Optimismo
-A’ste paí’ le falta otimismo… -dijo Ruedita, dejado a un lado el suplemento de un diario que estaba ojeando.
Epifanio lo miró de soslayo, desconfiado: -¿Será posible que al menos un día en la vida tengas razón?
-La tiene, la tiene… -terció el Negro Collazo, que calló de pronto al derramar la caña con ruda que quería embutirse, ya que todavía no había moderado el motor neurológico.
-A ver, ¿por qué? saltó el Chiquito Otegui, siempre con la intención de someter a prueba a los contertulios que le debían más de cuatro vueltas.
-¡’Ta clavao! retomó la palabra el Negro, mojado hasta el ombligo. -¿No ve’ que hay crisi’ por todo’ lao y acá seguimo’ flotando? ¡E’ un gobierno serio, loco!
-A mí me tienen doblado con los impuestos… -apuntó el Facha Ruiz con la voz aflautada porque se había atorado con un buche de grapa con rabanitos.
-¡Eso’ impuesto’van pa’ mejora’ la situación e’ lo’ má’ pobre’, guanaco! contraatacó Collazo, ya con menos temblores.
Entonces Ruedita tomó coraje, además de vino: -No e’ sólo eso… Hay otra’ cosa’ pa’ que agarremo’ pa’l otimismo… ¿Vieron la flor ‘e noticia ‘e lo’ tomógrafo’…?
-¡¿Los qué?! el Chiquito quedó al borde de la explosión vascular.
-Lo’ tomógrafo’ de l’astadística… -pretendió aclarar Ruedita.
-¡¡Demógrafos, huérfano neuronal, demógrafos!!
-Se’gual…
-¡No, qué va a ser igual! respondió Epifanio. -¡Si los tipos comprobaron que el país se está llenando de viejos y de mujeres porque no hay tasa de reposición natal!
-Vo’ siempre’ntreverando la’ cosa’… -Ruedita se puso malísimo. Debé se’ blanco o colorado y no ve’ la realida’ que m’alegró la vida, m’alegró…
-¿Cuál realidad?- interrogó Epifanio, más confundido que Pelusso el domingo pasado.
-¡Esa que dijite! Hay que ve’ la’ cosa’ buena’ en todo’ lo’ problema’… ¡Ma’ viejo’ y má’ mujere’! ¡Vamo’ arriba!
-Te volviste loco…
-Loco, tu madrina, choto… ¡Si no ligo una pa’mí ahora que sobra’ no ligo má! ¿Te cré’ que quiero morí’ viejo en la sequía, quiero…?
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