LA UNASUR Y EL FUTURO DE LA INTEGRACION
En notas anteriores hemos analizado las contradicciones en las relaciones comerciales internacionales. A nuestro criterio la contradicción principal es entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Pero también hay contradicciones secundarias entre los países subdesarrollados. Por ello es esencial avanzar en la unidad de los países subdesarrollados con propuestas comunes para construir y ganar poder de negociación en el plano internacional. A propósito de este tema tuvimos un acontecimiento relevante en la región. Se reunió la Unasur para analizar los problemas internos de Bolivia. La historia de América Latina marca la extraordinaria influencia de Estados Unidos para intervenir, bajo diversos mecanismos, en los problemas internos de los países de la región. En ocasiones actuando directamente, en otras a través de organismos como la Organización de los Estados Americanos, OEA. Pero en la actualidad EEUU ha perdido fuerza en la región. Frente al último conflicto entre Ecuador y Colombia, EEUU quedó aislado en la reunión correspondiente de la OEA en Santo Domingo, siendo el único país que votó a favor de la posición de Colombia. El escenario político de América del Sur ha sufrido profundas transformaciones, con ocho gobiernos progresistas elegidos democráticamente. Quienes tomaron en sus manos el conflicto interno de Bolivia fueron los países de América del Sur, inaugurando su nueva institución denominada Unasur. No fue ni la OEA ni EEUU, lo que marca el inicio de una nueva etapa regional. La Unasur salió a defender la democracia y sus instituciones. Le otorgó apoyo al gobierno de Evo Morales, que obtuvo el 67% de los votos en el referéndum revocatorio, pero sobre la base de avanzar a través del diálogo para resolver pacíficamente el conflicto interno y sobre todo para garantizar la continuidad de las instituciones democráticas. Se buscan soluciones mediante el diálogo, las negociaciones y los acuerdos que son instrumentos inherentes a la democracia. Se plantearon diversas comisiones e instancias de conciliación en un régimen que tiene históricas discriminaciones étnicas que dificultan las salidas. El tiempo dirá si la Unasur ayudó a mejorar la situación. Tiene todos los instrumentos para ello, inclusive los financieros, si fueran necesarios. Esta es una etapa política importante. Mañana vendrá la necesidad de apoyos económicos imprescindibles para superar el subdesarrollo de Bolivia e ir resolviendo las contradicciones secundarias entre los países de la región.
La presencia de Unasur y sus posibilidades de acción, nos lleva a temas de discusión programática en la interna del Frente Amplio. Uno de ellos es la inserción internacional donde consideramos la necesidad de diversificar los destinos de nuestras exportaciones, como ya se ha conseguido en la actualidad. Es muy positivo vender a la región, al Nafta, a la Unión Europea y especialmente a las nuevas potencias emergentes asiáticas que son las responsables del elevado dinamismo del comercio internacional. Pero lo que importa es el origen de nuestras exportaciones para intentar avanzar en colocaciones con el mayor valor agregado posible, con mayor contenido tecnológico y con mayor empleo. En el mundo actual lo central es el conocimiento y por lo tanto el contenido tecnológico, como nos lo enseñan Australia y Nueva Zelanda en recursos naturales, y Corea del Sur, Irlanda y Finlandia, entre otros, en rubros vinculados a la industria manufacturera. En la actualidad, los rubros de nuestras exportaciones con mayor contenido tecnológico, se colocan en los países del Mercosur, lo que en este sentido presenta enormes potencialidades. No interesa si tienen muchos insumos importados. Lo que importa es el nivel de valor agregado que le proporciona la economía uruguaya y su propio contenido tecnológico.
Para la inserción internacional son temas estratégicos el accionar de Unasur y las enormes potencialidades de cooperación y acciones comunes con los países de América del Sur, como productores de alimentos, por las reservas de agua, por las reservas de fuentes de energía, por la integración financiera, por la cooperación científica y tecnológica, por la integración de la infraestructura y las complementariedades productivas. Por todo ello nos parece de una enorme trascendencia los diálogos y cercanías que ha obtenido José Mujica en sus contactos con el presidente de Brasil, Lula da Silva, con el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y con los Kirchner en Argentina. Porque esta es la ligazón estratégica, la que nos permite construir el futuro, la que nos da mayor poder de negociación en el plano internacional.
La integración regional se debe caracterizar por un esfuerzo de regionalismo abierto. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay queremos exportar hacia afuera de la región y es lo que se está haciendo en la actualidad. Inclusive la complementariedad productiva y especialmente industrial tiene que alcanzar la competitividad imprescindible para colocar fuera de la región. Pero regionalismo abierto no incluye tratados de libre comercio bilaterales. No se puede meter de contrabando conceptos que no corresponden. Regionalismo abierto sí pero TLC, como el que se quiso concretar con EEUU, no. Regionalismo abierto como la liberalización amplia de mercados entre los países integrantes del proceso de integración, con armonización de normas y extensión del trato nacional a la inversión de origen intra regional. Regionalismo abierto significa atender las estrategias nacionales de cada país, la complementariedad productiva, las acciones conjuntas de infraestructura, la coordinación macroeconómica. Regionalismo abierto incluye acuerdos comerciales del bloque y del conjunto de países que integran el Mercosur con terceros países. Incluye la promoción de exportaciones hacia terceros países. Pero regionalismo abierto no incluye acuerdos comerciales bilaterales sin la autorización del bloque regional. Desde sectores del gobierno del Frente Amplio, partidarios de un TLC con EEUU, se atacó el proceso de integración regional y se solicitó permanentemente la flexibilidad para poder realizar estos acuerdos comerciales bilaterales. Si lo estratégico es lo regional, hay que defenderlo y no deteriorarlo con declaraciones injustas. Por ello, consideramos negativamente que se intente meter de contrabando los tratados comerciales bilaterales en el concepto de regionalismo abierto.
|*| Senador por la 609-FA, economista
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