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ELOGIO DE  LOS MATICES

La opinión pública se ha visto impactada por la información de que el 36,3% de los uruguayos respondió que sí a la pregunta «¿En su opinión se justificaría que hubiera un golpe de Estado por los militares frente a la mucha delincuencia? La encuesta es el Barómetro de las Américas que se realiza en 22 países bajo la dirección del Dr. Mitchell A. Seligson y en Uruguay fue supervisada por dos prestigiosas académicas. Seligson es una autoridad mundial en encuestas.

 

La inseguridad

Al mismo tiempo la información oficial reporta que las rapiñas en Uruguay han aumentado de 7.000 en el 2004 a más de 10.000 en el 2008. Agravado por la sensación que tiene la población de que esto no se puede decir sin ofender a una arrogante ministra del Interior, de manera que sentir que pasa lo que pasa deviene absurdamente en un acto de oposición política.

Para peor la referida encuesta informa que 22 uruguayos de cada 100 declaran haber sido objeto de un acto de delincuencia en el última año (superados por Argentina 27,5%, Perú 25,4% y Ecuador 22,6% pero teniendo a 17 países de las Américas debajo, con un guarismo de agresión delictiva anual inferior). Que 41,2% de los uruguayos expresan no haber denunciado el acto delincuencial que sufrieron y la mayoría de ellos expresa que no lo denunció porque «no sirve para nada denunciar». El 49,7% de los uruguayos opina que si es víctima de un asalto «no confía en que la Policía resuelva el caso» . El 57,2% de los ciudadanos señala que si es víctima de un asalto cree que el sistema judicial no castigará al culpable. El 49,8% de los ciudadanos opina que la represión de la delincuencia «en ocasiones puede actuar al margen de la ley» y el 43,7% de los uruguayos aprobaría que un padre matara al violador de su hijo (otro 42,5% no lo aprobaría pero lo entendería y sólo el 13,8% no lo aprobaría ni lo entendería).

La encuesta agrega que el 44,5% de los uruguayos están bajo percepción de inseguridad, habiendo 7 países de las Américas con mayor percepción de inseguridad y 14 países con menor percepción de inseguridad (Nicaragua 33,7%, Estados Unidos 23,2% y Canadá 20,8%). Y, sobre todo, la encuesta indica que el nivel de delincuencia es considerado «una amenaza para el bienestar futuro» en «mucho» por el 62,6% de los ciudadanos y en «algo» por el 26%. Es decir, solo 11,4% de los uruguayos no ven el crecimiento de la delincuencia como algo amenazantemente peligroso para el futuro del país.

 

Relativizando

Estamos empeorando, sí, y la gente lo ve claramente. Pero podemos recuperarnos, todavía. Ubiquémosnos. Por ejemplo, la tasa de homicidios anuales cada 100.000 habitantes en Uruguay es de 4. Nos supera Chile con 3, pero atrás vienen Argentina ( 4,7), Costa Rica ( 6), Cuba ( 6,2), Nicaragua ( 10), Panamá ( 11), República Dominicana ( 12), Paraguay ( 12,6), Brasil ( 20), Colombia ( 40), El Salvador ( 55), entre otros.

Obviamente la justificación del golpe militar es un espanto. Y va subiendo, porque en la misma encuesta del año pasado en lugar de que lo apoyaran el 36,3% de los uruguayos, lo hacían el 31,3%. Pero de los 12 países donde se hizo la pregunta, Uruguay es el que presenta un guarismo más bajo. Lo superan Honduras ( 64,5%), México ( 64,1%), Perú ( 57,2%), El Salvador ( 56,3%), Nicaragua ( 54,9%), Guatemala ( 53,3%), Ecuador ( 47,4%), Brasil ( 46,6%), Bolivia ( 43%), Rep. Dominicana ( 41,9%) y Venezuela ( 38,3%).

Asimismo, Uruguay es, en el Barómetro 2008, el segundo país en apoyo a la democracia ( 85,3%), después de Canadá ( 87%) y Argentina ( 86,9%). Pero van 19 países debajo. Y Uruguay también, en la misma encuesta es el segundo país en «legitimidad política de las instituciones» (confianza de los ciudadanos en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y confianza en los partidos políticos) después de México, pero con 20 países por debajo.

Siendo importante el tema de la delincuencia, sin embargo no es el que más preocupa a los uruguayos. Ante la pregunta de «cuál es el problema más grave que está enfrentando el país», el desempleo está primero con 25.9% (mientras Astori se vanagloria de la baja tasa de desempleo, cuando la encuesta esconde el gran subempleo que existe, lo que explica la importancia del tema para los uruguayos), los problemas económicos con 17.5%, la delincuencia con 10.7%, la pobreza con 8% y la drogadicción con 4.9%.

