CUANDO ES PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD
El próximo sábado 6 de diciembre se reunirá el Plenario Nacional del Frente Amplio, que tendrá como cometido resolver, entre otras cosas, el tema de las candidaturas. Se ha logrado construir un ancho consenso acerca de la conveniencia de que el Plenario traslade al V Congreso «Zelmar Michelini», con el máximo respaldo, todos los nombres de los compañeros que sean presentados como candidatos, para su consideración en esa instancia. Hasta el momento, los candidatos propuestos son tres: Danilo Astori, José Mujica y Daniel Martínez. Esta iniciativa, representa un gesto saludable de unidad, que pretende allanar el mejor y más abierto tratamiento de este tema, en nuestro próximo Congreso. Pero a pesar de ello, debemos reconocer que, hasta el momento, no hemos logrado avanzar en la resolución del problema de fondo. No existe un acuerdo político ni un consenso, con respecto a la integración de nuestra futura fórmula de candidatos para las elecciones nacionales de octubre de 2009. Y tal como están dadas las posiciones, difícilmente se logre un acuerdo. Porque entre otras cosas, los sectores y los líderes, tienen, tenemos y tendrán, sus legítimas aspiraciones y sus buenas razones para defender sus candidaturas. Todos hemos proclamado, una y otra vez, que queremos ganar y ganar en primera vuelta. Y a esos efectos, todos promovemos a quienes creemos que son los más indicados para liderar nuestra propuesta electoral y llevarnos a la victoria. Es allí donde reside el problema y donde surgen las discrepancias. Si bien los nombres de Danilo Astori y José Mujica, por el propio peso y adhesión que poseen en nuestro electorado, aparecían como los candidatos naturales a integrar nuestra fórmula presidencial, la ubicación de cada uno de ellos, sea de candidato a presidente o a vice, ha representado el principal punto de divergencia. En el inicio, el objetivo de reunir a Astori y Mujica en nuestra fórmula de candidatos, impulsado originalmente por el propio compañero Tabaré Vázquez, concitó la posición favorable de varios sectores. Astori Mujica o Mujica Astori, recibían la aprobación tanto de sus propios sectores, el Espacio 609, y Asamblea Uruguay (AU), como de la Vertiente Artiguista (VA), buena parte de la Alianza Progresista (AP) y el Nuevo Espacio (NE). Cinco, de los siete sectores con representación en el Senado de la República, estaban de acuerdo en que los compañeros Astori y Mujica eran los más indicados para liderar el proceso electoral que nos condujera a una nueva victoria en primera vuelta. Pero existían diferencias a propósito de cual de los dos debía ser el candidato presidencial. El Espacio 609 entendía y promueve que la fórmula debe ser encabezada por el «Pepe» Mujica, la Vertiente no tenía una definición al respecto, mientras que Asamblea Uruguay, Alianza Progresista y el Nuevo Espacio impulsan el orden de la fórmula propuesto por Tabaré Vázquez: Astori Mujica. El Nuevo Espacio lo planteó desde el vamos, en todos los ámbitos, inclusive ante los representantes de las bases del Frente Amplio. A nuestro juicio, la mejor opción, la fórmula que logra el mejor desempeño electoral para el Frente Amplio, es la que ubica a Astori como candidato a la Presidencia y a Mujica como candidato a la vicepresidencia. Pues consideramos que tiene un efecto arrollador, un nivel de penetración electoral capaz de obtener varios puntos por encima del 50% de la preferencia de los ciudadanos.
Defendimos esa posición con convicción y con argumentos nunca refutados. Pero también, insistimos hoy como ayer, que no se gana en primera vuelta con un candidato solo, se gana con una fórmula, con un equipo que reúna a los dos mejores candidatos. Por supuesto, también planteamos en todas las ocasiones, que el triunfo electoral viene de la mano de un Frente Amplio movilizado, unido, con una campaña concertada entre todos, y con un programa sólido y realista, como condiciones sustanciales para construir colectiva y políticamente las mejores condiciones para alcanzar nuestro objetivo.
Pero hasta el momento, no ha sido posible construir un acuerdo político lo suficientemente amplio y abarcativo, como para que se pueda vislumbrar la posibilidad de un consenso. Sinceramente, estamos lejos de esa posibilidad. Es cierto que aún quedan instancias por recorrer y reuniones de organismos de conducción de sectores frenteamplistas que se realizarán en los próximos días. Pero las posiciones públicas asumidas por los precandidatos y fundamentalmente, la decisión política del Espacio 609, el Partido Comunista y la Vertiente Artiguista, de impulsar una resolución del próximo Congreso por 2/3 de votos, para aprobar la candidatura de José Mujica como candidato oficial del Frente Amplio, han disipado las posibilidades de construir el acuerdo político amplio, indispensable para una solución de consenso.
Hace un par de meses, el Espacio 609 planteó que la única solución era resolver este dilema de candidaturas en las elecciones internas de junio de 2009, dejándole al V Congreso el análisis y la decisión de nuestro futuro programa. La mayoría de los sectores políticos advertimos que una competencia interna podía representar un escenario de riesgo para el Frente Amplio, donde podía debilitarse nuestra unidad. Que se debía privilegiar el acuerdo político, la flexibilidad y las concesiones para arribar a un consenso que evitara una competencia interna.
Pero hay un escenario mucho peor, una manera mucho peor de intentar resolver nuestras diferencias. Sería un gran error político y un grave daño para todos, el forzar, mediante una votación por 2/3 en nuestro Congreso, la definición de un candidato oficial del Frente Amplio, generando desigualdad y disparidad entre quienes deberían poder competir en igualdad de condiciones. Significaría un grave error y un gesto político sumamente negativo, intentar resolver mediante ese procedimiento, un asunto tan delicado y profundo. Hay una realidad política evidente y de enorme dimensión, hay dos candidatos que en similares condiciones reúnen la enorme mayoría de la adhesión de los frenteamplistas. Pensar que pueda dirimirse o inclinarse la balanza mediante esa vía, es tomar por un camino que seguramente traerá peores consecuencias que las que en el discurso se dice querer evitar. No puede aceptarse, con sentido común, que pueda despacharse por 2/3 de votos en un congreso, a cualquiera de los dos candidatos que tienen la principal intención de voto de la interna y representan un aporte indispensable para poder ganar la elección nacional en octubre. Hacerlo, es inversamente proporcional al objetivo declarado de que queremos ganar en primera vuelta.
Los procedimientos e instancias orgánicas no son cuestión de principios, son funcionales al proyecto. Si hay que liberar las energías e ir a elecciones internas, es una posibilidad que, en definitiva y a esta altura, deberíamos asumir con responsabilidad, antes que recurrir a soluciones seguramente más peligrosas. Porque una fórmula mal parida, a contra pelo, o no querida, resuelta sin consenso, con el único objetivo de evitar las elecciones internas, hará que sea mucho peor el remedio que la enfermedad que se pretende evitar.
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