Reivindicación
Raúl Sendic, presidente de Ancap, no lo sabe, pero ha reivindicado al cura Améndola y a la Comisión Nacional del Petróleo. Lo ha hecho al expresar su optimismo, ahora basado en estudios sísmicos recientes en la plataforma marítima continental y con una frase estupenda: «Sólo encuentra petróleo el que lo busca».
Me alegro.
Améndola, ciertamente con modos primitivos y acusado de loco o de supersticioso, fue el primero en afirmar que en Uruguay había gas natural y petróleo, allá por comienzos de la década de 1950. Su esfuerzo fue continuado por la Comisión Nacional del Petróleo, organización privada sin fines de lucro que presidió durante años Raúl Irureta Goyena, recientemente fallecido. La suma de esa tarea incansable, frecuentemente desprestigiada por tecnócratas y burócratas que han deshecho a este país, dejó una información valiosa entregada a ANCAP, que nadie sabe a ciencia cierta dónde fue a parar.
Bueno, yo podría decir que no importa. La justicia tarda pero llega, como decía Ruedita cuando el Chiquito Otegui le servía la cuarta vuelta de grapa con helecho pese a que no había pagado las anteriores. Es magnífico que a Uruguay se le abra ahora la posibilidad con la que soñaban Améndola e Irureta Goyena. No tengo dudas de que aparecerán ese gas y ese petróleo tan necesitados. Es que recién hoy se están haciendo las cosas bien, en serio, con responsabilidad.
Sin embargo, me gustaría que también se admitan las pifias. O quizás sería mejor decir desaprensiones.
Hace dos años, en un reportaje que hice a Daniel Martínez, hoy ministro de Industria y entonces presidente de Ancap, le pregunté sobre aquellas antiguas esperanzas, recordándole, por supuesto, al cura buscador y a sus seguidores. Me respondió con una de esas indulgentes sonrisas que se regalan al ignorante, y descartó la posibilidad sugerida con un aluvión de datos técnicos que me aplastó en el asiento.
Cómo cambia la vida, muchacho, diría el tango.
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