CARTA AL CONGRESO
El próximo fin de semana, la Corriente de Acción, Pensamiento y Libertad (CAPL) finaliza su Segundo Congreso reuniéndose desde el sábado en el Club Valle Miñor y realizando su acto de clausura para el que están todos invitados, el domingo a la hora 17.
Allí hablará Mujica.
La actividad será abierta a la prensa y realizaremos también nuestro homenaje al compañero Salvador Allende.
Pocas horas después, las organizaciones políticas integrantes y los Comités de Base del Frente Amplio tomarán en sus manos el crucial debate programático que nos conducirá hacia el Congreso del Frente a realizarse en diciembre, donde los rumbos serán discutidos, elegidos y votados.
Pero también en octubre será convocado el Plenario frenteamplista que deberá discutir, entre otras cosas, qué fórmula presidencial pondrá a consideración de aquel Congreso.
Se acaban entonces los «tiempos políticos». No se puede (ni conviene) esperar mucho más y entramos en instancias definitivas rumbo a las elecciones nacionales del año que viene.
Es por eso que vamos a proponer en el Segundo Congreso de la CAPL, para que lo decida si así lo entiende, una proclamación: la fórmula presidencial del Frente Amplio debe estar compuesta por José Mujica y Danilo Astori o por Danilo Astori y José Mujica.
Lo hacemos porque este primer paso avanzaría muchísimo hacia la victoria. Y porque contempla el imponente mensaje popular que llega y las expectativas que contiene.
La lucha, larga y multitudinaria, como así también las vicisitudes del tiempo y de la vida, colocó a esos dos compañeros en una encrucijada que los compromete y no les pertenece: son un mandato de la gente. Su personal y tan peculiar destino, les guste o no, los obliga a consagrarse por entero a desempeñar ambas cosas: compromiso y mandato.
Comprendemos que no es fácil lo que les vamos a pedir y exigir. Salvo para incautos o frívolos pueden cargos de esa naturaleza parecer cómodos, livianos e inocuos.
Esta decisión que le estamos proponiendo al Congreso de la CAPL no tiene otro sentido que poder presentarla de ese modo en el Espacio 609 al que nos debemos.
A nadie escapa que Mujica encarna el liderazgo tanto de la Corriente de Acción, Pensamiento y Libertad como del Espacio 609: desde ese reconocimiento ratificado es que venimos a proponer dejar abierto por ahora el tema de cuál de los dos compañeros debe encabezar la fórmula y cuál ocupar la Vicepresidencia de la República.
Estamos convencidos y seguros de la enorme conveniencia para el pueblo uruguayo y por ende para el Frente Amplio de que sean ellos dos. Los dos juntos. Y que por ello y para ello ambos se comprometan a desempeñar cualquiera de los dos compromisos.
Aunque también, si es que esto prospera, ambos quedarían obligados a ponerse de acuerdo porque para nosotros el papel de los líderes reales y legítimos no es dato casual, tampoco regalado, ni menos de poca importancia en la Historia de los pueblos.
Obligados por el aliento y la esperanza de multitudes pero también con la libertad de su conciencia en horas de inmensas decisiones incluso personales.
Creemos que ellos dos, y con ellos todos nosotros, le darán (y daremos), el último y mejor impulso que una generación militante que por imperio de los años se va inexorablemente, puede brindar (y dejar) a varias generaciones que por suerte han venido, a las que vienen, y a las que van a seguir llegando.
Confesamos que hay en esta propuesta, también, una serena apuesta a un futuro que va mucho más allá de las próximas elecciones y el próximo gobierno.
Como es sabido, con José Mujica y otros veteranos pertenecemos, desde hace muchísimo, a un «espacio histórico» que siempre tuvo muy claro ser una parte de lo que con otros espacios, también históricos, construyó la actual izquierda uruguaya. Aportamos nuestras fuerzas, demasiadas veces desacatando lo aconsejable para la salud física, a grandes triunfos de la izquierda social y política y también a los errores inseparables de toda lucha. Sentimos lealmente que esta es la última tarea; lo último que se nos puede exigir, y lo último que podemos y principalmente DEBEMOS realizar: abrir anchas alamedas para que ahora también avancen por ellas no sólo los hombres y las mujeres libres, sino, imprescindiblemente por lo ya dicho, las mujeres y los hombres jóvenes.
Estamos de plena conciencia ante un envión y traspaso de antorchas y banderas. No sin cierta nostalgia…
Desde aquella experiencia, venerable por vieja más que por diabla, sabemos por bien aprendidos en base a golpes, cicatrices, tropezones y espantosas «rodadas», que la mejor de las «fórmulas» se llama «unidad y consenso» y que la peor (aciaga) se llama «división y sectarismo».
El momento social y político que se vive marca como tarea principal ganar las próximas elecciones.
Ello será imposible sin unidad para la que se requiere consenso en los grandes temas. No queremos decir unanimidad pero sí grandes mayorías.
Creemos de buena fe que esta propuesta electoral es la que conduce a la unidad, el consenso y la victoria.
Además, ya no queda tiempo: está sonando la hora y va llegando el momento, de otra cita crucial del pueblo con su destino.
|*| Senador nacional, escritor
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