NUESTRA HISTORIA,  NUESTRA LUCHA

El 6 de agosto de 1994, en el Parque Hotel, un numeroso grupo de compañeras y compañeros, que nos habíamos plantado fuerte en nuestro rechazo frontal y visceral al giro a la derecha del PGP y su integración al Partido Colorado, realizamos nuestro primer acto público. Nacía así, a partir de una demostración de rebeldía y de reafirmación de nuestra identidad de izquierda, el Nuevo Espacio. En esa reunión fundacional, emotiva pero sin solemnidades, se mezclaban nuestro compromiso y entusiasmo con un alto componente de voluntad, improvisación e incertidumbre. La juventud, la historia y la sensibilidad social se abrazaban con las banderas, los cánticos y las expresiones de algarabía de todos los compañeros en aquella jornada.

Nada hacía suponer que unos meses después, la adhesión de una porción importante de nuestra ciudadanía nos llevaría a obtener un senador, cuatro diputados y varios ediles, confirmando y legitimando democráticamente un camino iniciado y una nueva opción política en el país. Una opción política de izquierda, una alternativa renovadora, abierta, flexible, pero amarrada a valores profundos y principios explícitos con una declaración de lucha inconfundible en favor de los derechos de los menos favorecidos, los más pobres, los más indefensos.

Desde aquel 6 de agosto han pasado ya 14 años, en los que el Nuevo Espacio ha marcado una trayectoria y una personalidad política propia, inconfundible, enriquecida por la integración permanente de compañeros y compañeras provenientes de los más diversos sectores de la izquierda nacional. Una década inicial de vida independiente y en la oposición, hasta el abrazo frenteamplista que forjó la maravillosa victoria de octubre de 2004. Desde el idealismo de aquel programa de gobierno de 1999, en el cual hacíamos especial hincapié en la lucha contra la pobreza, hasta hoy, tiempo de gestión de gobierno, de reformas y transformaciones. Las definiciones estratégicas que oportunamente asumimos no fueron caprichosas. Han constituido un aporte real y tangible, al cambio político, al desarrollo de nuestra sociedad desde la perspectiva de la justicia y la igualdad de oportunidades y han sido también, nuestra contribución a la unidad y crecimiento de la izquierda.

En ello pusimos lo mejor de nuestra energía, de nuestro talento y coraje, en nuestro trabajo cotidiano y en nuestra propuesta política. Lo hicimos con iniciativas distintas, como la del primer proyecto de ley que presentamos, para avanzar en transparencia en la función pública. Después, vendrían muchos más, incluso algunos que son objeto de debate en la actualidad, como el de financiamiento de partidos políticos o el que consagra el derecho al voto de los uruguayos residentes en el exterior.

Lo hicimos convenciendo y movilizando, porque ambas cosas son necesarias a la hora de cambiar el país. Como en aquella primera marcha que convocamos el 20 de mayo de 1996, en la que se puso de manifiesto la dimensión y la profundidad del sentimiento de nuestra gente con respecto a la causa de los Derechos Humanos, a las violaciones y los crímenes impunes, perpetrados durante la dictadura. Allí levantamos nuestra voz en reclamo de verdad y justicia, y acercamos nuestro abrazo de aliento y solidaridad con las víctimas y sus familiares.

O con nuestra propuesta de movilización que desembocó en el acto inmenso del 25 de agosto de 2002, en plena crisis, que junto al anterior acto del 19 de abril del mismo año, constituyeron las respuestas populares más contundentes a un modelo político y económico agotado que nos conducía directamente al fracaso.

Nuestra lucha e iniciativa incluyó el impulso a la reforma electoral que finalmente resultó aprobada. Fue un golpe mortal para el clientelismo y las cooperativas electorales practicadas durante décadas por los partidos tradicionales. Esa reforma constitucional tuvo la firma y el signo del Nuevo Espacio, y pese a que en esa instancia, tuvimos importantes diferencias con buena parte de nuestra izquierda, los resultados obtenidos, a nuestro juicio, han sido ampliamente beneficiosos. El reclamo histórico de la izquierda uruguaya de un candidato y un programa por partido, que significaba el entierro de la ley de lemas, se hizo realidad y es hoy una regla básica para todos y un avance sustancial para el funcionamiento del sistema democrático.

Tampoco fue una ocurrencia o un simple eslógan, aquel pronunciamiento de: «Izquierda vota izquierda», con el que manifestamos nuestro apoyo a Tabaré Vázquez antes de la segunda vuelta de 1999. Recuerdo, en aquella instancia, la entrevista que tuvimos con Tabaré, cuando los datos de las encuestas pronosticaban la derrota electoral de la izquierda. Fue allí, que le acercamos nuestra opinión de que, si había derrota, de esa derrota construiríamos todos juntos la victoria de 2004. Y cumplimos, gestamos juntos la alternativa electoral para el triunfo, el encuentro y la unidad, a la que el Nuevo Espació contribuyó con su electorado de 90.000 voluntades.

Hoy nos llenan de orgullo los resultados sociales y económicos de nuestro gobierno, los más de 170.000 empleos creados en este período, el descenso del desempleo al 7%, el mínimo histórico alcanzado hasta el momento. El éxito del Plan de Atención a la Emergencia Social, que cumplió con el objetivo de atender a los sectores sociales más necesitados y con mayores urgencias, así como los 10.000 millones de dólares de exportaciones que superaremos este año, gracias al esfuerzo de todos los uruguayos, marcando otro récord histórico para el país.

Ese orgullo nos da más fuerza para encarar dos desafíos de suma exigencia que tenemos por delante. El primero, es que el Frente Amplio gane nuevamente las elecciones nacionales en primera vuelta y que el Nuevo Espacio, realice su máxima contribución para la conquista de ese objetivo. El triunfo no está asegurado y eso todos lo sabemos. Para conseguirlo, a nuestro juicio, es necesario responder satisfactoriamente a cinco condiciones: a) garantizar nuestra unidad interna; b) generar la mejor movilización de todo el Frente Amplio; c) acordar las pautas para una campaña electoral concertada; d) elaborar un programa sólido y potente; y e) conformar una fórmula presidencial arrolladora. Estos cinco requisitos, de altísimo valor para gestar nuestra futura victoria, están al alcance de nuestras posibilidades políticas y militantes. Está en nosotros, el hacerlos realidad.

El segundo desafío es la anulación de la ley de caducidad. Obtener las firmas necesarias y el voto favorable a la anulación de parte del conjunto de los uruguayos para terminar con una auténtica vergüenza nacional. No hay bandera más importante, además de la victoria del Frente Amplio, que terminar, de una vez por todas y para siempre, con la impunidad en nuestro país.

El próximo 6 de agosto a las 20.00 horas en la sede del Sindicato Médico del Uruguay, vamos a alzar nuestras copas en señal de reconocimiento a todo lo hecho, pero también como un gesto unitario, frenteamplista, para forjar juntos lo que vendrá, el nuevo Uruguay que ya estamos construyendo. Hemos puesto lo mejor de nosotros y de nuestro compromiso en este esfuerzo de 14 años del Nuevo Espacio. Es por eso, que al cumplir un año más, podemos volver a expresar con orgullo y serenidad: nuestra historia es nuestra lucha.

|*| Senador Nuevo Espacio FA

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