EL BURRO Y LA FLAUTA
En estos últimos días el calamitoso escenario en el mundo musulmán se ha visto resaltado por una serie de enfrentamientos y atentados, que no vienen sino a reforzar la postura más conservadora del Pentágono respecto al tema, y de paso las posibilidades del candidato republicano John McCain para las próximas elecciones en Estados Unidos.
Las noticias aparecieron en implacable secuencia durante las últimas 96 horas. Todas consignan los atentados sufridos por fuerzas de ocupación en Irak, Pakistán, Afganistán y otros países y, de forma oblicua, deslizan con pasmosa unanimidad la casi certeza de una importante pérdida de terreno en la llamada «lucha contra el terrorismo». Como todos sabemos, se trata de una lucha que llevan adelante EEUU y sus principales aliados en distintos territorios con la estrategia del vale todo: bombardeos indiscriminados, torturas, crímenes secretos y manipulación de gobiernos. También, en esa guerra, se lanzan oleadas de noticias y análisis.
Sabido es que muchas organizaciones (algunas terroristas, otras humanitarias o académicas) están infiltradas o son directamente manejadas por los servicios de inteligencia de las grandes potencias. Cuando aún no se han acallado los ecos de la operación para liberar a Ingrid Betancourt y a otros rehenes de las FARC en Colombia (entre los que se encontraban tres «contratistas» norteamericanos al servicio del Pentágono), hay quienes se preguntan por las causas de numerosas coincidencias que terminan por ser funcionales, siempre, a los mismos intereses.
Coincidencias, casualidades, carambolas noticiosas, la bomba y el análisis… Me recuerda la vieja historia de Tomás de Iriarte, un poeta ya olvidado, quien cantaba las peripecias de un borrico distraído que, en un verde prado, hallaba una flauta y la hacía sonar apenas con su resoplido: todo, en su poema, ocurría «de casualidad», lo que terminó por convertir al asno en músico y a los pastores en melómanos. Por desgracia, en estos tiempos estamos demasiado lejos de la poesía bucólica española. Difícil creer en la simple casualidad.
En los últimos días se supo que el demócrata Barack Obama ha perdido terreno ante su contrincante John McCain en las encuestas. Ahora, el ultraconservador republicano lleva una ventaja. El talón de Aquiles de McCain, según los analistas, es que muchos votantes se dejen ganar por las promesas de Obama respecto a la retirada de las tropas norteamericanas de Irak. Obama ha dicho que lo mejor es enfrentar al terrorismo con inteligencia y fortaleciendo la democracia. McCain cree indispensable continuar con una política de firmeza extrema: «La guerra contra el terrorismo se gana con tropas en el terreno», ha dicho.
Ahora, bajo esa óptica, los ataques de estos últimos días no harían más que darle la razón a Bush y a McCain. En efecto, la emboscada cerca de Kabul en la que murieron diez soldados franceses, por ejemplo, pone en tela de juicio cualquier aflojamiento de la presencia militar «aliada» en la región, y ventila de nuevo el fantasma del Talibán. Un día de estos el Mulá Omar reaparecerá con su turbante y su discurso fundamentalista, en un video trasmitido por Al Jazeera y reproducido por la CNN.
Pero hay más noticias inquietantes. La Reina de Inglaterra parece que también está en la mira de los extremistas islámicos. O al menos eso es lo que han comenzado a decir los operadores de Londres. Un despacho fechado en aquella ciudad, firmado por Adrián Sack y publicado en el diario argentino «La Nación» el miércoles pasado, informa con claridad al respecto: «La amenaza del terrorismo volvió a colarse en la agenda de los medios británicos». Sack señala en su nota que un joven de 23 años llamado Aabid Hussain Khan, fue condenado a 12 años de cárcel «por poseer en su computadora personal información detallada sobre distintos puntos turísticos de Londres y, también, acerca de los movimientos de la Reina Isabel II, su marido el príncipe Felipe de Edimburgo y otros integrantes de la familia real».
