LA TRAICION DEL LABORALISMO ISRAELI
El movimiento de Ehud Barak para integrar la coalición de Binyamin Netanyahu y frotar hombros alrededor de la mesa ministerial con el archi-racista Avigdor Lieberman no hubiera sorprendido a nadie, pero fue sin embargo recibido con sorprendidas lamentaciones desde las filas de los descompuestos remanentes de la izquierda Sionista. El hecho de que Tzipi Livni, líder del oportunístico «centrista» Partido Kadima, demostrara más coraje e integridad (por lo cual los cuchillos en su Partido se dirigieron prestamente contra ella) es apenas una bocanada de aire fresco para cualquiera que haya estado siguiendo las carreras del General obsesionado con el poder y la tierna muchachita scout. Muchos se preguntan quien está a la izquierda en la izquierda israelí.
La respuesta a ello, como siempre ha sido, es simple. La izquierda israelí está compuesta de lo siguiente: el disminuyente Meretz, un grupo de Sionistas liberales que está dividido por la comprensión de que ellos pronto tendrán que decidir si quieren un Estado Judío o un Estado democrático – si ellos optan por lo primero tendrán que abandonar el rótulo de liberal, y si optan por lo segundo, tendrán que separarse del Sionismo; los árabes y judíos votantes de Hadash que están luchando por llevar adelante su solución de dos Estados mientras comienzan a darse cuenta de que tal vez es demasiado tarde para ello; y los mayormente árabes votantes de Balad, cuyo llamado por un Estado para todos sus ciudadanos es oído por la mayoría de Judíos Israelíes como un plan subversivo «anti-semita». Tradicionalmente, el otro Partido árabe, la Lista Unida Arabe, es considerada como de izquierda, aunque no hay nada particularmente izquierdista en ella. Sin embargo, desde que representa una parte constituyente de la oprimida minoría Palestina-árabe, naturalmente se alinea con la causa de los derechos de los palestinos, tanto dentro de Israel, como en la rivera occidental y en Gaza.
El total de este bloque, que ha sido definido como «la Izquierda», está representado ahora por 14 parlamentarios en 120 asientos que tiene la Knesset (Asamblea Parlamentaria Israelí). A ellos uno puede agregar apenas cuatro de los 13 representantes del Partido Laborista del recientemente electo Parlamento, que tienen una postura cercana al Meretz. Por lo tanto, 18 en 120, representan a la izquierda israelí, y eso sólo si uno desea realizar una gimnasia intelectual y expandir la noción de «izquierda» más allá de sus tradicionales fronteras.
En cuanto al Partido Laborista, etiquetarlo como traidor por unirse a un gobierno de derecha envuelve un cierto monto de creencia con relación a su naturaleza, para empezar. La respuesta a la pregunta «¿cuándo el Partido Laborista se transformó?» es «nunca» cuando se viene a sus pautas para manejar el conflicto Israelo-palestino, y «en los 80s, justo como la mayoría de los partidos laboristas en Occidente» cuando expresaron su posición sobre los acontecimientos sociales y económicos. Sobre sociedad y economía, sería suficiente decir que no fue otro que Ofer Eini, el líder del inmenso sindicato obrero, la Histadrut, quien instigó la movida de Barak para sumarse a lo que será, por todo concepto, el más radicalmente conservador gobierno que haya tenido Israel. El Partido Laborista israelí hace tiempo abandonó toda consideración por los hechos sociales; se ha sumado a la nueva economía sin regulaciones y a la riqueza detrás de ella. Los pocos parlamentarios laboristas que todavía se preocupan de brindar un apoyo verbal a la equidad social están entre los cuatro «rebeldes» mencionados previamente. El resto ni siquiera titubea ante la idea de apoyar a Netanyahu, que se consagró como el enemigo de los trabajadores y de los pobres en su última actuación como ministro de Finanzas.
El caso del conflicto Israelo-Palestino es más complicado. Internacionalmente, el Partido Laborista es visto como un sello kosher para cualquier gobierno israelí, prometiendo una posición de menor beligerancia y mayor ánimo de llegar a una solución pacífica. Esta casi vacía creencia es exactamente lo que hace de Barak un tan deseable socio para Netanyahu, mas allá de la patética participación que su partido ha logrado en el parlamento (13 en 120 miembros). Netanyahu está bien prevenido de que cualquier tipo de intransigencia radical, sin mencionar los actuales actos de guerra, sería más digerible por la administración de Obama si vinieran de un gobierno que incluya al Partido Laborista.
El hecho (histórico) es que el Partido Laborista Israelí ha apoyado todas las guerras que Israel llevó adelante, y en realidad instigó y dirigió la mayoría de ellas. Las dos últimas sangrientas intervenciones, en Líbano en 2006 y en Gaza este año (pasado), fueron ambas orquestadas por Ministros Laboristas de defensa, Amir Peretz y Barak.
Apoyar verbalmente la división de Palestina mientras planeaban y propagaban el expansionismo territorial y la apropiación de tierras, esa ha sido la política del Partido Laborista desde los tempranos días del movimiento Sionista, rociada por esporádicos intentos de devolver algunos territorios a cambio de conseguir el despeje de cuantos habitantes palestinos sea posible de las zonas gobernadas por Israel. Los Laboristas pueden haber inventado esta política de dos caras, pero ahora ha sido adoptada por todos los principales poderes en la política Israelí, desde Kadima al Likud y aún por el partido más radical de la derecha, el Israel Beytenu, de Lieberman.
Todo el mundo está cantando el ahora popular slogan de la solución de dos Estados, mientras en realidad están expandiendo los asentamientos (judíos en Palestina), llevando la guerra a los palestinos de Gaza y desarrollando políticas discriminatorias contra los ciudadanos palestinos de Israel. Considerando el hecho de que el mayor partido en la emergente oposición por defecto, Kadima, mantiene idénticos valores y programa político que los partidos en el Gobierno, no hay más remedio que reconocer la triste verdad. La intransigencia, el expansionismo, el racismo y el guerrerismo es no sólo el problema de los grandes Partidos en la política israelí, por el momento parece ser el consenso nacional. La amplitud con que la nueva Administración de Barack Obama tratará de doblar este consenso, aún se verá. Los precedentes, sin embargo, no dejan mucho espacio a la esperanza.
Notas:
(Benyamin Netanyahu, actual primer ministro de Israel)
(Ehud Barak, general del Ejército israelí, ex primer ministro).
(Tzipi Livni aspirante derrotada a primer ministro).
(Kadima- Partido centrista del anterior P.M. Ehud Olmert y de Z. Livni).
(Meretz- Partido fundado en 1992, como sucesor del Mapam y otras formaciones izquierdistas y pacifistas).
(Hadash-acrónimo de «Frente democrático por paz e igualdad»integrado por judíos y palestinos marxistas y pacifistas).
(Balad- acrónimo de «Elección Nacional Democrática» es un pequeño partido de los árabes residentes en Israel, lucha por la igualdad de derechos dentro de ese Estado).
(Israel Beytenu- es el partido de los inmigrantes judíos rusos, de extrema derecha sionista).
|*| Periodista judía de 39 años, es nieta del ministro Moshe Baram
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