MAS UNIDAD, MAS CAMBIOS

«La historia de las asambleas es la historia de la libertad». Así refería José Batlle y Ordóñez, a la importancia y la contribución de la participación ciudadana en la vida democrática, mientras impulsaba más reuniones y debates en la vida interna de su partido, al que pretendía afirmar en su compromiso social. Guardando las enormes distancias y con total humildad, podríamos afirmar, que la historia de los congresos del Nuevo Espacio, representa una historia de lucha contra la injusticia, la pobreza y la desigualdad. Desde 1994, en cada decisión, en cada propuesta programática y en nuestras propias definiciones de carácter estratégico, esa impronta y esos contenidos están claramente marcados.

Este partido de izquierda, que junto a muchos otros fundamos, a puro entusiasmo y rebeldía, ha tenido en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los más pobres y por construir la igualdad de oportunidades, la motivación central que ha animado su esfuerzo a lo largo de toda su trayectoria. Compromisos y contenidos inconfundibles, unidos a una forma de entender la actividad política y una actitud, que nos han permitido asumir causas profundas y fuertes iniciativas, en los momentos más duros, sin medir costos. El Nuevo Espacio marcó un rumbo claro y resuelto en el tema de los derechos humanos y los atropellos y violaciones ocurridas durante la dictadura, cuando nadie hablaba de ello y afirmó la centralidad del compromiso de la lucha contra la pobreza y la defensa de los más débiles, fundamentalmente de los niños y los adolescentes, en la agenda de los principales temas de la izquierda.

En el 6º Congreso, el 6 de octubre de 2001, previo a la hecatombe de 2002, se discutieron y definieron líneas de acción para enfrentar juntos, con toda la población, trabajadores y sectores productivos, la crisis que se avecinaba. Se aprobaron y se entregaron al gobierno de turno, nuestras propuestas para preparar y mejorar las condiciones del país, ante el deterioro creciente de la situación. Y se definieron también, en esa instancia las primeras líneas estratégicas para la construcción de una Nueva Mayoría para ganar las elecciones de 2004.

A veces me pregunto, si hubiera sucedido lo mismo en el país, si el Nuevo Espacio no toma la decisión histórica de apoyar y ser protagonista de esa gran ola de cambio que alentamos todos juntos. Sin ese impulso, que hizo posible la construcción del gran acuerdo político que permitió sumar todas las fuerzas progresistas, no se hubiera podido lograr el triunfo de 2004 y conseguir las mayorías parlamentarias, que se demostraron imprescindibles para las transformaciones y reformas que hemos aprobado. Todos los cambios que hemos realizado y que hoy son materia de nuestro mayor orgullo, no se hubieran podido llevar a cabo, sin ese apoyo macizo de la ciudadanía, que hizo realidad nuestras mayorías en ambas cámaras. Y todo lo que ocurrió en 2004, tuvo un punto de inflexión histórico, en la decisión de aquel 6º Congreso del Nuevo Espacio de 2001.

Tampoco fue menor lo aprobado en el 7º Congreso de mediados del año 2004, es allí donde se consolida y se formaliza la «Nueva Mayoría», que congregó a todos los ciudadanos y sectores políticos por el cambio, para acometer la recta final de la enorme victoria de octubre. Y ese aporte, que se plasmó en aquel 7º Congreso, se elaboró en los trabajos previos del mismo y se definió luego, con el mejor entusiasmo, mediante el voto unánime de las compañeras y los compañeros que participaron de aquella memorable reunión.

Mañana celebraremos nuestro 8° Congreso, bajo la consigna «Más unidad, más cambios», será el primero que vamos a realizar mientras desempeñamos la responsabilidad del gobierno nacional. Y precisamente, uno de los puntos de nuestra agenda de trabajo consiste en un balance de lo que ha sido la gestión frenteamplista y su obra. Por supuesto, el examen se aprueba con creces. Las cifras expresan por sí mismas, lo que ha sido una gestión histórica en cuanto a los resultados conseguidos para el país. Avances muy importantes, en la dimensión económica de un Uruguay en crecimiento, pero también y fundamentalmente, en cuanto a la prioridad número uno de la izquierda, en todo lo que refiere a nuestra política social.

La atención de salud a los niños, la fuerte reducción de la indigencia y la pobreza, la caída histórica del desempleo, el crecimiento del salario real, el éxito del Plan de Emergencia, son ejemplos elocuentes. Han sido posibles, gracias al despegue de toda la actividad económica y productiva del país, pero también y de forma insoslayable, por la sólida y acertada conducción política de un gobierno, de impecable desempeño en el campo de la política económica.

Vamos a cerrar un período de gobierno, con una notoria disminución de la carga tributaria, con un cuidado y ejemplar equilibrio fiscal, habiendo disminuido la presión de la deuda pública sobre nuestro producto bruto interno, de más del 100% en 2005, a una cifra cercana al 50% para final del mandato. Algo inimaginable, para cualquier observador atento de la realidad uruguaya, cuatro años atrás.

Pero, antes de finalizar, quiero resaltar otro de los documentos que vamos a discutir en nuestro 8º Congreso del Nuevo Espacio. En el punto e) «Estrategia política: Una oportunidad histórica», se analiza las perspectivas y las posibilidades del Frente Amplio, como fuerza política mayoritaria en el contexto nacional. El documento empieza con una frase que me parece incuestionable y que quiero compartir con ustedes: «Nunca como en el presente, la izquierda uruguaya tuvo ante sí un panorama tan promisorio para su propia proyección, su crecimiento electoral y para la continuidad y el desarrollo de su proyecto político al frente del gobierno nacional».

Más adelante el documento expresa: «Desplegar toda la fuerza de comunicación y movilización del Frente Amplio, difundir al máximo los logros de nuestro gobierno, las transformaciones democráticas en curso, resolver con realismo y responsabilidad nuestro futuro programa y nuestros candidatos, constituye el camino indispensable a recorrer en los próximos meses, cuyo correcto abordaje y decisión, abre las puertas a una oportunidad enorme, histórica».

Y agrega: «Para lograr nuevamente el triunfo, deben confluir tres planos de la propuesta política del Frente Amplio en su mejor grado de expresión. A uno de ellos ya nos referimos más arriba: desatar la mejor movilización y campaña política del FA, promoviendo los logros de nuestro gobierno. Los otros dos son, por supuesto, cartas fundamentales para poder ganar una elección: un programa potente y movilizador, una fórmula que reúna a nuestros dos mejores candidatos».

Suscribo íntegramente estos pensamientos. Estamos frente a una oportunidad extraordinaria. Con un programa sólido, un Frente Amplio activo y movilizado, y una fórmula electoral que reúna a nuestros dos mejores candidatos, estaríamos en excelentes condiciones para construir una nueva victoria y una oportunidad formidable para el destino de nuestro país. La oportunidad histórica de gestar un ciclo de gobiernos frenteamplistas, para construir un Uruguay desarrollado social, económica y democráticamente.

Nuestro 8° Congreso, tiene en este documento un insumo calificado. Ojalá, tengamos la fuerza necesaria para convencer al resto de los sectores frenteamplistas, que el camino señalado, es el que mejor nos conduce a la victoria.

|*| Senador,  Nuevo Espacio FA

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