Escrito por: Por Antonio Pippo
Cuesta creerlo, pero el boliche del Chiquito Otegui fue levantado de los escombros por enésima vez. Hubo colaboración de algunos rotarios es decir, de los rotarios bebedores sociales y de los jugadores del club Santiaguito, que usaban el lugar, a una cuadra de la cancha, como sede. Sobre todo por el beneficio del excusado.
-¡M’está’ violando lo’ derecho’ humano’! exclamó Ruedita, luego de embutirse una grapa doble con grasa de riñón.
-¿Qué decís, descorchado cerebral? dijo suavemente el Facha Ruiz.
-No oséis dirigiros sin respeto al amigo, pues mayor crueldad y rigor usaré con vosotros intercedió Epifanio, a quien, ya con un pedo celeste, le había dado por hablar al modo de Cervantes.
Ruedita, aunque no entendió, presintió que lo apoyaban: -Me siento un disacreditao…
-¡Discriminado, guanaco!
-Se’gual… ¡No sé ‘ond’empadroná’ la bicicleta!
-Ah, la culpa es de las intendencias, que siguen peleadas y jodiendo a la gente el Facha quiso zanjar el asunto.
-Oh, no, noble caballero. Sin juramento me creeréis, y os lo digo sin ornato, sobre todo a ti, buen amigo, que debéis cumplir el trámite en el sitio donde habitáis expuso Epifanio, a quien todos miraron con desconcierto pues jamás habían visto borrachera semejante.
-¿N’el boliche?
-¡Ni se te ocurra, carne picada con ojos! gritó el Chiquito.
-¡Tonce’ toy perdido! Ruedita lloriqueó- ¡La vieja m’echó ‘e la pieza y ando a monte, ‘ciendo changa’!
-¿Puede haber tanto lío para pagar una patente? se sorprendió el Flaco Petrulo.
-¡Deteneos, incrédulos! declamó Epifanio. Dígase al compañero que puede remediar su asunto de excepción pidiendo juicio a don Fernando Rodríguez, defensor del vecino.
-¿Decí’ p’una cometa?
-De su sabiduría no hablaré, pues sería redundancia. Pero… -y aquí Epifanio, luego de un espantoso eructo, volvió a la normalidad- ¡es el único que tiene las pelotas tan bien afirmadas que te puede bancar, aplazado mental, sin que se las tritures como a nosotros!
OTRAS NOTICIAS EN LARED21