Un miembro de Scotland Yard no identificado le dijo a los periodistas: «Seríamos unos tontos si descartáramos que alguna organización estaba planeando, en rigor, un atentado». Khan, según se anota, «fue detenido al regresar de un examen de Química», lo que de por sí, como cualquiera puede imaginar, es por demás sospechoso.
Al tiempo que estas noticias aparecen aquí y allá, también comienzan a circular a toda velocidad una serie de «estudios» e «informes», elaborados por organizaciones más bien opacas, colocadas sobre el tapete por las grandes agencias de noticias o por los medios de comunicación más emblemáticos de Occidente. Hay una flauta en el prado, como diría el pobre Iriarte.
La agencia de noticias AFP emitió el mismo martes un informe, fechado en Kabul, en el que tras reseñar el combate del lunes entre soldados franceses, norteamericanos y afganos contra una patrulla del Talibán, señala que «según el Consejo de Senlis, un grupo de estudios independiente, los talibanes están multiplicando sus actividades en las provincias de Wardak y Logar, al oeste y el sur de Kabul, como parte de una marcha hacia la capital».
Hay que decir que el Consejo de Senlis es una ONG con sede en Londres, y que tiene como principal operador a un ciudadano holandés llamado Jorrit Kamminga, un licenciado en Ciencias Políticas que trabaja «en forma humanitaria» en el sur de Afganistán, aunque antes trabajo en España, y antes en Berlín…
Otro informe en el mismo sentido fue proporcionado por Harun Mir, un experto cuyas demás credenciales se omiten, quien le dijo a AFP que «si se estudia lo que ocurrió en la guerra contra los soviéticos, Kabul estaba rodeado por los muyahidines, y ahora vemos cómo ocurre lo mismo». El señor Mir, de un llamado Centro de Investigación y Estudios Políticos sobre Afganistán, afirma que «hay una alianza entre los talibanes y Al Qaeda». AFP cita de manera abundante a Mir sin informar detalles acerca de él, ni del centro al que representa.
Ya tenemos, entonces, la flauta y el borrico.
Estas informaciones, reproducidas en decenas de idiomas y colocadas en periódicos, revistas, noticieros de radio y televisión y en Internet, tienden con fuerza a consolidar la tesis de mano dura y ocupación territorial que, respecto al terrorismo, ha desarrollado de forma incesante EEUU con la complicidad de Gran Bretaña, España en su momento y ahora la Francia de Sarkozy.
El panorama internacional se muestra sumamente complejo. Rusia parece estar jugando a la mosqueta con Europa y Francia renueva sus aires de gran potencia y anuncia su vuelta al Comando Integrado de la OTAN, después de casi medio siglo de ausencia. Hay una crisis económica mundial de enorme envergadura, cuya resolución nadie es capaz de predecir. Hay especulaciones financieras que afectan los precios del petróleo y de los alimentos. En ese escenario es que McCain ha pasado a encabezar las encuestas para las elecciones en EEUU. Y en ese escenario es que ahora los terroristas de toda laya golpean, con rara sincronía, en Argelia, Afganistán, Pakistán, Irak, Turquía, Georgia y Osetia. Los hechos, incuestionables, son esos.
Sería por lo menos una ingenuidad no establecer los vínculos evidentes entre las pujas de la alta política mundial que se libran ahora y los bombazos que, en estos días, llevaron dolor y luto a tantas familias en distintas regiones del mundo. Es que, respecto a esos asuntos, la historia enseña que la casualidad no existe. Las confluencias ocurren por motivos bien definidos. Tanto ruido similar, tanto rebuzne monocorde, me remiten una y otra vez a Tomás de Iriarte, aunque en este caso debamos concluir que un simple resoplido no alcanza para que suene aquella armoniosa melodía.
|*| Periodista y escritor
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