¿Se le hizo a ruedita?
Qué sorpresa. Unos señores de ley, con talante académico, han venido a Uruguay a debatir algo que parece pensado para Ruedita.
La Renta Básica Universal.
En este concepto puede caber todo tipo de prestaciones: jubilaciones y pensiones, seguros de paro, planes de emergencia, atención de la niñez y la adolescencia y ayuda a las minorías. Si sólo fuese eso, de lo que aquí ya se ha hecho mucho, esta columna, como tantas otras tal vez, estaría de más.
Pero ocurre que los ilustres visitantes, imperturbables ante el cortés desconcierto de sus pares nacionales, imaginan a esa renta, en realidad, como un aporte del Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada (¡), sin tomar en cuenta si es rico o pobre y sin importar con quién conviva. La ven maravillas de la ilusión- cual una herramienta para reforzar los derechos de la ciudadanía, permitiéndole «deshacer los vínculos de dependencia y las relaciones de poder» que la sojuzgan.
Un regalo del Estado a cada ciudadano, suficiente para vivir con dignidad y asumir todos sus derechos.
Puedo estar loco; es más, lo sospecho cada día con más certeza; puedo no haber entendido la información difundida, o ser errada e inducirme a la confusión. Pero, ¿si lo dijeron tal cual, persuadidos de su idea?
¿Cuántos miles de uruguayos dejarían de trabajar, buscar empleo, estudiar, mejorar su formación y preocuparse por ser más útiles a la sociedad que integran? No quiero ser hipócrita: ¡cientos de miles!
No es todo. Suena descabellado creer que un Estado entelequia a cada rato modificada por reformas constitucionales- institucionalizará esa rentita apetitosa por los siglos de los siglos, amén.
Tiene que haber un error en alguna parte.
No creo que esto corra acá. Igual, que no se entere Ruedita. ¡Es su sueño! Vivir sin trabajar. Hoy anda medio y medio, mangueando demasiado y sin dónde disparar de los acreedores.
Compartí tu opinión con toda la comunidad