 

Matices

Como aún no está disponible la base de datos del Barómetro de las América 2008, sacaremos algunos datos sobre el carburar uruguayo del Barómetro 2007.

El Uruguay se distingue por la racionalidad de sus respuestas, más allá de este descontrol en que se ha caído en el tema inseguridad, a causa de la indefensión que trasmite la irresponsabilidad ministerial, que paradójicamente no se cansa de rezongarnos.

Pero el Uruguay es más fino, más inteligente que esa reacción extemporánea que recoge la encuesta.

Hay una pregunta en la encuesta del año pasado, por ejemplo, en que se indica que se opte entre estas dos frases: 1– «Hay solamente dos clases de personas: las que trabajan para el bienestar del pueblo y las que trabajan en su contra» y 2– «No se puede dividir a la gente en dos clases de personas». Es decir, el tema buenos contra malos. El 32% se inclina por el mundo de buenos y malos pero el 68% dice que la cosa no es así. En Colombia, la misma pregunta dio que más o menos mitad para cada uno ( 46.2% y 53.2%), mientras en Uruguay dos tercios no son simplistas.

Otra pregunta del mismo tenor interroga sobre dos opciones: 1– «En el mundo de hoy hay una lucha entre el bien y el mal, y la gente tiene que escoger entre uno de los dos» y 2- «Tal lucha realmente no existe; el mundo es muy complejo, no únicamente el bien y el mal». La primera y reduccionista opción tuvo 32% y la segunda 68%. De vuelta, tanto en Colombia como en Venezuela (los otros lugares donde se hizo esta pregunta), las respuestas se dividen por mitades, 47.7% (Colombia) y 44.2% (Venezuela) por la primer opción y 52.3% (Colombia) y 55.8% (Venezuela) por la segunda opción.

Veamos como responden los uruguayos a otros temas. «Los gobernantes tienen que seguir la voluntad del pueblo, porque lo que el pueblo quiere es siempre lo correcto» obtiene 19%. Por el contrario, «Los gobernantes a veces tienen que tomar decisiones que al pueblo pueden no gustarle», obtiene 81%.

A la frase: «Una vez que el pueblo decide qué es lo correcto, no podemos dejar que los que están en contra se opongan», obtiene un 16% de apoyo. Por el contrario, «A pesar de que el pueblo ha decidido qué es lo correcto, los que no están de acuerdo siempre deben tener toda la libertad de oponerse» obtiene el 84%.

A la expresión: «Una persona puede estar en desacuerdo con la mayoría, y aún así tratar de defender los intereses del país» la apoyan el 84.5% de los ciudadanos. Por el contrario, «Aquellos que no concuerdan con la mayoría representan una amenaza a los intereses del país» sólo recibe el 15.3% de las adhesiones.

A las siguientes preguntas se responde del modo que se señala.

«¿Con qué firmeza aprueba o desaprueba que los homosexuales puedan postularse para cargos públicos? Aprueba firmemente 42.6%. Desaprueba firmemente 16.3%. En este sentido somos el país socialmente más tolerante de las Américas después de Estados Unidos y Canadá.

«Qué piensa sobre que las personas participen en un cierre o bloque
o de calles o carreteras». Desaprueba firmemente 64.3%, Aprueba firmemente 3.3%.

«Qué piensa sobre que las personas invadan propiedades o terrenos privados». Desaprueban firmemente 74.8%, Aprueba firmemente 2.2%

«Qué piensa sobre que las personas ocupen fábricas, oficinas y otros edificios». Desaprueba firmemente 54.5%, Aprueba firmemente 5.8%

«Qué piensa sobre que las personas participen en un grupo que quiera derrocar por medios violentos a un gobierno elegido». Desaprueban firmemente 83%, Aprueba firmemente 1.3%

El 17% se siente cercano a Chávez y un 72% lejano. Un 11% se siente cercano a Bush y un 83% lejano.

Hay un Uruguay estructuralmente racional que persiste más allá de las olas de sensibilidad que devienen del mal manejo de políticas fundamentales. Una estructura racional que resiste las polarizaciones porque tiene memoria histórica racional. No sigue al país manijero. Pero es una pugna actual. Una encuesta publicada por Interconsult, en junio de este año, explica que para el 43% de los uruguayos al empezar la década del 60 no había desigualdad y que para el 41% sí había desigualdad.

Mientras tanto, la ministra está en otra cosa. Desprofesionaliza la Policía metiendo en la Rendición de Cuentas la disposición de que el director nacional de la Policía, cargo ejercido siempre por un oficial superior del cuerpo policial, puede ser un civil. Y desmantelando el Departamento anticrimen que logró avances contra el contrabando.

|*| Ex senador, ex director de Jaque  y Posdata

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