ASTORI – MUJICA
El sábado 6 de diciembre se reunirá el Plenario Nacional del Frente Amplio, como antesala del Congreso programático y electoral que realizaremos los días 13 y 14 del mismo mes. Ambas reuniones serán instancias definitorias para determinar los contenidos de nuestro programa y los candidatos a integrar la fórmula electoral del Frente Amplio en octubre de 2009. En los próximos 90 días, los frenteamplistas tendremos que elaborar y construir nuestros acuerdos y decisiones, para que ese plenario y ese congreso sean una verdadera fiesta de unidad y entusiasmo militante.
¿Lo podremos lograr? ¿Podremos procesar nuestras decisiones, sin mirarnos el ombligo y sin anteponer nuestros intereses individuales o sectoriales al proyecto político del Frente Amplio?
En 1971, el Partido Comunista y el Partido Demócrata Cristiano, con Rodney Arismendi y Juan Pablo Terra como principales figuras, no habrían arribado al acuerdo de conformar el Frente Amplio si hubieran primado las necesidades y los intereses, particulares y exclusivos, de cada uno de sus partidos. Es cierto que existieron otros socios con participaciones fundamentales. El ingenio de Zelmar que pergeñó la idea y los juntó, la aparición del Gral. Seregni, con su capacidad de liderazgo y claridad de objetivos, la visión y la grandeza de todos aquellos partidos y personalidades que confluyeron en esa gesta histórica.
Pero cabe destacar, el enorme gesto de comunistas y demócratacristianos, de Arismendi y de Terra, en la construcción de ese gran acuerdo, ya que en aquella época, arribaron al mismo desde historias, pensamientos y posiciones muy diferentes.
¿Seremos nosotros capaces de tales gestos? ¿Tendremos la visión y la claridad de objetivos necesaria? ¿Existirá hoy la capacidad de liderazgo para construir un consenso estratégico que nos conduzca a una nueva victoria electoral? ¿El Partido Socialista, la Alianza, la Vertiente, el Partido Comunista y el Nuevo Espacio estaremos a la altura de las circunstancias para facilitar los acuerdos? ¿Los compañeros «Pepe» Mujica y Danilo Astori son concientes de toda la responsabilidad que tienen sobre sus hombros?
Estas son algunas de las interrogantes que deberemos responder con nuestras actitudes y nuestros actos en el transcurso de los próximos tres meses. Confiamos en que la madurez y nuestra capacidad de construir consensos se pongan una vez más de manifiesto y arribemos al mejor acuerdo político, que fortalezca nuestra unidad y las posibilidades de movilización de todos los frenteamplistas. Es, sin dudas, el mejor camino, el más fuerte y sabio, el que aumenta nuestra chance y evita zonas de riesgo en el relacionamiento interno de nuestra fuerza política.
Si no alcanzamos un consenso, el candidato se deberá resolver en las elecciones internas de junio de 2009. Representa hoy el camino menos indicado. Una competencia interna abre las puertas a distanciamientos, diferencias, enojos, heridas, pérdida de energías y entusiasmo militante, que perfectamente podríamos ahorrarnos. Sus consecuencias, van a afectar el clima interno y nuestro posterior desempeño electoral. Algo innecesario y desaconsejable, para una fuerza política que tiene todo para ganar y cuya especial atención debe estar puesta en no cometer errores, en no lesionar su unidad o agrietar su propio poder de convocatoria.
El Frente Amplio es una construcción política basada en el consenso, que determina un gran respeto por las minorías, sin el cual no es posible entender una organización de tal magnitud. El consenso da garantías a todos. Las dio en 1971 y las brinda en 2008, pero ¿es posible definir nuestros candidatos por consenso?
Si partimos del mismo diagnóstico y compartimos el mismo objetivo: GANAR EN PRIMERA VUELTA, el consenso debería ser altamente factible. Si asumimos que superar el 50% supone un desafío enorme y que para ello debemos apelar al máximo desempeño de todas nuestras fuerzas, entonces, el consenso es imperioso. Pero si además sabemos que hay dos candidatos cantados, que junto a nuestro Presidente son los dirigentes más destacados por la opinión pública de nuestro país, y que juntos, los dos, representan el poder de convocatoria electoral capaz de conseguir el objetivo principal, entonces, ese consenso debería construirse con total decisión. Es por ello que quiero aportar mis razones de por qué la fórmula de candidatos del FA debe ser Astori Mujica.
1) Símbolo de unidad. En ausencia de Tabaré Vázquez, los dos juntos son la representación más plural y cabal de la izquierda uruguaya en este momento. Si alguno de los dos no participa en la fórmula, generaría un impacto negativo para el poder de convocatoria del Frente Amplio y pondría directamente en riesgo una victoria en primera vuelta.
2) Convocatoria electoral. Juntos y en ese orden, la fórmula reúne la convocatoria y la expectativa que, por lejos, ninguna otra concita, en todos los rincones del país y en todos los segmentos de nuestro electorado. Aumenta la capacidad de penetración de la propuesta electoral frenteamplista hacia el centro, en aquellos electores tradicionalmente más esquivos y renuentes. Y para ganar en primera vuelta, resulta imprescindible inclinar el apoyo de esos ciudadanos sin afiliación ni pertenencia política, que definen su voto en cada elección según el grado de confianza que les despierta el candidato. Son los electores que se ubican al centro del espectro político, son muchas decenas de miles y definen, nos guste o no, las elecciones nacionales.
3) Equilibrio interno. Nadie pone en duda el potencial electoral de la lista 609 y del compañero «Pepe» Mujica, en particular. Tal como sucedió en la elección anterior, seguramente será la primera fuerza y se pronostica podría alcanzar el 40%, de los votos y de los legisladores frenteamplistas. Sería la primera vez que una fuerza del Frente Amplio lograría repetir como sector mayoritario. Más allá de los resultados electorales, ha sido muy importante en la vida del Frente Amplio el cuidado de algunos equilibrios políticos elementales, que hacen a su propio funcionamiento y unidad. La fórmula Astori- Mujica, los hace posible y los respeta, permite que todo el Frente Amplio se proyecte y despliegue en toda su formulación política, sin sesgos o concentraciones excesivas.
4) Gobernabilidad. El futuro gobierno de izquierda debe asegurar, para su propia eficacia, el trabajo unitario de todos los sectores, sin que nadie se sienta ajeno, ignorado o desplazado, en la conducción y en el ejercicio de la gestión. La fórmula Astori – Mujica es la mejor expresión de esas garantías, representaría un acuerdo político profundo, de gobierno y gestión, expuesto a los votantes en toda su dimensión.
5) Incorporar la popularidad del actual gobierno. Nuestro compañero Tabaré Vázquez registra la mayor aprobación de opinión pública conocida en nuestro país, para un presidente de la República en su cuarto año de mandato. El reconocimiento a su gestión ronda el 60%, un guarismo superior al porcentaje de ciudadanos que votaron por él, en octubre de 2004. Su popularidad ha ido en aumento, marcando una enorme diferencia con lo sucedido a sus antecesores más cercanos (Batlle, Sanguinetti y Lacalle), cuyos registros en la materia, en el cuarto año de sus gobiernos, no alcanzaba al tercio de sus votantes. La fórmula Astori – Mujica es la que mejor expresa esa aprobación y ese sentimiento, lo hace explícito y es la que mejor representa la obra y la gestión desarrollada por el gobierno frenteamplista.
|*| Senador, Nuevo Espacio FA
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