Perfiles
Todo es emocional. Lo que está en danza no es el programa de gobierno, sino perfiles, o sea el conjunto de rasgos peculiares que caracterizan a los candidatos a la interna del Frente Amplio.
«Cuando mis amigos son tuertos, yo los miro de perfil», dijo Joubert. Simpática forma de definir una actitud de tolerancia y simpatía por quienes quería, admiraba o respetaba sin juzgar sus ideas.
Es lo que se ve.
Mujica recorre el interior con su porte y talante habituales, embistiendo cuanto asunto le tiran, adueñado de una paradoja esencial: dejar plantados entusiasmos firmes con un tornado verbal que a veces se lleva, despatarrado, al sentido común.
Astori, a sonrisa moderada, elige Montevideo para una pegatina militante y se aferra a un discurso plácido que mezcla la supuesta sabiduría de lo hecho con la supuesta certeza de lo que hay que hacer, aunque poco hable de la una y la otra.
Carámbula, oteando por sobre sus lentes a un lado y otro, cual si jugase un truco de seis, ya pasó una pierna por la baranda del puente dispuesto a dar esa zambullida que le están reclamando, mientras sonríe para las fotos.
Martínez…, bueno, a Martínez se lo ve más perturbado que a Inodoro Pereyra con su mujer: «¿Por qué me pide que la mire de frente, fijo? ¿Por qué tanta crueldá?». Ah, pero el ministro aún no dejó de aderezarse, por las dudas de que la Eulogia perdón, la candidatura pinte mejor.
¿Y el programa?
Es natural que haya salido de escena. Cualquiera que gane deberá adecuarlo a la nueva realidad, aunque ponga en entredicho parte de lo que ya se ha escrito. ¿Quién se anima ahora, con una crisis mundial a las puertas y el presidente convocando a pensar un país productivo distinto, a compromiso alguno? Es puro pragmatismo, igual al que obligó a este gobierno, más allá de excepcionales honras al programa oficial, a seguir el camino que fueron abriendo Vázquez y Astori.
Hay que hacerse a la idea. En la interna se votarán perfiles. Nada más.
Compartí tu opinión con toda la comunidad