EL DESARROLLO Y LAS OPORTUNIDADES

En el último Congreso de la Internacional Socialista, hace poco más de un mes, en cada charla informal que se generaba entre sus participantes, circulaba un chiste que decía algo como lo siguiente: «los chinos inventaron eso de convertir la crisis en una oportunidad, en cambio, los argentinos han demostrado cómo hacer de la oportunidad una verdadera crisis». Era obvia la referencia al grave conflicto que en aquel momento, enfrentaba a los productores rurales con el gobierno del hermano país, a partir del aumento de las retenciones que se aplican a la exportación de productos agropecuarios.

Aún no se había producido la decisión del Senado argentino y el conflicto se encontraba en su apogeo. La ocurrencia, desnudaba la contradicción de cómo, una muy buena oportunidad, producto de un contexto internacional favorable, estaba siendo desaprovechada a raíz del mencionado conflicto. Ante un ejemplo tan cercano y en un tema determinante para el destino de nuestros países: aprovechar las oportunidades, me pregunté: ¿y por casa como andamos?

¿Nosotros, estamos aprovechando nuestra oportunidad? ¿Somos conscientes que estamos viviendo un momento histórico para el desarrollo productivo del Uruguay? ¿Somos conscientes de la necesidad de aprovecharlo al máximo? Estas y otras preguntas me pasaron por la mente ante los infortunios del país hermano.

Lo primero es saber cómo estamos. Y para evaluar correctamente nuestra situación actual y saber además, cómo vamos, no hay mejor manera que acudir directamente a las cifras y a su comparación con el pasado cercano. Se ha anunciado por parte del Ministerio de Economía de nuestro gobierno, que en breve se hará una nueva corrección al alza de las previsiones en materia de crecimiento para este año, el cual superará nuevamente el 7%. Será el cuarto año consecutivo de crecimiento económico, con guarismos que se ubican por encima de la media en América Latina y que marca un período de excepción en la historia económica del país.

Las exportaciones de bienes y servicios, que en el año 2004 rondaban los 3.500 millones de dólares, según la tendencia, este año superarán los 10.000 millones de dólares, lo que representa un desarrollo espectacular de nuestra capacidad exportadora y también, todo un récord histórico. La inversión continuó su tendencia ascendente durante el 2008, piedra angular no sólo del crecimiento sino de las posibilidades de generación de empleo en el país. En lo que va de este período de gobierno, se han logrado generar cerca de 170.000 nuevos empleos, el salario real ha seguido en aumento, se ha obtenido un fuerte aumento de los ingresos por hogares y el desempleo se ha ubicado en el entorno del 7%, la cifra más baja desde que comenzó a medirse.

La estabilidad, la confianza, la inversión, el desarrollo industrial y agropecuario, las exportaciones, el fuerte aumento de la actividad comercial y el consumo, el aumento del empleo y del salario real, son todos elementos que componen y explican el crecimiento económico y que confirman los aciertos de la política económica en curso, el profesionalismo y la capacidad de conducción de sus responsables. Aquello que le ha permitido a nuestro gobierno avanzar, al mismo tiempo, en cuanto al cumplimiento de sus dos deudas principales; la deuda pública y la deuda social de nuestro país.

Con respecto a la primera, se ha conseguido transformar la situación heredada de forma radical. Pasamos del agobio de una deuda que superaba el 100% de nuestro producto bruto, con tasas elevadas y compromisos de corto plazo, a una presión de deuda mucho menor y manejable, con menores tasas, mejores plazos y sin condicionamientos, al haber cancelado nuestras obligaciones con el Fondo Monetario.

En lo referente a la deuda de nuestro país con sus ciudadanos menos favorecidos y castigados, por años de estancamiento y de crisis, cualquiera puede reconocer lo que ha sido el esfuerzo del gobierno del Frente Amplio. Creamos un Ministerio de Desarrollo Social para esa finalidad, dando una respuesta institucional a la necesidad de desarrollar políticas sociales de impacto para atender aquellos colectivos más sumergidos e indefensos. No sólo se desarrolló con fuerza y responsabilidad el Plan de Atención a la Emergencia Social, hoy reconocido y elogiado a nivel internacional, sino que se avanzó además en distintos programas de salud, alimentación, alfabetización, trabajo, etc, que han sido sumamente exitosos y que tienen previstas otras etapas de desarrollo, para un esfuerzo que debe continuar y fortalecerse con más posibilidades y recursos.

Se ha aumentado sensiblemente el beneficio por asignaciones familiares, que alcanza una cobertura actual de más de 330.000 niños. Hemos logrado incluir a más de 400.000 niños, hijos de trabajadores, en la cobertura de nuestro Sistema Nacional Integrado de Salud, en una transformación formidable, que ha comenzado a solucionar el déficit de atención en salud acumulado por décadas en el país.

Somos perfectamente conscientes que todavía, en muy buena parte de los hogares uruguayos, hay necesidades insatisfechas y que en la gran mayoría, existen expectativas que aún no han podido materializarse, tanto en la dimensión de la economía familiar como en la esfera individual. Pero nadie puede soslayar los resultados económicos y los avances indiscutibles que en materia social se han conquistado en menos de cuatro años de gestión. Son fuertes demostraciones que responden a las interrogantes del inicio.

Estamos aprovechando la oportunidad. El desarrollo económico y social se conquista con políticas inteligentes, comprometidas y sostenidas en el tiempo, pero es fundamental saber aprovechar las oportunidades para acelerar el ritmo y quemar etapas más rápidamente, sobre todo, cuando el punto de partida ha sido tan precario y negativo. La gestión de un gobierno y sus resultados, se deben evaluar teniendo en cuenta el país que se recibió, se debe contrastar con la situación al momento de asumir, no se puede medir el desempeño a partir de nuestras más elevadas expectativas o desde la pretensión de obtener, en 4 años, lo que el país perdió en los últimos 25.

Si observamos nuestra propia trayectoria como país, con equilibrio, con objetividad, podemos ubicar al presente, como un proceso de recuperación, de crecimiento económico y de fuertes avances en materia social. Ese proceso lo está liderando una fuerza política que ha asumido la responsabilidad del gobierno nacional: el Frente Amplio, que posee un proyecto político a mediano y largo plazo, cuyo objetivo es la construcción de un Uruguay desarrollado social, económica y democráticamente.

Estamos viviendo un momento histórico, quizás como el que vivió España, unos años después del fin de la dictadura de Franco. Una gran oportunidad para el desarrollo del país, cuya correcta utilización, le reportó a los españoles más de 25 años de crecimiento ininterrumpido.

 

No tengo dudas que los uruguayos estamos en condiciones de aprovechar nuestra gran oportunidad hacia el futuro. Depende de la continuidad y de la profundización de las políticas que ha aplicado el único gobierno, que ha sido capaz de marcar nítidamente un rumbo de desarrollo y justicia social para el país. Sólo el Frente Amplio puede liderar ese proceso. Tengo la confianza y la convicción, que en un futuro no muy lejano, mi país, podrá representar un ejemplo internacional, de cómo una nación aprovechó su oportunidad histórica, para construir más oportunidades y calidad de vida, para todos sus habitantes.

|*| Senador, Nuevo Espacio FA

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