NO VALE TIRAR UNA MONEDA

No es cuestión de tirar una moneda al aire para resolver quién es el candidato del Frente Amplio para 2009. No es bueno encargarle al azar decisiones políticas de semejante importancia. Más bien lo contrario, creo que debemos evaluar cuidadosamente nuestros pasos y decisiones, ya que el desafío electoral del año que viene supone una enorme exigencia. Se trata de volver a ganar en primera vuelta, de conseguir el máximo desempeño electoral del Frente Amplio para renovar el gobierno y las mayorías parlamentarias indispensables para seguir avanzando.

El objetivo primordial de la acumulación política y electoral frenteamplista desarrollada desde la oposición, fue desplazar del gobierno nacional a los partidos tradicionales, para operar un cambio político fundamental e indispensable en el país. Fundamental, para abrir un tiempo nuevo, de reconstrucción nacional, e indispensable para el desarrollo de políticas progresistas. La lucha frontal contra la pobreza y la indigencia, el formidable apoyo en recursos para la educación, la reforma de la salud, la transformación de las relaciones laborales, los grandes avances en materia de derechos humanos y el combate a la impunidad, nunca hubieran sido posibles si no apartábamos del gobierno a blancos y colorados.

En estricta coherencia con ese razonamiento, nuestro objetivo sustancial para 2009, es impedir el retroceso histórico que supone un hipotético retorno de los partidos tradicionales al gobierno, y continuar el proceso de cambios y transformaciones inaugurado por este primer gobierno frenteamplista. Pero ese objetivo, nuestra victoria de octubre de 2009, en primera vuelta, no está asegurado y no se construye así nomás con un par de movimientos. Debemos trabajar ardua e inteligentemente, para generar las mejores condiciones que nos permitan desarrollar el máximo de nuestro potencial y hacer realidad el triunfo.

Desde nuestro sector, el Nuevo Espacio, hace bastante que venimos insistiendo con la necesidad de desarrollar colectivamente cinco condiciones para construir la victoria. Lo hemos hecho con humildad pero con mucha convicción y seriedad, trasladando formalmente nuestro planteo a cada uno de los sectores políticos y a los representantes de las bases frenteamplistas de Montevideo y de Canelones. Y lo hicimos de forma orgánica y transparente, aprobándolo en nuestro último congreso y comunicándolo a toda la opinión pública, como una contribución al debate de cómo construir nuestra victoria.

Planteamos que es necesario mejorar nuestra unidad interna, que debemos generar una fuerte movilización frenteamplista difundiendo los logros de nuestro gobierno, que debemos elaborar un programa sólido y movilizador, que es necesario organizar una campaña electoral previamente concertada entre todas las fuerzas frenteamplistas, y que resulta fundamental contar con los mejores candidatos para promover una fórmula electoral arrolladora. Todas esas condiciones, a nuestro juicio, son estrictamente necesarias para conquistar un triunfo frenteamplista en primera vuelta. Y en materia de candidatos, sin que nadie se ofenda, planteamos que en la actualidad, no había un compañero que individualmente reuniera el poder de convocatoria y la adhesión electoral necesaria para tal objetivo. Afirmamos, que era indispensable reunir en nuestra fórmula de candidatos, a aquellos dos compañeros de mayor popularidad y potencial electoral: Astori y Mujica. Dijimos que desaprovechar el carisma, la adhesión y el apoyo que poseen estos dos compañeros en la opinión pública constituiría un grave error y un enorme regalo para la derecha.

Pero lamentablemente, el ángulo de la discusión frenteamplista se ha focalizado únicamente en cuál es el orden al interior de la fórmula y ha desplazado la discusión más profunda acerca del ¿cómo ganamos?, soslayando la reflexión acerca de qué hacer para aumentar nuestra convocatoria electoral, de cuál es la mejor estrategia para construir la victoria, de nuestras tareas pendientes para alzarnos con el triunfo más allá de la fórmula. Por ello, considero un profundo error plantearse que da lo mismo, que uno u otro indistintamente puedan encabezar la fórmula o también que sean los propios candidatos los que resuelvan, entre ellos, el orden que los mismos ocuparán en esa fórmula sin hacer previamente un análisis más profundo acerca de las características y cualidades de cada uno, sus potencialidades y sus propios flancos. En fin, debilidades o insuficiencias políticas, si las hubiere, ante el electorado.

Para nosotros, la perspectiva y el abordaje que tenemos en este tema, es otro. Partimos de la premisa de que hay que ganar en primera vuelta. Partimos de la base de que los dos compañeros mencionados son nuestros mejores candidatos, los dos que reúnen el mayor arraigo popular y quienes mejor extienden la frontera de nuestro electorado. Por eso, a nuestro entender, deben ser los compañeros que integren nuestra fórmula electoral. Pero sentimos que debemos avanzar y opinar en cuanto al orden de la fórmula, desde una perspectiva política. Nuestro método fue sencillo, nos preguntamos cuál es la fórmula que tiene la mejor convocatoria electoral. ¿Con qué orden acumulamos mejor en esta etapa? ¿Con qué orden tenemos más potencial para lograr la victoria? ¿De qué manera se logra construir las otras cuatro condiciones restantes para el triunfo? También, descarnadamente, analizamos las virtudes y flancos, que ambos tienen, para enfrentar todos los ataques de la derecha, en una campaña electoral que nosotros pronosticamos como muy dura.

Una y otra vez nos respondimos, que para acumular y alcanzar la victoria, la fórmula Astori-Mujica, en ese orden, es arrolladora y es, a nuestro entender, la que cala más hondo en la sociedad uruguaya. Nos sinceramos, con todos los riesgos que ello conlleva, porque no estamos para, amague va y amague viene, rifarnos el triunfo del Frente Amplio en octubre de 2009. Hay compañeros que piensan diferente, pero nos tendrán que convencer de las bondades de sus propuestas con fundamentos, que ellas tienen menos flancos, que regalamos menos terreno a la derecha y que con dichas propuestas estamos mejor parados electoralmente. Y hay otros compañeros que piensan que el orden no es importante, dejando al azar político la dilucidación del mismo, cuestión que obviamente no compartimos.

La construcción de la izquierda es colectiva y me niego a dejar esa responsabilidad solo en manos de los candidatos, sin expresar a viva voz nuestra opinión, por donde pasa, a nuestro juicio, el camino para seguir edificando más igualdad y más libertad para nuestro pueblo. No compartimos la teoría de tirar simplemente la moneda al aire y que nuestro destino lo defina el azar. No queremos rifarnos nada y menos aún, hacerle un regalo a la derecha el próximo año. Sentimos la necesidad de expresarnos, en temas tan delicados, con franqueza, y nuestro camino estará determinado por nuestros aciertos y errores, pero siempre hay una reflexión política sólida tras ellos. Vamos paso a paso, acumulando día tras día, y haciendo camino al andar.

|*| Senador, Nuevo Espacio FA

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