juventud de las Intendencias»; institucionalizar el «Congreso Nacional de Jóvenes» apuntando a un Plan Nacional de Juventud; impulsar un plan antidiscriminación y pro diversidad; reconocer la posibilidad de matrimonio entre parejas del mismo sexo; bregar por la democratización de los medios de comunicación; incorporar en la educación formal clases de expresión corporal.

 

Drogas: plantear un debate constructivo

Los jóvenes del FA atacan con decisión el grave problema de las drogas. Consideran necesario conocer el problema y abordarlo desde una perspectiva que incorpore realmente en su condición de seres humanos a las víctimas del problema, que golpea de manera especial y más dura a la juventud. En tal sentido reclaman un «debate constructivo hacia la consolidación de una política que apunte a la prevención del consumo problemático de sustancias, mediante la educación como pilar básico». La desinformación y los tabúes conspiran contra un tratamiento adecuado del tema. Los jóvenes consideran que dicho abordaje no puede esperar. Sostienen que hay que tener en cuenta la división de las drogas: aquellas que conllevan un riesgo inaceptable e inminente para la salud humana, como la pasta base, y aquellas que, siendo riesgosas para la salud, no tienen el mismo nivel de gravedad, como el tabaco. Con relación a estas se debe propender desde el sistema educativo a la formación en el consumo responsable.

Se deberá combatir la producción, la distribución y el tráfico de la pasta base y sustancias similares, al mismo tiempo que se ha de educar en la prevención del consumo. Asimismo se propone impulsar una política nacional de drogas que integre la situación que marca el consumo problemático del alcohol como eje fundamental. Hay que rever el marco regulatorio en función de la realidad, sostiene el documento.

 

Empleo y país productivo

Sobre empleo y país productivo, el documento recuerda que aunque «el desempleo a nivel general está situado en un 8%, a nivel de los jóvenes llega a un 20%; asimismo, la calidad de estos empleos también se encuentra por debajo del promedio general». Se exige un rol del Estado mucho más activo para abordar ese problema y se considera «vital lograr un sistema educativo que, sin perder su función de formar ciudadanos y diferenciando educación de formación para el empleo, aporte los elementos de ciencia y tecnología imprescindibles para dicho proyecto y para la formación de quienes deberán llevarlo adelante».

Entre otras propuestas se plantea homogeneizar el marco regulatorio en materia de pasantías para evitar la precarización del trabajo de los jóvenes y las mujeres, apoyar las iniciativas para recuperar fuentes de trabajo, incluyendo financiamiento del Estado y otorgamiento de créditos. Deberá tener en cuenta las realidades territoriales y locales, logrando una coordinación desde el gobierno nacional con los gobiernos departamentales, para generar políticas de empleo y emprendimientos. Asimismo se propone «tender desde el Estado a romper con la relación patrón-obrero, fomentando la formación de emprendimientos asociativos y cooperativos». En nuestra opinión, en el programa del FA el fomento de este tipo de emprendimientos, que es fundamental, no está planteado en estos términos, ya que no se contraponen las cooperativas productivas a las restantes empresas privadas.

Se reiteran en este parte del documento algunos de los lineamientos del programa aprobado por el V Congreso, como avanzar en la redistribución de la riqueza. Se propone una «ley de Desarrollo Laboral de la juventud que ataque el tema de la capacitación y formación de personas críticas y capaces de llevar adelante un país productivo y con justicia social».

También se promueve la creación de bolsas de empleo juveniles. Hay otras propuestas, aunque no especialmente referidas a la temática juvenil, que en algunos casos reafirman lo establecido en el programa del V Congreso y en otros introducen temas a considerar que será necesario discutir oportunamente.

En la parte dedicada a la Vivienda se pasa revista a los déficits que se arrastran en esa área. Se expresa que los jóvenes sufren con mayor énfasis estos problemas y con frecuencia se ven obligados a postergar su proyecto de vida, prolongando la dependencia de su núcleo familiar. Entre las propuestas se incluye la creación de una red nacional de hogares estudiantiles, garantías de depósito como mecanismo base para el acceso a la vivienda temporal y otras medidas con relación a los alquileres.

Sobre los asentamientos, donde vive un alto porcentaje de jóvenes, se propugna el involucramiento de las partes de forma activa, fomentando un sistema integral para solucionar la problemática habitacional y minimizar las resistencias provocadas por el sentido de permanencia».

 

La juventud y la política

Es importante esta participación de los jóvenes en el programa del Frente Amplio. Ellos deberán ser protagonistas de primera línea del proceso de cambios, como lo fueron en las primeras horas del FA con su masiva militancia en los comités de base, o como en la salida de la dictadura, cuando el papel de Asceep-FEUU y otras instancias de participación juvenil fueron determinantes para generar las condiciones que terminaron abriendo las puertas de la democracia.

En los últimos años, hay que reconocerlo, el protagonismo de las nuevas generaciones en la vida política del país y en nuestro Frente Amplio no fue el mismo. No es esta la ocasión para expresar las posibles causas de ese debilitamiento de la participación política y social de los jóvenes. Sin embargo, por canales inéditos, los jóvenes de hoy también van expresando sus aspiraciones sociales y sus reivindicaciones. Reclaman con razón su espacio y el reconocimiento de sus derechos. Lo hacen de manera muy diferente a como lo hacían en décadas pasadas. Pero hay que saber entender esas nuevas manifestaciones de la juventud, tratar de interpretarlas y no pretender que las formas de incidencia e
n la política sean las de antaño. La juventud organizada en el FA tiene en tal sentido un desafío: estrechar sus vínculos con todos los sectores de la juventud, integrar sus propuestas, que vienen desde la política concebida orgánicamente, en el mundo de los jóvenes con una actitud abierta, receptiva, de intercambio. Lejos está en nosotros decirle a los muchachos y muchachas frenteamplistas cómo encarar este desafío, pero tienen una inmensa tarea por delante. Será necesario un diálogo muy abierto con el resto de los jóvenes uruguayos, apelar a la experiencia acumulada por el Frente pero, al mismo tiempo, encarar su propio protagonismo encuadrado en las condiciones, los códigos y las formas que se corresponden con estos tiempos. Esto no es contradictorio con los valores que la izquierda ha defendido siempre. Por el contrario, esos valores, compatibles con las aspiraciones de los jóvenes, deben de tener en las nuevas generaciones su mejor defensa y su renovada expresión.

|*| Diputado de AU-FA.

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