Hipótesis
Si uno hace sus cuentas dos veces y obtiene resultados distintos, hay que dudar. A eso me ha inducido el cada vez más estentóreo movimiento por la reelección de Tabaré Vázquez.
Eso de las cuentas me viene de perillas, al menos de manera figurada: por un lado, el presidente ha repetido su negativa a aceptar un nuevo mandato; por otro, confunde con su aparente indiferencia su dejar hacer- frente al ruido cada día mayor de quienes creen que habrán de torcerle el rumbo.
El escenario me recuerda aquello que postulaba Alexis Carrel acerca de las hipótesis: «Son indispensables para el progreso del conocimiento, porque su verificación provoca la invención de nuevas técnicas y la institución de nuevas experiencias. Importa poco que una hipótesis sea verdadera o falsa (¡); su papel se reduce a obligarnos a emprender la marcha».
¿Es lo que está ocurriendo? ¿La gente que desarrolla la hipótesis de la reelección sólo ha querido dar el primer paso en una dirección? ¿Acaso el propio presidente la está alentando con su silencio?
Pero es que aun así se plantea una duda, claro que diferente: ¿esa dirección lleva a que se convierta en un hecho la idea lanzada, convenciendo a Vázquez, o éste dejándose convencer? O, siguiendo un camino más verosímil, ¿a ejercer presión para que la fórmula sobre la cual todos hablan alcance el consenso lo antes posible?
Y mientras continuamos esperando que se haga la luz, de cuanto fue escuchado durante los últimos días parecieron significativas unas opiniones de Rafael Michelini: no quiere que las candidaturas sean resueltas «por cuatro personas», sino que se atienda también la opinión de las bases y de todos los sectores de la coalición.
Pienso que Vázquez mantendrá su palabra.
Los impulsores de la reelección, cualquiera sea su hipótesis real, pueden pensar en la fortuna que bendijo al padre Marquette. Cuando se embarcó en los Grandes Lagos creyó ir a China. No llegó, pero al menos fundó Chicago.
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